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miércoles, 9 de marzo de 2011

Sitios donde viviría, gente que hubiera querido conocer (y tres)

No me perdonaría un destripe, así que lo presento brevemente. O mejor, que lo haga el autor:

Un vagabundo, una esfera errante, el paria de la creación: este mundo era todas esas cosas.Hacía siglos que caía, solo y sin rumbo, a través de los fríos y solitarios espacios interestelares. Sus cielos desolados habían visto generaciones de estrellas sucediéndose unas a otras en suntuosos enjambres. No pertenecía a ninguna de ellas. Era un mundo autosuficiente en, y para sí mismo. En cierto sentido ni siquiera formaba parte de la galaxia; sin itinerario fijo, surcaba el plano galáctico como un clavo al atravesar la tabla de una mesa redonda. No formaba parte de nada.
[...]
Transcurrieron los días y llegaron las naves. Desde todos los mundos exteriores, y desde mundos más remotos, de Tara y Daronne, al otro lado del Velo; de Avalon y el Mundo de Jamison, de lugares tan distantes como Nueva Ínsula y Viejo Poseidón, y de la misma Vieja Tierra. Durante cinco años Worlorn se acercó al perihelio, durante cinco años se alejó. En di-599 el Festival terminó.

Worlorn entró en el crepúsculo y se desplazó hacia la noche.


Y en ese mundo recreado por George RR Martin, lleno de sombras y niebla, vientos que azotan edificios deshabitados desde hace siglos y rocas horadadas, diseñadas para que suene una composición eterna y taciturna, bosques desconocidos y de criaturas misteriosas y letales, junto con otras maravillas y peligros que sería trabajoso recordar y nombrar...tendrá lugar un encuentro de dos antiguos amantes cuya relación les parece tan lejana como el Festival de los Mundos Exteriores que allí se reunieron una vez, hace ya mucho tiempo, para dejar una huella fútil que va perdiéndose en el recuerdo de Worlorn mientras el planeta se desliza hacia una noche sin estrellas. Una búsqueda vana, intento de re-encontrar algo que no existe pero sigue sintiéndose, la eterna lucha entre el corazón y la razón encuadrado entre ruinas de un mundo que es un personaje más (también perdedor y desolado, también resistiéndose a su destino) entre seres que no acaban de entender que hacen allí, o porque se comportan como lo hacen, sus dudas y temblores, su ira y su ternura desperdiciadas. También son mundos que van cayendo hacia la noche. Pero aún así, antes pueden brillar.

La novela empieza cuando Dirk T´Larien recibe una llamada en una joya susurrante, un artefacto para enamorados jóvenes, recuerda su promesa tan antigua y piensa: "Porque ella te lo pide. Porque se lo prometiste" Fin de la crítica no muy crítica, como podreís ver :DD Y sí, me hubiera gustado estar en ese planeta...quizá no más de 3 días, quizá. La belleza de la luz que agoniza es incomparable...pero no quiero frío ni oscuridad.


Respecto al personaje que hubiera querido conocer...pues hoy diré a alguien nacido en la zona oscura de la vida, abandonado y maltratado, que aunque representa el espíritu de una época convulsa y sucia, no deja de contener momentos honorables. Trabajó duró, pasó hambre, frío y oscuridad casi toda su vida, y en contra de lo que afirmaría una producción cinematográfica que aspirara a jugosos dividendos, no trascendió su condición y es conocido como un asesino. Asiduo del ejército de salvación y los ambientes anarquistas (en los que era despreciado y conocido como "el tonto") adquirió conciencia de clase, creyó en el mundo nuevo que se le ofrecía, libe de las garras de la explotación, y actuó en consecuencia. Se entregó a la policía y pidió ser juzgado donde pudiese ser condenado a muerte, el único castigo justo para su acción. Pero ni siquiera entonces le hicieron caso. Fue condenado a perpetuidad, sólo lloró cuando supo que su víctima (a quien también hubiera querido conocer) había sido profundamente desgraciada (yo creía haber matado a una persona que vivía en una felicidad insolente, dijo) y al fin, se suicidó en su celda.

Antes, se había construído un punzón, esperado al símbolo de la opresión que quería destruir, contra quien no tenía nada, asestado el golpe recordando el libro de anatomía que había consultado el día anterior y cruzando su miada con la mujer enferma, avejentada, fea e infeliz, Isabel de Wittelsbach, que creyó que sólo se trataba de un pequeño golpe y un susto, pues la herida no dejaba escapar apenas sangre. Un poco después empezó a sentirse terriblemente cansada, se desmayó y murió sin dolor cuando el corazón de Sissi dejó de latir.

Esa mirada que cruzaban dos seres tan iguales, tan desdichados y oprimidos mientras la furia del brazo de Luigi Lucheni llevaba la muerte hacia el corazón cansado de Sissi revela un mundo en el que, como en el Worlorn de Dirk y Gwen a veces la incomprensión es más fuerte que la luz. Pero también nos hace sentirnos más lúcidos, vivos en la tristeza y la aceptación, más atentos a las enseñanzas del pasado, más frágiles y más conscientes de nuestra felicidad. Y por eso me gustaría haber estado un ratín pequeño en ese planeta y ese momento. Para demostrarme lo feliz que soy, y lo que me quejo a veces... :)