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jueves, 8 de marzo de 2012

Canciones para la BSO de una vida(Tracks 9 y 10, un corazón de oro que hace nacer otra estación de los amores)

Felicidades a todas las mujeres maravillosas que pueblan la tierra, y en especial a una que ya sabe quien es ;) Vamos a pinchar una musiquilla, que ya es hora... pero antes, un preámbulo, dedicado a ellas...y luego, a todos.

Un hombre que cuida un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Y ahora, a caminar...



He buscado como un minero, en túneles de sueño y sudor, en el fulgor de los rayos del sol iluminando las salobres cuevas y las fosas que nadie más ha osado desvelar. Pero mis ojos lentos y mis piernas gastadas empiezan a flaquear en busca de lo perdurable que se quede a vivir el resto de mis pobres días a mi lado, para iluminarlo con una luz que haga renacer los frutos caídos. ¿Hay algún corazón de oro en la sala? Una canción tan dulce que se deshace entre solos de armónica mientras viaja a nuestra alma y la endulza durante unos minutos, logrando el embrujo. Aunque luego haya que seguir buscando. Bien hecho, maestro.

Quizá encontrar (o mejor aún, reencontrar y volver a descubrir cada día un corazón de oro hace nacer una nueva estación de los amores. No tengo muy claro por qué incluyo esta canción, más allá de que cuando era más joven me parecía flojilla y hoy no podría imaginar no conocerla.Porque los deseos no envejecen, a pesar, de la edad...y porque no hay que pensar tanto en las espinas de las ocasiones malgastadas. A veces, incluso aunque seas un Stark, summer is coming... y ya vereís. Os sorprenderá...y espero que sea dulce, con conocidos que se vuelven imprescindibles, o, incluso mejor, con la misma persona, vista con una luz diferente. La que aporta el esquivo, pero nunca dejado de buscar, corazón de oro.




Acabo con una frase que leí el otro día."Ser bueno no es ser tonto. Ser bueno es una virtud que algunos tontos no entienden". Sí. Yo tampoco entiendo el baile de Battiato en el original de la canción, mezcla de místico sufí y guardia urbano estresado, pero que más da. Le queda un nuevo entusiasmo por latir al corazón...y otra posibilidad de conocerse...los horizontes perdidos no regresan jamás, pero persisten en la memoria...

Partamos hacia las montañas ignotas y los hielos perpetuos, las oficinas imperturbables y los estadios ansiosos. Hay joyas que encontrar y tiempos que celebrar. Y el tiempo se va agotando. Agotémonos gratamente con él. Y sed buenos.

lunes, 10 de mayo de 2010

Morir mañana...


A la derecha del río, se encuentra un tilo solitario. Su fronda amable había servido muchas veces para que el sol se filtrase en la cantidad aceptable para dar calidez sin abrasar, y sentir su caricia mezclada con el viento de la ribera. Por eso había acabado por considerarlo, en una broma privada, una especie de templo antiguo que sólo él conocía y sólo él sabía como venerar. De vez en cuando se arrodillaba, se sentaba sobre sus talones y mantenía la espalda erguida mientras cerraba los ojos para sentir el calor en los párpados y esa luz imprecisa que se posa en los ojos velados, mientras alzamos la cabeza al sol. Y a veces había llegado a sentirlo como una verdadera oración, para que la vida inagotable del lugar lo amansara, la sombra lo protegiese y la savia lo renovase. Enseguida se sentía ridículo por el ritual, esperando que nadie lo hubiera visto(no había mucho peligro, era una zona sorprendentemente poco transitada) aunque siempre descansado.

Pero de todo ello hacía ya demasiado tiempo. Cuando volvió, sólo el río, los árboles y el sol parecían haberse mantenido inmutables tras el desastre. Y él había visto casi todo lo soportable, y gran parte de lo insoportable, salvo lo que sucedía en su propio lugar, y por eso volvió como un extraño. No conocía el mundo al que regresó. Todo lo que el tiempo traspasa va formando un surco imperceptible poco a poco, que más adelante se convierte en un foso imposible de salvar. Todos habían sufrido y todos habían visto lo que no puede expresarse, pero ellos, al menos, lo había compartido todo, y se había mantenido unidos. Él...lo que vió y lo que sintió nunca podrían abandonarlo ni su carga sería soportada por nadie más. ¡Que vacíos resaltaban ahora esos años de separación y abandono forzoso sobre el muro de su vida!, eran huecos sin alma donde se asomaban sus peores recuerdos. Y ni siquiera podía decir que su esfuerzo había servido para aminorar el de los que se quedaron. Había partido sin saber por qué, y había vuelto sin saber a dónde. Y no supo que buscar que le ofreciera una nueva mañana.

Allí está, entre las primeras hojas caídas que el viento ha desperdigado, oyendo el rumor del río, sintiendo el sol resbalar por su cara como lágrimas, con el cuello vencido hacia atrás. Sus manos están crispadas, querría poder dormir mil años, y despertar de nuevo para volver a sentirse vivo de nuevo, más allá de la penumbra que le vacía y le consume. Pero también querría sacar el puñal que nunca le abandona desde hace días, sentir el filo en su carne maltratada y rodar hacia el agua, para quedarse allí, cerca de su templo que nadie conocerá. Pero es una lucha breve, la brisa y el rumor del río, lo aplacan y sus manos se abren. No sabe que pasará luego, pero ha decidido que, aunque no sabe adonde irá, no se irá hoy.



Cuando era muy pequeño, tuve un sueño breve: Tumbado en el sofá de mi salón, una serpiente se acercaba lentamente y me picaba, de una forma amistosa. Luego subía su cabeza y sonriendo me decía que sólo viviría los siguientes 60 minutos. Pocas veces fui tan consciente de la placidez de la vida como en ese sueño(creo que fue uno de los casos en que sabes que sueñas), y, aunque algunas veces pensaba en ese sueño y sentía algo más de angustia, siempre me pareció que la reacción que sentía en esa hipotesis es imposible, pero de algún modo, más instintiva y natural, que otras, salvo que el punto de angustia, dolor y remordimientos, siempre va a estar presente: en ocasiones, las lágrimas no son negociables.

Estos días, por unas causas o por otras, he leído y recordado anécdotas y curiosidades sobre las muertes ajenas o sobre la muerte, en abstracto: Otón, que en su guerra civil contra Vitelio por el poder en Roma, dijo que uno podía morir por muchos, pero no muchos por uno, y fue encontrado muerto a la mañana siguiente, antes de la batalla; Wittgenstein, cuyas últimas palabras al personal médico que se encontraba con él fueron "díagles a mis amigos que he tenido una vida maravillosa; Yukio Mishima, que pensó que a su decadente pais le conmocionaría su suicidio ritual; otro escritor que suicidó para llamar la atencion de su libro, y lo consiguió, pero tuvo malas críticas...y he pensado en ello, en la luz y la sombra, en la exaltación y la apatía, y como la muerte se ha convertido en kitsch (porque es imposible convertirla en tabú), y cuando no, en obsesión morbosa. La falta de naturalidad en su trato, en definitiva. En un libro hermosísimo e impactante, Cita con la cumbre, Juanjo San Sebastián, un alpinista, narra su ascensión al K2 en la que perdió a un compañero y amigo, haciendo lo que les gustaba, y en el sitio en el que querian estar. Se cuenta con la lógica de quien asume un riesgo y a veces tiene que pagarlo, con una actitud gozosa, lúcida y valiente antes las circunstancias.

Así que con todo ello, me he puesto a pensar últimamente en el propio concepto que hemos creado, que hace que una visión más serena acabe pareciendo poco vital o morbosamente triste, mientras nuestra vida aparece cada vez (o eso me parece) más apática y deslucida. ¿Podría tener alguna relación?. Pues la verdad es que...no lo sé. La rebelión contra nuestra condición mortal y frágil es comprensible, pero cuando se transforma en una negación absurda, sólo conlleva más sufrimiento y angustia, creo. Pero también es verdad que hablar así es muy fácil, cuando uno no siente y puede permitirse el lujo de pensar en ello como una abstracción lejana. Pero lo cierto es que si la serpiente de mi sueño me dijera que debía irme mañana, creo que sentiría aún más el dolor que iba a causar en los que se quedan que en el mío propio...hasta los últimos momentos, esos en los que el corazón se rebela. Mi abuelo pudo morir en su cama, rodeado de su familia, despidiéndose de todos nosotros...y a pesar de que hay momentos en los que el dolor no puede negociarse, ese recuerdo ha traído mucha paz cuando lo recordamos. Ojalá siempre pudiese ser así. La muerte como el final del consumo de un regalo maravilloso, o de un camino repleto de maravillas que no merecíamos pero nos fueron concedidas (mientras escribo esto, recuerdo algo que dice San Sebastián en su libro, "al menos a los que nacimos en el hemisferio bueno en la época buena", es injusto pero es así, y para nosotros debiera serlo...pero la felicidad siempre parece difícil) y que incluye apredizajes dolorosos y misterios que nunca dejarán de causarnos placer y alegría, rebeliones y dentelladas, paz y susurros, dolores que no comprendemos y recodos del camino que nos ofrecen descubrimientos y conocimientos que mejorarán nuestro viaje, tragedias que nos hieren...y el tiempo a nuestro lado, como una nube que va cambiando mientras pasa, que nos lleva y es llevado por nosotros de un lugar a otro hacia todas esas experiencias que algún día terminarán. Y debe pasar así. Y aunque no debiera....es.

Es muy fácil escribirlo aquí, y supongo que mucho más difícil vivirlo....pero eso también es la vida, el ensayo general para una obra que no será representada, así que mejor buscar una buena actuación :)

Así que, suponiendo lo que es imposible de suponer con certeza, aunque tuviese mucho por hacer y muchas espinas clavadas, creo que no sentiría nada más que agradecimiento por los que compartieron mi viaje, y si perdí la gracia del mar y las olas son amargas, me gustaría pedir perdón por el trago que haría pasar a la gente que me regala el don de su aprecio. Y sentir que la escasez de tiempo convierte cada segundo aburrido, cada instante desperdiciado y cada oportunidad perdida en joyas de mi insignificante vida propia. Y los buenos momentos, que reluzcan como soles, antes de apagarse. Aunque quizá no sea así, pues nadie ha vuelto, así quiero imaginarlo y vivirlo, si los dioses me conceden la oportunidad, dentro de mucho tiempo (tampoco estoy ansioso por demostrar mis teorías xD), espero.

No me iré mañana.

Morir parece fácil,
la vida es lo difícil:
ya no sé sino usarla
en ti, con este inutil
trabajo de quererte,
que tú no necesitas.

Luis Cernuda.

lunes, 26 de abril de 2010

Sueños.

Todos tenemos sueños, menos los triunfitos, que tienen racimos de ellos, a cada cual más banal :DDDD. Pero bueno, me apetecía recoger algunos que he tenido y he recordado últimamente, igual algo modificados por el tiempo que ha pasado, los dos primeros son muuuuuy antiguos. Serán como relatos absurdos que quizá puedan parecerse a algunos de los vuestros, no hace falta decir que si os apetece contar alguno, será bien recibido.
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Llegué a la ciudad desde una carretera sin pasado, con mi maleta roja que contrastaba con el tono gris de los edificios recortados contra las nubes negras del atardecer. La calle serpenteaba subiendo hacia dondequiera que me estuviese dirigiendo. Así que tras dejar la maleta en el suelo y contemplar la lucha de los edificios en llegar antes que los demás, a través de pináculos, antenas desquiciadas, pantallas o paneles, esferas y efigies, a un cielo que no los acogería, comencé a caminar.

De pronto, en medio de una calle sombría, las luces temblando como filos de navaja oxidada, sin estruendo ni aviso todos esos soberbios edificios se frustran en su vano intento, fuese cual fuese y se desploman sus fachadas, más finas que el aire espeso que forma la noche negra. En realidad, más que caer...se descascaraban, las veo caer leves como plumas, sus piezas nimias pierden la consistencia y van cayendo haci la calle que las acoge y no deja rastro, como la llovizna en un río y dejan detrás sombras deformes que no logro identificar, pues sigo por el camino, hacia donde no sé.

Tras seguir no sé cuanto tiempo por la calle, viendo como no queda apenas nada de lo que parecía una ciudad imponente aunque durmiera, sin volver la vista atrás, llego hasta un lugar donde se superponen colinas con algo a lo lejos que no logro distinguir, mientras siento que el viento mece las hierbas altas y comienza a amanecer. Al acaercarme, distingo. Son cruces, es un cementerio. Y ahora el camino es espiral hasta llegar a sus cimas. tengo que seguirlo, la lógica de mi sueño me lo obliga. Y mientras subo veo lápidas relucientes de marmol blanco que la humeda y el tiempo aún no han mellado, entre la hierba verde que refulge y se mueve entre ellas. Y los nombres que figuran en ellas son conocidos.

No me dí cuenta cuando empezaba a subir, pero luego, al pasar más cerca de alguna, ví un nombre que me causó escalofrío leer. Y después, en la fatigosa subida que circnda una y otra vez la colina postera en una subida fatigosa, me detengo a comprobar cada nombre...y siempre los conozco. Llegó al fin a la última, con un sentimiento de horror creciente. Hay un hueco en la última, pero no lleno de tierra, sino de una imagen plácida, de un mediodía ventoso y con un cielo azul que no ve ninguna nube, mientras los árboles se mueven lentamente sobre ellos. Hay una paz inmensa en esa imagen. Veo el nombre de la lápida al lado, que parece que se pondrá en su sitio en breve. Es el mío. Alguien me empuja. Noto el viento en mi cara durante la caída interminable. No siento miedo.

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El diablo está en la ciudad, dice el presentador del telediario con su voz neutra. Mi casa está cerrada y casi fortificada, apuntalado cualquier sitio por donde alguien pueda entrar, pienso mientras me dirijo por unas escaleras hacia mi habitación, entre la oscuridad que apenas es una luz azulada detrás de mí no apagué la tele. Intento estar tranquilo, nadie podrá entrar...y a mitad de mi subida, me paro aterrado. Nadie podrá salir. Y él está dentro. Lo acabo de sentir: no ha habido ruidos ni un fogonazo de una lucecita, ni temblor de esa luz, ni un repentino silencio. Es algo que acabo de saber, no sé como. Está detrás de mí, y ahora no quiero volverme. Pero tampoco quiero que ataque a quien está dormido, así que intento huir, y de alguna manera absurda lo consigo (una escena de Dan Brown cualquiera, supongo ;PP) , salgo corriendo y estoy fuera, y he conseguido que salga. Luego peleamos (me defiendo, vamos) y siento que pierdo algo de miedo. Luego, ya no sé más.

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En un salón de actos como el de mi antiguo instituto,un poco más grande y claro(es pleno día)van a dar un concierto los Heróes(los del silencio,no los de la serie,claro).Todavía no hay mucha gente,tengo compañeros a mi derecha,pero los asientos de la izquierda(2 o 3 antes del pasillo)aún están vacíos.Hay un telón,que parece una cortina roja de estas anchas de terciopelo,de palacios y asín,por la que pasa un señor,que es el bunbury,con el pelo teñido de rubio,muy rubio,que se pone a contarnos un monólogo de humor.No recuerdo que dice,sólo que mueve mucho las manos.Luego,nos cuenta que van a dar un concierto,creo.Y ya la sala parece más llena,llegan unos y se ponen a mi lado(ah,es verdad,es que toda la gente está sentada).Y la cortina se abre.El escenario es grande,pero es que los 4 están en la parte delantera,a la derecha según nuestra posición,acurrucadísimos y mirando con miedo(se nota mucho el miedo,eh) para arriba,a nosotros.Y bastante detrás hay un músico étnico de la India o así,vestido con ropas amplísimas y tocando un instrumento que parece un arpa que estuviera horizontal y con una cuerda larguísima que sobresale un montón,mientras a su lado,como un cantante de flamenco sentado en su silla y haciendo ruidos raros,como uuuuuuuaaaauuuuuiiiisssssuuuuuaaaaaaaa,o rrrrrrreeeeeeeeeeeeeoooooooodddddduuuuuuiiiiiiiiaaaammmmmmmmmm(en fin,ya me entendeís,no?)siguiendo la música del indio,que suena como un sitar de esos psicodélicos,está Manolo García(no sé como supe que era Manolo García,pero estoy seguro de que era él).Uno de los de la guitarra de los héroes(hay 2,otro con un támbor,y bunbury),se pone a rasguear una ccuerda de su guitarra,así que al sublime sonido de los otros dos se une un plin,plin,plin,plin...agudísimo.Un sindios,vamos.

Tras un poco así,hay gente que empieza a marcharse,y bunbury empieza a mover la boca,aunque yo no oigo nada,el del tambor empieza a aporrearlo y los de la guitarra tocan un poco una cosa que parece normal,pero siguen igual de acurrucadines que antes.Manolo García y el indio ahora estan callados,pero se miran el uno al otro,sólo.La gente se sigue yendo en mitad del concierto,aunque quedamos unos cuantos aún,que vemos como en mitad de la canción se va cerrando el telón.Y así estamos un rato en silencio:creo que no me acuerdo de más.

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En una calle,hay una niña(es que parece una niña)de unos 3 o 4 años,con una media esfera de metal a modo de piercing,o chincheta grande en la parte derecha de su frente.Sonríe mucho,y ha perdido la bota de un pie,que está ahí,y parece que nadie cuida de ella.Voy para allá,y le cojo el zapato,se lo pongo.Me mira,sin parar de sonreir,y me dice que tiene sed,por lo que una voz,me dice,¡ve a darle de beber a Tolstoi!!(¿Tolstoi,el escritor?,bueno,no conozco otro.Siempre había tenido su imagen por la de un viejo barbudo,pero resulta que aquí es un niño,que parece una niña y nunca deja de sonreir,aunque no se sabe dónde).A la derecha de la pared tirada,y antes de los escombros del fondo,hay un bar,de estos de "gente mayor"(se me entiende,no?),y allí vamos,pido agua para Tolstoi y me dan un vaso de chupito en el cual hay un líquido amarillo fosforito.pero lo bebe y le gusta,y se queda sonriendo eternamente,porque ya no me acuerdo de más.

Ay,Dios,que cosas más raras pasan en los sueños :)