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jueves, 19 de mayo de 2011

Una acampada entre dudas

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero están los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles.

Bertolt Brecht

El cielo se ha despejado y el tiempo es magnífico, así que decido acercarme unos minutos a la acampada por la democracia real YA en Salamanca (luego me dicen que no la representan, sólo asumen su manifiesto). En una plaza amplia hay una gran carpa azul con eslóganes repartidos dentro y fuera ("No falta dinero. Sobran ricos" "No nos mires, únete", "No somos mercancía en manos de políticos y banqueros" y muchos otros, en su mayoría bastante demagógicos)direcciones de internet en facebook, twitter, tuenti, manifiestos debajo de pequeñas piedras para quien quiera hacerse con uno. Lo leo por encima. No me convence.

Tienen un punto de información a la entrada de su tienda. Allí, gente con un chaleco reflectante de tráfico se ocupa de presentar su iniciativa a los curiosos como un servidor, muy amables. Recalcan que no pertenecen ni apoyan a ningún partido, sólo quieren expresar su protesta pacífica (otro término resaltado a lo largo de la conversación, es evidente que quieren huir de etiquetados negativos, estereotipados y fácilmente permeables en otros sectores sociales. Pero no puedo evitar pensar si no estarán instruídos para recalcar los puntos del mensaje que les conviene, escucho otra conversación cercana más política de lo que su escrito expresa, "dejando al margen las diferencias entre derecha e izquierda", cosa que encuentro perfectamente normal. No acabo de entender una protesta política desde el apoliticismo más aséptico. Alrededor de su campamento hay más personas sentadas, leen, conversan, toman helados. Una terraza a tres metros, hay un grupo grande conversando sobre la acampada, aunque me parece que no están en el grupo de los acampados.

Entro en la tienda, y me quedo a su entrada. Observo diferentes zonas de gente sentada, tumbada y resguardándose del sol, que azota bastante. El escrito que leo expresa su propósito de cumplir escrupulosamente la ley, no juntar grupos de 18 personas (no conocía esa prescripción) no se beberá alcohol ni se consumirán "sustancias ilegales" (esto me arranca una sonrisa, resulta conmovedor el intento de centrarse en la idea que quieren lanzar y huir de etiquetados hostiles). Se habla de reforma electoral, se envían mensajes por teléfono, entre un grupo al fondo hay un portátil. Noto una sensación extraña, quizá envidia, puede que cinismo. La gente acude al puesto de información borboteante de ideas, reparos, felicitaciones, ánimos. Un señor mayor conversa con uno de los chicos con chaleco de una forma que hace más hermosa la mañana clara. Las sonrisas y la camaradería parecen sinceras y honradas, como la gente que ha acudido (hay chicas sentadas fuera en silencio con expresión más ausente, mirando la fuente en la que el agua refleja la tienda y el cielo.

Pero no puedo evitar ser escéptico. Con las propuestas, su forma de abordarlas, su fácil manipulación, su levedad. Puede que me esté haciendo mayor (en mis pensamientos), pero creo que esto será una primavera breve. Habrá elecciones y el rumbo de la política mayoritaria se impondrá, quizá ahoguen estas voces, quizá ellos mismos se aparten...cuando más necesario será que esas ideas germinen, fuera de los focos y las novedades, en el seno de los partidos que urge reformar. Me he convencido de la honradez del movimiento, pero dudo que pueda seguir así indefinidamente. Queda la esperanza de que algún debate quede abierto, y los partidos asuman su cambio. ¿Se atreverán los idealistas a entrar en el seno de la bestia y vencerla sin caer en sus tentaciones de poder? ¿Nos atreveremos nosotros? Y mientras esa dolorosa pregunta, constatar mi cambio, mi envejecimiento por dentro y mi punta de cinismo me quemaba un poco por dentro, mientras mi cabeza me trataba de convencer de que dentro de pocos días no quedaría nada más que un hermoso recuerdo condenado desde el principio, mis pasos volvían hacia casa. Y la gente parecía valer la pena.

Pase lo que pase, habeís sido honorables. Y ojalá no fuera tan escéptico. pero no puedo evitarlo. A pesar de todo, ánimo, y mi simpatía. Este mundo puede ser mejor. Pero hace falta todavía mucho para ello. Habrá que tratar de mejorar en lo que se pueda. La única revolución es intentar mejorar uno mismo esperando que los demás también lo hagan dijo George Brassens. Pues en eso estamos. Espero que sigamos estando, desde cada lugar, como fiel infantería. Hasta llegar a ser imprecindibles...



jueves, 18 de febrero de 2010

"El renacimiento de Eva", o lo que quedará de nosotros



He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombra de haber sido un desdichado.


Borges, de nuevo


Hubo una época, no muy lejana ni en el tiempo ni en el espacio, en la que las confortables casas eran cárceles para la mitad de sus habitantes, las costumbres y las convenciones sociales cadenas, y las aspiraciones más inocuas en apariencia escondían un veneno amargo. Pero para decir esto no hace falta melodrama. En nuestro esplendoroso presente, en la mayor parte del mundo, el hambre y la desgracia son la norma y no la excepción, y las mujeres siguen siendo las más olvidadas entre los olvidados, y sin irnos más lejos, el último año registró 68 mujeres muertas a manos de sus parejas en el pais moderno en el que vivimos. Siempre hay cosas que pueden y deben cambiar, y lamentarse tampoco sirve, aunque a veces sea inevitable. No es mal primer paso intentar tomar conciencia de lo que somos, y de dónde venimos, siempre viene bien saber como hemos ido avanzado poco a poco para saber como seguir por el buen camino y también para reflexionar sobre lo que otras personas no tuvieron, ni tienen.

Y para ello, y también pero no menos importante, para que no acabemos como el desdichado confeso de Borges, os voy a hacer una recomendación (que racha llevo xD, pero esta es muy especial):que mejor que poder vivir en una de esas épocas, no de las peores, pero tampoco auspiciosa, en uno de esos lugares, que vivió el germen de una gran rebelión. Y poder compartir la rabia sorda que se extendió el siglo pasado por un pais avanzado en su concepción de las cosas, que mantenía una humillante represión contra una mayoría de su población. Lo haremos con un personaje excepcional, Elizabeth Collet. De su mano recorremos con una mirada su imagen de un mundo en el que se encuadra el principio de sus anhelos, antes de conocer por sí misma ese mundo en el que le tocará desenvolverse, formado de apariencias tras el que se ocultan algunas verdades poco amables, como un decorado mal conservado que para una mirada inocente resulta insoportable, y como esos sueños personales tempranos se van diluyendo en su toma de conciencia y adopción de una búsqueda de su felicidad y de justicia junto con las demás personas que persiguen el mismo ideal.

No desvelaré demasiado (leedlo, os merecerá la pena, creo y espero), lo necesario para resumir diciendo que Elizabeth irá formando su propia vida frente al mundo, y junto a las personas que le apoyan y las que se le enfrentan, lo que ella quiere ser por encima de todo. Y que en opinión de un lector, eso se llama heroísmo (una conducta admirable que a su modo, sirve de ejemplo para los demás), y por eso le resulta un personaje tan arrebatador. Su toma de conciencia, junto con el ansia de encontrar su propio camino se entrelazan y conquistan al lector a través de su abnegada resistencia a lo que se espera de ella, y la lucha constante por construir su destino, el camino que ella elija, y de su fortaleza creciente al asumir lo que es y lo que quiere. Puede que el mundo no merezca la pena, pero debemos abogar por él, si en él queremos vivir. Y a eso se pone Elizabeth, junto con la asociación de mujeres que la acompaña en Langham Place, luchando por un futuro común mejor, para ellas, y las que vendrán (y los que vendrán, también). A partir de aquí, como no quiero destripároslo debereís leerlo...y creo que os gustará hacerlo (hay unos cuantos personajes más que debereís conocer por vuestra cuenta, se sieeenteeee).

Aquí, la honestidad obliga a advertiros de algo, soy amigo de su autora. Pero también la honestidad obliga a deciros que este hecho no influye nada en la valoración que hago, y lo que digo lo pienso absolutamente; es una gran novela. Aunque este espacio tenga pocos lectores o seguidores, tengo la obligación de serles sincero, y lo soy. Me encantaría ver triunfar esta novela porque pienso que su autora lo merece pero sobre todo porque creo que su libro lo merece. Siempre es algo incómodo decir estas cosas, como si hubiera que demostrar lo que se dice, o una sospecha difusa corriera por el aire, como el humo negro de una fábrica. No puedo demostrar que esa sospecha es falsa. Pero como no puedo, pues tendreís que creerme. Os doy mi palabra de amigo (quien se para un minuto a leer cualquier cosa que escriba por aquí, es mi amigo, y así lo trato).

Es una novela que al ser terminada deja el sabor grato y con cierto regusto amargo que hace que pensemos en ella durante un tiempo después de acabada. Pues, de alguna manera, tras ese esfuerzo colectivo para reivindicar los derechos más elementales, hay otra cuestión que permanece revoloteando tras terminar la lectura, uno le da vueltas a una cuestión adicional; aquello que nos gustaría legar a quienes nos seguirán, lo que nos gustaría que quedase en pie a través del tiempo que erosiona todo, como una pequeña rama a través del caudal del devenir, casi inapreciable, pero que aún flota. Los sueños individuales mueren con uno, pero la semilla de la rebelión ante el orden injusto de las cosas necesita otras antorchas donde pervivir. El sueño de un futuro mejor que inunda la agrupación de Langham Place nació para echar raices y seguir hacia el futuro, y siempre se extenderá hacia él. No puede quedar reducido a una suma de luchas individuales, o una lucha colectiva sin más, como bien dice la cita de John Stuart Mill que abre el libro,

La guerra es algo horrible, pero no la más horrible de las cosas: el decadente y degradado concepto de moral y sentimiento patriótico que cree que nada justifica una guerra, es mucho peor. Cuando las personas son utilizadas como mero instrumento humano para disparar un cañón o cargar bayonetas, al servicio de los propósitos egoístas de un líder, tal guerra las degrada. Una guerra para proteger a otros seres humanos contra la injusticia tiránica; una guerra para dar victoria a sus propias ideas de bien y justicia, siendo esta su guerra individual, llevada a cabo por libre elección con un propósito honesto, es muchas veces el medio para su renacimiento.

En esa moral valerosa del esfuerzo y la lucha por conseguir un anhelo, de firme humildad frente a los avatares del azar, la naturaleza, el poder, todo ese bloque que puede conspirar para dificultarnos o ayudarnos, auparnos o destruirnos, pero nunca para contagiarnos de lo que no queremos ser encuentro una profunda y liberadora alegría. Alegría por el hecho de ser conscientes de nuestra libertad, aunque todo parezca oscuro y aunque el hilo de las posibilidades parezca más enmadejado que nunca en garras de lo que no controla nuestra condición humana. Quizá esa lección de alegría y esfuerzo en busca de la vida propia, y de una forma armoniosa y llena de luz, a pesar de los pesares, sea la lección más valiosa que, personalmente, he recibido de "El renacimiento de Eva".

Espero que, tras esta humilde reseña, os apetezca leerlo, al menos para saber si os merecería la pena, y si os animaís a buscarlo y leerlo, podaís encontrar la vuestra. Y que os guste mucho, claro.

http://www.elrenacimientodeeva.es/ (pagina oficial, esto sí que lo hago en honor a la amistad , como es de ley :) , más información aquí). Ahí la teneís. Buscadla. Y espero que tengaís la alegría que yo sentí al leerla.



jueves, 15 de octubre de 2009

Cómo si todo estuviese perdido (a modo de bienvenida...y leve justificación)


"Una salus victis, nullam sperare salutem" ,
"La única salvación para los vencidos es no esperar salvación alguna".

Eneas y sus compañeros, inflamado su valor y despierta su amarga lucidez por esa frase que ha pronunciado Eneas, buscan el combate que se ha desatado sin que nadie entre ellos lo esperase. Caminan por la noche troyana, llena de humo, gritos, fragores de armas, crujidos, estertores, y sobre todo, llena de móviles sombras vagas, amigas y enemigas, que iluminan fugaces los rayos de luna y los resplandores del gran incendio que asola su querida ciudad y patria. Ese incendio ha sido provocado por los invasores, tras salir del caballo maldito que parecía un presente y llenó a casi todos los troyanos de júbilo; sólo el sacerdote Laoconte (o Laocoonte, da igual xDD) advirtió que entrañaba un gran peligro, y pidió que no fuera aceptado:como castigo a su perspicacia, honradez y sabiduría, los dioses enviaron serpientes que acabaron con él y sus hijos*; los dioses nunca jugaron limpio cuando fueron invocados en boca de los mortales.


Sorprendidos en la noche, Eneas y otros jóvenes troyanos estaban conmocionados aún. No sabían muy bien como reaccionar, que hacer ante el artero engaño de Ulises, "el hacedor de crímenes" (obviamente, los héroes de un bando suelen ser las bestias más nefandas del otro), llenos de pavor (pero también de valentía, "corazones en vano valientes", les invoca Eneas) por ellos, por los suyos, por su ciudad que ven desmoronarse incrédulos. Paralizados y temerosos, sintiendo esa ira, que es también extrañeza ante lo que parecía imposible, creciéndole en el pecho, sedientos de sangre, decididos. Se preparaban para matar, con el único deseo de descargar su ira caótica y sus armas en los odiados invasores.


Así que Eneas, para animarles al combate y también decirles y enseñarles que, aunque todo se derrumbe y sea trágico, aunque haya momentos en que todo duela y queramos bajarnos del mundo indefinidamente o el apetito de destrucción inunde el corazón y la mente, aunque un incendio demuela los edificios amados que enmarcan nuestra vida, hay que pelear, contra todo y contra todos...pero sin hacerse tampoco demasiadas ilusiones más allá de lo que significa el noble acto de luchar por lo que amamos.Y eso era lo que importaba en ese momento, pelear hasta el fin, y nada más. No recurrió a los sentimientos más elevados y quizá impostados del heroismo y el sacrificio, ni a la retórica ardiente o patriótica, o simplemente a lo más primario y urgente en ese momento terrible, el deseo irrefrenable de venganza, el impulso de desatar un caos ciego contra quienes destruían su paz e iban a destrozar su vida. Simplemente les dijo que estaban jodidos, que ya no quedaba otra opción que defender lo poco que pudieran y que posiblemente fueran sus últimas horas. Y evidentemente, tenían que saber que, aunque sobrevivieran, ya sabían que estaban derrotados. Pero que su esperanza (más dramático aún; su única esperanza) era precisamente esa: saberlo, luchar y esperar el único resquicio de una posible salvación en su lucidez, su valentía, su honor y su sabiduría. Y allá fueron, vencidos de antemano, pero con un orgullo que nadie les podría conquistar, a luchar por su salvación sabiendo que su única posibilidad de tener algún tipo éxito era saber que no debían esperarlo.


Y se lanzan hacia la muerte, envueltos por la noche, avanzan entre cadáveres, ruinas, sangre, chillidos de dolor sofocados por gritos de violencia... . Mezclados entre los griegos durante un tiempo, acaban con algunos enemigos... hasta que son descubiertos, y la mayoría, entre un bosque de armas griegas o por las flechas lejanas, mueren, vendiendo cara su piel. Y los pocos que se salvan ven morir a los suyos, o a otros que les recuerdan el destino que van a sufrir los suyos. Al fin, Eneas, que se ha llenado de espanto viendo el fin del rey Príamo, que ha querido combatir, aunque ya es un pobre anciano y no puede hacer nada, corre a su casa, para proteger a su familia. Tras una discusión familiar zanjada por un prodigio (en realidad, un cometa :D), decide huir con su familia. Tienen éxito, aunque su esposa queda atrás y desaparece en la noche que ha destruído la vida de todos. Pero al fin, logran huir hacia las montañas ciegos de dolor y sobrecogidos, uniéndose con los demás que también han logrado escapar, tras haber visto por última vez todo lo que era su mundo ya como algo del pasado que se irá perdiendo irremediablemente en las dunas del tiempo. Los que siguen vivos, y los que han muerto, no esperaban otra cosa.

*Hoy, una excepcional representación del dramatismo en el castigo a Laoconte y a sus hijos puede verse en los Museos Vaticanos, para admirar a aquel anónimo artista, que, en palabras de Miguel Ángel, "esculpió antes de mí el alma humana". Arriba, en la foto está también (lamentablemente, no deja ver bien el rostro de Laooconte, que transmite un dolor espiritual sobrecogedor. Pero bueno, pa eso también sirve internet para buscarla). De nada

Por mí parte, en una situación sensiblemente menos delicada que la de Eneas y los suyos, he decidido abrir una ventana... desde algún sitio de mi alma que aún no logro identificar del todo, hacia la inmensidad de la red que nos acoge.

¿Por qué hacer algo así?. Pues mentiría si dijera que he identificado lo que me motiva a hacerlo, sólo creo que me gustará ir llevando poco a poco a buen puerto lo que sale de esa ventana de la que hablaba, a la gente que pueda esperar algo de ella. De algún modo, pese a su simpleza, es algo presuntuoso pensar que nadie, aún amigos, tiene otra cosa mejor que hacer que leerme en un ordenador, es una sensación un tanto desproporcionada entre las ilusiones con las que siempre se empieza todo y las expectativas, que no pueden pretender mucho, es algo que parece requerir una justificación, aunque quizá la única justificación resida en el futuro y en la perseverancia que sea capaz de mostrar en un empeño claramente menor, frente a otros desafíos de la vida cotidiana.

En fin, sólo espero saber interesar a alguna gente, al menos durante unos instantes una vez cada pocos días con lo que escriba aquí y que tengan ganas de detenerse alguna otra vez, cuanto quiera. También querría saber compartir de la forma más atractiva de la que sea capaz lo que crea que puede motivar a alguien a leer esta humilde página, nada más...pero nada menos.E intentar reflejar lo mejor que pueda todo aquello lo que me motiva a seguir esperando cosas de la vida, que es maravillosa y perra :), sin un propósito adicional, no será muy intimo ni intimista, no es el lugar, creo, aunque a veces sentirse escuchado hace mucho bien, aunque sea mentira o una ilusión. No creo que me gustara sentirme escribiendo monólogos, intentaré no ser pesado, si puedo evitarlo.

No pretendo nada demasiado subjetivo, irremediablemente uno tiñe de subjetividad aquello que mira al reflejarlo para otros, pero tampoco pretendo hacer escritos muy pulcros y que parezcan guiados para una gran audiencia, sería un poco ridículo, intentaré guiarme por cierta espontaneidad y escribir lo mejor que sepa temas que considere interesantes. Espero tener un poco de constancia para poder ir aportando cosas, y un poco de éxito para que le guste a algunas personas y pueda seguir animándome a seguir escribiendo. Nuestra, mi única esperanza, sin embargo, debe ser no esperar grandes cosas, supongo (por cierto, ¿qué será una "gran cosa" para un simple blog, muchas vísitas, muchos comentarios, insultos de troles que se aficionen a pasarse por aquí...?-por cierto, espero que si los insultos llegan, por lo menos sean con algo de estilo, no un ijoputa marikon q rayao stas- supongo que con el tiempo lo descubriré, no espero muchas proezas claro, aunque tampoco quisiera que fuera una botella en medio del mar y desanimarme enseguida). O quizá valga simplemente ser algo que pueda hacerme sentir con precisión cual es en realidad mi camino (astuto lector, ya habrás visto que uno mi texto del explorador perdido en este punto), y cómo lo seguiré, a mi ritmo. Verme reflejado en lo que soy, y verme en relación con otros, esa selecta masa de gente (o masilla selectísima, también pudiera ser), que pueda compartir su manera de ver las cosas, y abra otras ventanas a su espíritu, y quien sabe. Y bueno, quizá ya esté demorando esto en demasía, las intenciones de un pobre blog, entre millones de ellos no importan mucho,pero es que éste es el mío, y espero que me acompañe durante un tiempo apreciable y posibilite hermosas cosas, en mí y en otros conmigo. Quizá el ciberespacio no sea sólo una simple agrupación de individualidades y sea posible un verdadero encuentro. En fin, desvarío un poco...

Para quien me haga el honor de gastar unos segundos viendo cualquier escrito en esta página, todo mi agradecimiento, y esta es su casa, desde luego. Hasta pronto, espero.

Ésta es tu casa.
Puedes poner aquí tus cosas.
Coloca los muebles a tu gusto.
Pide lo que necesites.
Ahí está la llave.
Quédate aquí.
B. Brecht

Bienvenidos, todos.