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jueves, 14 de octubre de 2010

Azar y providencia, o los meandros de la fortuna y del horror.

Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto

Berlín, 1914. Tras el asesinato del heredero Francisco Fernando el pasado 28 de junio, se suceden los ultimatum y la sombra de una guerra múltiple se cierne sobre Europa. Pero nadie quiere ser el primero en desatar la bestia. El Kaiser Guillermo II, desvelado, piensa si no se habrá precipitado y llama a capítulo a Helmuth Johan von Moltke, jefe del estado mayor, para averiguar, si sería posible, esperar un poco más, buscar una salida de esa trampa diabólica en la que se había metido.

"«Majestad, no se puede hacer», replicó Moltke en aquellos momentos. «Estas disposiciones han requerido una labor muy minuciosa durante un año...», y Moltke guardó un breve silencio después de haber pronunciado estas palabras, para añadir la base de todo gran error alemán, la frase que provocó la invasión de Bélgica y la guerra submarina contra Estados Unidos, la frase inevitable de los militares cuando intervienen en la política: «... y lo que está dispuesto, no puede ser alterado»", según relata Barbara W.Tuchman en su impresionante Los cañones de Agosto. La Primera Guerra Mundial había comenzado, en parte porque los planes para coordinar los 11000 ferrocarriles que parten hacia la noche de Europa no podían alterarse. La providencia actúa por caminos raros, o bien no existe.

El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.

Munich, primeros de Agosto de 1914. La euforia se desata entre la muchedumbre, una oportunidad heroica. Una foto muestra la euforia general, y en ella, un futuro soldado que participará y conseguirá la cruz de hierro del ejército alemán. Adolf Hitler.



10 años más tarde. La Guerra ha provocado una revolución marxista en Rusia, que en pocas semanas ha pasado de imperio zarista a república comunista.Su principal ideólogo y lider de los bolcheviques, Lenin, dirige la revolución y la guerra entre blancos (opuestos a la revolución) y rojos (revolucionarios), mas en 1922 sufre dos infartos y su actividad política desaparece. Morirá en 1924, y la carrera por su sucesión empieza. Un candidato desaconsejado por Lenin en su testamento, Koba, luego apodado de diferentes formas hasta ser llamado a sí mismo "acero", Iosif Stalin es rescatado por dos miembros del comité central, Zinoviev y Kamenev; enemigos del principal candidato a liderar la revolución, Trotski, salvan su carrera tras una (se supone) tensa reunión. 12 años después, serán asesinados por orden de Stalin. Por las mismas fechas, Adolf Hitler afronta un juicio por el golpe de estado fallido que provoca un año antes. Puede ser condenado hasta a 20 años de trabajos forzados, y ver vedado su futuro acceso a la nacionalidad alemana. El juez simpatiza con los nacionalistas (a diferencia de los salvadores de la carrera política de Stalin, será recompensado como Juez del Tribunal Supremo de Baviera) y en un momento abisal de la historia humana permite a Hitler dar un discurso tras otro en su defensa, el fiscal se apiada, reduce su petición a 8 años, el juez la reduce a 5, y tras 9 meses en prisión (una prisión extraordinariamente leve, en la que dictará "Mi lucha") es puesto en libertad. Su odio contra los responsables de la rendición alemana ("los criminales de noviembre") es patente. Y la "visión del mundo" contenida en su libro, meridianamente clara.

Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.

1929. Trostski ha sido eliminado de la carrera por la supremacía del Partido (su eliminación física llegará más tarde) y sólo se interpone en el camino del zar rojo hacia el poder absoluto un posible rival, Bujarin, "el favorito de todo el partido", según Lenin. Al cabo de unos años, el nuevo favor está con Stalin, que humilla y fnalmente manda asesinar a Bujarin, que escribe la noche antes de ser fusilado: "Koba, ¿por qué necesitas que yo muera"?

El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos

1933. Tras unas elecciones ganadas de una manera cataclísmica, que Hitler reduce a la nada al negarse repetidamente a formar un Gobierno de coalición, otras elecciones que reducen drásticamente el poder de su partido impulsan al futuro Fuhrer a seguir la senda del realismo, y las negociaciones finalizan con su puesto de canciller, rodeado de un gabinete moderado conservador que se siente convencido de poder controlar sus movimientos más extremistas.

La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo

Stalin negaba cualquier influencia del azar en su surgimiento. Sólo creía en la voluntad humana.
Coincidía con Hitler, que además se consideraba un instrumento de la providencia.

El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto

1945. Un pacto entre dictadores, la guerra más monstruosa jamás habida, el hundimiento del régimen nazi y la irrupción de la URSS como Superpotencia, tras sólo 12 años. Al final de estos asombrosas aconteceres, que tantas circunstancias y sobre todo, tantos hombres, pudieron evitar, los cadáveres inundaban todos los campos del Mundo. Adolf Hitler ha muerto. Iosif Stalin se convierte en el hombre más poderoso del mundo.

Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.

El horror también tiene azares sobrecogedores y vericuetos insondables, llenos de tragedia y dolores futuros.Causas y azares, como el amor, a la inversa.

Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.