lunes, 26 de abril de 2010

Sueños.

Todos tenemos sueños, menos los triunfitos, que tienen racimos de ellos, a cada cual más banal :DDDD. Pero bueno, me apetecía recoger algunos que he tenido y he recordado últimamente, igual algo modificados por el tiempo que ha pasado, los dos primeros son muuuuuy antiguos. Serán como relatos absurdos que quizá puedan parecerse a algunos de los vuestros, no hace falta decir que si os apetece contar alguno, será bien recibido.
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Llegué a la ciudad desde una carretera sin pasado, con mi maleta roja que contrastaba con el tono gris de los edificios recortados contra las nubes negras del atardecer. La calle serpenteaba subiendo hacia dondequiera que me estuviese dirigiendo. Así que tras dejar la maleta en el suelo y contemplar la lucha de los edificios en llegar antes que los demás, a través de pináculos, antenas desquiciadas, pantallas o paneles, esferas y efigies, a un cielo que no los acogería, comencé a caminar.

De pronto, en medio de una calle sombría, las luces temblando como filos de navaja oxidada, sin estruendo ni aviso todos esos soberbios edificios se frustran en su vano intento, fuese cual fuese y se desploman sus fachadas, más finas que el aire espeso que forma la noche negra. En realidad, más que caer...se descascaraban, las veo caer leves como plumas, sus piezas nimias pierden la consistencia y van cayendo haci la calle que las acoge y no deja rastro, como la llovizna en un río y dejan detrás sombras deformes que no logro identificar, pues sigo por el camino, hacia donde no sé.

Tras seguir no sé cuanto tiempo por la calle, viendo como no queda apenas nada de lo que parecía una ciudad imponente aunque durmiera, sin volver la vista atrás, llego hasta un lugar donde se superponen colinas con algo a lo lejos que no logro distinguir, mientras siento que el viento mece las hierbas altas y comienza a amanecer. Al acaercarme, distingo. Son cruces, es un cementerio. Y ahora el camino es espiral hasta llegar a sus cimas. tengo que seguirlo, la lógica de mi sueño me lo obliga. Y mientras subo veo lápidas relucientes de marmol blanco que la humeda y el tiempo aún no han mellado, entre la hierba verde que refulge y se mueve entre ellas. Y los nombres que figuran en ellas son conocidos.

No me dí cuenta cuando empezaba a subir, pero luego, al pasar más cerca de alguna, ví un nombre que me causó escalofrío leer. Y después, en la fatigosa subida que circnda una y otra vez la colina postera en una subida fatigosa, me detengo a comprobar cada nombre...y siempre los conozco. Llegó al fin a la última, con un sentimiento de horror creciente. Hay un hueco en la última, pero no lleno de tierra, sino de una imagen plácida, de un mediodía ventoso y con un cielo azul que no ve ninguna nube, mientras los árboles se mueven lentamente sobre ellos. Hay una paz inmensa en esa imagen. Veo el nombre de la lápida al lado, que parece que se pondrá en su sitio en breve. Es el mío. Alguien me empuja. Noto el viento en mi cara durante la caída interminable. No siento miedo.

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El diablo está en la ciudad, dice el presentador del telediario con su voz neutra. Mi casa está cerrada y casi fortificada, apuntalado cualquier sitio por donde alguien pueda entrar, pienso mientras me dirijo por unas escaleras hacia mi habitación, entre la oscuridad que apenas es una luz azulada detrás de mí no apagué la tele. Intento estar tranquilo, nadie podrá entrar...y a mitad de mi subida, me paro aterrado. Nadie podrá salir. Y él está dentro. Lo acabo de sentir: no ha habido ruidos ni un fogonazo de una lucecita, ni temblor de esa luz, ni un repentino silencio. Es algo que acabo de saber, no sé como. Está detrás de mí, y ahora no quiero volverme. Pero tampoco quiero que ataque a quien está dormido, así que intento huir, y de alguna manera absurda lo consigo (una escena de Dan Brown cualquiera, supongo ;PP) , salgo corriendo y estoy fuera, y he conseguido que salga. Luego peleamos (me defiendo, vamos) y siento que pierdo algo de miedo. Luego, ya no sé más.

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En un salón de actos como el de mi antiguo instituto,un poco más grande y claro(es pleno día)van a dar un concierto los Heróes(los del silencio,no los de la serie,claro).Todavía no hay mucha gente,tengo compañeros a mi derecha,pero los asientos de la izquierda(2 o 3 antes del pasillo)aún están vacíos.Hay un telón,que parece una cortina roja de estas anchas de terciopelo,de palacios y asín,por la que pasa un señor,que es el bunbury,con el pelo teñido de rubio,muy rubio,que se pone a contarnos un monólogo de humor.No recuerdo que dice,sólo que mueve mucho las manos.Luego,nos cuenta que van a dar un concierto,creo.Y ya la sala parece más llena,llegan unos y se ponen a mi lado(ah,es verdad,es que toda la gente está sentada).Y la cortina se abre.El escenario es grande,pero es que los 4 están en la parte delantera,a la derecha según nuestra posición,acurrucadísimos y mirando con miedo(se nota mucho el miedo,eh) para arriba,a nosotros.Y bastante detrás hay un músico étnico de la India o así,vestido con ropas amplísimas y tocando un instrumento que parece un arpa que estuviera horizontal y con una cuerda larguísima que sobresale un montón,mientras a su lado,como un cantante de flamenco sentado en su silla y haciendo ruidos raros,como uuuuuuuaaaauuuuuiiiisssssuuuuuaaaaaaaa,o rrrrrrreeeeeeeeeeeeeoooooooodddddduuuuuuiiiiiiiiaaaammmmmmmmmm(en fin,ya me entendeís,no?)siguiendo la música del indio,que suena como un sitar de esos psicodélicos,está Manolo García(no sé como supe que era Manolo García,pero estoy seguro de que era él).Uno de los de la guitarra de los héroes(hay 2,otro con un támbor,y bunbury),se pone a rasguear una ccuerda de su guitarra,así que al sublime sonido de los otros dos se une un plin,plin,plin,plin...agudísimo.Un sindios,vamos.

Tras un poco así,hay gente que empieza a marcharse,y bunbury empieza a mover la boca,aunque yo no oigo nada,el del tambor empieza a aporrearlo y los de la guitarra tocan un poco una cosa que parece normal,pero siguen igual de acurrucadines que antes.Manolo García y el indio ahora estan callados,pero se miran el uno al otro,sólo.La gente se sigue yendo en mitad del concierto,aunque quedamos unos cuantos aún,que vemos como en mitad de la canción se va cerrando el telón.Y así estamos un rato en silencio:creo que no me acuerdo de más.

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En una calle,hay una niña(es que parece una niña)de unos 3 o 4 años,con una media esfera de metal a modo de piercing,o chincheta grande en la parte derecha de su frente.Sonríe mucho,y ha perdido la bota de un pie,que está ahí,y parece que nadie cuida de ella.Voy para allá,y le cojo el zapato,se lo pongo.Me mira,sin parar de sonreir,y me dice que tiene sed,por lo que una voz,me dice,¡ve a darle de beber a Tolstoi!!(¿Tolstoi,el escritor?,bueno,no conozco otro.Siempre había tenido su imagen por la de un viejo barbudo,pero resulta que aquí es un niño,que parece una niña y nunca deja de sonreir,aunque no se sabe dónde).A la derecha de la pared tirada,y antes de los escombros del fondo,hay un bar,de estos de "gente mayor"(se me entiende,no?),y allí vamos,pido agua para Tolstoi y me dan un vaso de chupito en el cual hay un líquido amarillo fosforito.pero lo bebe y le gusta,y se queda sonriendo eternamente,porque ya no me acuerdo de más.

Ay,Dios,que cosas más raras pasan en los sueños :)

viernes, 9 de abril de 2010

Etimologías, curiosidades...y un premio.


¿Lo entienden ustedes?, ¿lo comprenden?

Los Edda


Cuando uno no sabe muy bien que escribir, siempre puede poner un batiburrillo con numeración (viva la viva la viiivaaaaaaaa la numerasión :D, ese pavo real con letra para iniciados http://www.musica.com/letras.asp?letra=942332 , con este inicio lo que viene no será muy coherente me temo. Pero bueno, con que resulte legible, me vale) y montarse un decálogo. Como no sé si llegaré a 10 o me pasaré, quito los números y me quedo con el batiburrillo.


-Una de las construcciones que más admiraban los antiguos, y más seguimos admirando en la actualidad (puede ser que tú que me lees la hayas visto, yo, lamentablente para mí, no), era la inmensa tumba que los egipcios llamaban de Filitis, que era un pastor que reunía sus rebaños muy cerca de allí, y con el que simbólicamente rechazaban la infausta memoria de su constructor, Khufu, un megalómano faraón que hizo trabajar a 100.000 personas durante 20 años en su futura morada, sin respetar ni siquiera a la respetada casta sacerdotal, que previsiblemente se opuso a aquella locura (y divulgó el rumor de que Khufu prostituía a su propia hija, que cobraba un bloque de piedra a cada cliente). Cuando el odiado Khufu murió fue un alivio; intentaron olvidarse de su nombre (con éxito, parece: hasta nosotros ha llegado su nombre griego, Keops) y enviarlo deprisa a su gigantesca tumba. Que tenía y tiene forma de pirámide. De unos 20000 bloques: parece difícil que la hija de Khufu consiguiese todos.

-En medio de la amenaza de guerra civil, un contendiente ingenioso, ideó una amenaza contra sus rivales en forma de parábola (o más probablemente, alguien lo hizo después, como crítica o alabanza; parece un símil ambiguo. El caso es que este rey (pues, provisionalmente la fortuna parecía de su lado, e iba a procurar que lo siguiese estando), era un heredero ilegítimo, hijo de un usurpador de la familia real que había inagurado un hombre llamado Saúl (por cierto, proclamado por alguien que parece ser que nunca se cortó el pelo, como parte de una promesa materna, y que era bastante reacio a hacerlo,

"He aquí el fuero del rey que va a reinar sobre vosotros. Tomará vuestros hijos y los destinará a sus carros y a sus caballos y tendrán que correr delante de su carro. Los empleará como jefes de mil y jefes de cincuenta; les hará labrar sus campos, segar su cosecha, fabricar sus armas de guerra y los arreos de sus carros. Tomara vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. Tomará vuestros campos, vuestras viñas y vuestros mejores olivares y se los dará a sus servidores. Tomará el diezmo de vuestros cultivos y vuestras viñas para dárselo a sus eunucos y a sus servidores. Tomará vuestros criados y criadas, y vuestros mejores bueyes y asnos y les hará trabajar para él. Sacará el diezmo de vuestros rebaños y vosotros mismos seréis sus esclavos.Ese día os lamentaréis a causa del rey que os habéis elegido, pero entonces Yahveh no os responderá."

que crack, aunque al final lo acabara haciendo, más o menos al azar, al tipo más grande y bruto que vió); así que amenazó con la guerra civil si el heredero de la Casa de Saúl pretendía el trono, y no tendría reparos en dividir el pais. Más o menos como una madre que no tendría reparos en cortar a la mitad a un niño que no era suyo con una espada. El cronista añade que todo Israel tembló...aunque al final, Adonías no supuso la guerra civil, y murió por orden del Rey Salomón. Y por cierto, unos años más tarde el niño sí fue partido, y el reino fue dividido, una parte formó Judea, y la otra continuó llamándose Israel.

-Lo más habitual cuando alguien nombra su trabajo, es que suela hacerlo resignado y no de buena gana del todo (aunque ahora mismo, es una gran fortuna tenerlo, pese a todo). Esta actitud se compadece bastante bien con el orien de esta palabra; el Tripalium era un conjunto de 3 palos formando una especie de yugo en el que se sujetaba a los condenados a los azotes, que padecian así el tormento. Algo hemos avanzado.

-La relación entre placer y sufrimiento, amor y muerte, alegría y dolor, eros y tánatos, etc...siempre ha constituido una dialéctica interesante para filósofos, poetas, pensadores...y para cualquiera. Lo que no sabía es que su base es puramente biológica: al parecer, cuando un organismo asexuado se reproduce, no hay un cambio sustancial. Una división, y dos amebas siguen con su misma carga genética y capacidad para la diversión que la precedente. La reproducción sexual, combinando adeenes y logrando variedad en las especies es mucho más eficaz. Pero crea la necesidad de la muerte natural, para que las nuevas generaciones tengan su momento...que dejarán a la siguiente, y así sucesivamente. Es lo que hay, parece ser.

-Los Persas construyeron un gran Imperio, que acabó haciendo el tonto frente al furor de las tropa de Alejandro Magno, que...pero me voy del tema. El caso es que tenían un modelo social sofisticado, con su religión, ritos, satrapias, modelos productivos sostenibles con el medio ambiente...espera...bueno, da igual. El caso es que los sacerdotes de su religión (Zoroastrismo, que dividía todas las cosas existentes en dos principios enfrentados, el bien y el mal, muy originales, sí), eran llamados Magi. De ahí pasa al griego, del griego al latín, y del latín a otras lenguas, entre ellas el español, para formar la palabra Magia. Aficionados a la vida lujosa (los que podían, supongo), gustaban de los gratos jardines, plantando en ellos las flores y las plantas de los territorios que iban conquistando. El nombre de estos jardines era los Pairidaeza. Siguiendo el mismo camino que antes, la palara evolucionó hasta Paraíso. Es curioso, ¿no?, un término religioso que termina aplicado a algo mundano, y viceversa. Fascinante.

-La palabra Tragedia es de las que más solera tiene en nuestro idioma, supongo. Su historia está a la altura, desde luego. Tiene que ver con los inicios y la evolución de los ritos dionisíacos. Estos ritos consistían en una noche frenética (de frenesí) en el que honraban a Dionisos, dios del vino, cuyo mito era el de un dios que de niño fue desmemmbrado y luego renacía siempre de nuevo. En sus inicios, parece ser que cogían un toro, una cabra o un bebé (símbolos de Dionisos todos), y los despedazaban. Un poco bruto, Dionisos no debía ser el dios más popular, al principio. Pero como todo, esto también evolucionó. Posiblemente a semejanza de Osiris, que sufría un destino similar (incluyendo la ayuda de otra Diosa, Isis, y un falo de madera incluído, buscadlo ;PP), la fiesta eliminó la parte más sanguinaria, que se paso a representar en vez de revivir y así, con dramas sanguinarios y terribles, pero representados, pasaron a conformar un tipo de obra que se fue desvinculando con el tiempo de su vínculo con las fiestas de vino y desinhibición de Dionisos, que debió ser bastante popular, sin tener que destrozar a mordiscos a niños o animales y que no obstante conservó su nombre como recordatorio, una Trag- Oida, que significa, "Canción de cabra".

-Desde la fortaleza de Alamut, la secta islámica de los nizaríes, una rama escindida del chiísmo, era hostigada y perseguida por diversos poderes, los turcos, principalmente. Ante su evidente desventaja numérica, recurrían al asesinato político de algunos enemigos, y se confiaban en su fortaleza casi inexpugnable, que acabó cayendo ante los mongoles. Esta es una historia interesante, pero tampoco especialmente memorable. Ante eso, los cronistas medievales, aterrados, inventaron una leyenda formidable...y falsa, aunque algo pervivió. Según ello, Hasan-i-Sabbah,conocido como el Viejo de la Montaña era poco menos que un demonio con poderes de persuasión casi infinitos; se decía que hacía probar hachís a sus seguidores y que luego les mostraba una estancia de su palacio en el que maravillas de todo tipo, multiplicadas por el efecto de la conciencia alterada foraban una impresión extática. A continuación, el Viejo de la Montaña les decía que les había mostrado el paraíso, del que él tenía las llaves, y que para entrar en él, deberían cumplir su misión, y al morir a consecencia de ella, obtendrían lo que habían visto, para la eternidad. Un cronista cristiano pensó que toda esta historia se quedaba pequeña y la adornó con cosas como "cuando el Viejo de la Montaña cabalga, le precede un pregonero armado con un hacha danesa de largo mango forrado de plata y erizado de cuchillos. Mientras camina, el hombre advierte a gritos: "Apartaos del camino de aquel que tiene en sus manos la vida de los reyes". Tremebundo, que miedo. Este grupo era considerado despectivamente como los hassasin, "consumidores de hachís". Con el tiempo, este fue el origen de la palabra asesino.

Bueno, esta ha costado bastante, así que debo un agradecimiento enorme a una historia del Universo...en comic. Su autor, Larry Gonick, llena cada página de humor, amenidad, hechos asombrosos y rigor cada página. Lamentablemente, sólo se ha traducido al español su primer tomo, Del Big Bang hasta Alejandro Magno. Casi todo lo que he puesto lo debo a este magnífico libro, así que os hago una recomendación ferviente, buscadlo, creo que en muchas bibliotecas podreís encontrarlo.

Y otro agradecimiento va para una amiga, Creatibea, que desde su blog vinividivindi que me ha enviado un premio que tiene que rular, se llama "Genuino Blog" y sus instrucciones son las siguientes:

1.Dejad en vuestro blog una cita creada por ustedes
2.Pasadlo a otros blogs amigos

Sobre la cita...voy a poner, sin pensar demasaido, como Samuel :DDD , esta: "La torre de babel esta en nuestro cerebro, llena de ideas, prejuicios, impresiones, deseos, inquietudes, con forma color y tono irrepetible, que sentimos pero no sabemos transplantar en otra mente más allá de aproximaciones meritorias pero imperfectas, y esa intimidad vital que nos forma como distintos de los otros, las mejores y más precisas palabras no saben moldearla, aunque lo intentamos"

Y los blogs que me gustaría destacar son:

Antigua Vamurta

¡¡¡Arrasando la nevera!!!

Café de Madison

Conmigo quien quiera...contra mí quien pueda

Delenda Est Carthago

En Bromerío

Holocausto en español

Lo pensaré mañana

¡Mundo Loco!

Viaje a la nada

Yo, tanci

Con mis perdones a los que no he recordado (hay muchos, son los que primero recordé, y al fin y al cabo e mejor premio es ener buenos lectores), y mis mejores deseos para todos, termino...de una...santa...vez...esta...fatigosa...entrada.

¡Espero que os guste!

miércoles, 24 de marzo de 2010

Una conversación, una carta, un olvido.

Quería escribir algo y no se me ocurría nada especial como de costumbre, más allá de algunos temas ni siquiera iniciados. Pero leyendo algo me encontré con el tema "es demasiado tarde" (quizá no sea un tema agradable, pero da juego :P) y he escrito tres cosas sobre el tema, supongo que divagantes en exceso, pero espero que gusten un poquillo. Entre tres cosas, algo podrá salvarse, digo. Por cierto, el poema es una imitación bastante evidente de un poema de Peter Porter, que se titula "Historia". Si no os gusta lo mío, al menos espero poder ser útil en la recomendación...algo es algo.


La conversación


- ¿Qué ha pasado?

- Se nos ha hecho demasiado tarde. La luz se ha despeñado hacia donde no sabremos verla y se derrama entre nosotros la oscuridad, desde algún otro cielo. El espacio entre nosotros, y nosotros y todo lo demás, crece hacia la lejanía inabarcable. El frío corre por las calles y esas risas podridas que traen más frío crecen desde las afueras. Hasta la alegría es oscura hoy. Las figuras se han convertido en siluetas, decorados marchitos, hasta nuestras voces tienen otro tono si no podemos ver las caras. Todas las cosas se van alejando y siento vértigo. La luz que imaginamos es de otros días y no vendrá la de mañana. Todo es oscuro, y dentro de los edificios, las formas abigarradas de cualquier objeto inocente parecen amenazas fieras. Las paredes se inclinan, frágiles, y los pájaros trazan inquietud en su batir nervioso de alas.

- ¿Y el sol?

- El sol es otro abismo. Desde lejos vienen, desde las entrañas de la tierra han cabalgado sobre los charcos, y no los veremos llegar, sentiremos los cascos de sus caballos cuando sea demasiado tarde y el amanecer traiga un manto lechoso que aprisionará la tierra.

- ¿Y las bombillas?

- Reflejan tonos de ayer, y sólo resaltan más la oscuridad, se pliegan a su condición primordial que han recordado de repente. Mañana ya habremos olvidado como soportarla. Regresamos al inicio de las edades, quizá podríamos hacer un nuevo comienzo...pero es vana esperanza, todo será igual, de nuevo. La fatiga de construir durará demasiado.

- ¿Y nuestras palabras?

- Las palabras nacen muertas, y saben amargas en la boca. No saben que quieren nombrar, y el corazón se esfuerza en expresarse, pero no le sirve el lenguaje humano y se angustia por no poder ser ayudado, se consume y se quema dentro.

-¿Por qué siento entonces cada vez más frío?

-Porque la claridad se nos ha muerto y el fuego que nos va consumiendo es un hacha de plata que con cortes precisos y sinuosos y como un demonio jovial, hace formas burlescas con nuestras entrañas.

- ¿Y esa luz que se acerca desde el cielo?

- Podría ser una nueva forma de esperanza, que trajera nuevas formas de mirar. Ojalá así fuera, pero temo que será de nuevo na luz cegadora, que dañe nuestras pupilas aún más que la negrura que nos envuelve alrededor.

- ¿Y tú?

- Siento mi cuerpo y mi alma como una serie de pliegues que se revuelven contra si mismos. Y cuando el aliento del aire llegue desde las simas en las que ha crecido hará de ellos arenisca torpe que caerá en silencio y sin honor. Oigo mi voz más maliciosa, noto mi mirada más susceptible, soy más propenso al odio. Amigo mío, debemos separarnos.

- Adiós, amigo. No te dejes vencer, aunque seas vencido.



Una carta irrelevante


Hola, amigo _______

Esta carta no atravesará ningún desierto, ni sentirá la brisa suave en un viaje a través de reinos desconocidos. Su destino será reposar en un cajón ajado y triste bajo una pila de papeles:la experiencia, hija de la memoria y maestra de la vida, aunque en mí es breve, me permitirá acercarme al que serás, cuando el tiempo cobre sus usuras y la casualidad te traiga de nuevo hacia mí.

Ahora el futuro es un reino ignoto y que conquistarás sólo con tu sonrisa displicente, piensas. Todo tiene arreglo y las riquezas de la vida y el mundo se abrirán ante ti, porque lo mereces y vales. Mientras esperas la invitación a la fiesta perenne de tu vida, esperas y esperas.

Pero tú también envejecerás. Tu piel será menos tersa, tus sentidos menos fiables, tus músculos menos complacientes a tu orden, tu cerebro más confuso. Te arrepentirás, culparás al mundo y a la vida, y apurarás el trago amargo. Cuando te contemples joven, sentirás que has perdido todo un reino, y será verdad. Adios. Un día, al ordenar tus cosas,recordarás esta carta y curioso la leerás. Ya sé que acabarás con ella, conmigo, que soy lo que tú pudiste ser, si lo hubieras deseado. La rabia adoptará la forma del desdén, para que puedas engañarte mejor. Me romperás en mil pedazos. Me olvidarás enseguida.



Olvidado Siglo

Andrei Chernikovski, probo funcionario del partido
fue arrojado a las frías aguas del Nevá. Los enekauvedés
encontraron pruebas de su conspiración
para adquirir una tableta de chocolate en el mercado negro. Su hermano, Dmitri
que atacó un nido de ametralladoras y sobrevivió, perdiendo su pierna, fue juzgado
por su falta de valor en la defensa de Viazma. Su hermana, Olga,
trabajaba en la construcción
de engranajes frenéticos
y escribía poemas de amor subversivos y antipatrióticos, dedicados
no se sabe a quien.

Oskar Diermissen, ciudadano sombrío, consiguió una medalla
auxiliando a su vecina, a la que un puñado de niños famélicos parecía haber atacado
hasta que una patrulla urbana los aplacó. Las madres que seguían vivas
esperaron algunas noches, antes de asumir lo inevitable.

María Chacel fue conducida por Santiago, entre coches blancos,
hacia un sotano donde los agentes no tenían ojos, como nadie, esos días.
Un 15 de septiembre entró, para nunca salir de su celda
exactamente en el mismo sitio en el que hoy remolonean los oficinistas.

En la exótica Camboya (o Kampuchea democrática) cerca de
el refulgente Angkor Wat
un puñado de campesinos aplicaban las doctrinas de un libro proscrito
para iniciar una revuelta con insólito gozo.
Los "enemigos ocultos"
formaron termiteros con sus craneos destrozados, y sus cuerpos
al igual que el de los oficiales polacos en el bosque de Katyn, iniciaron
un nuevo ciclo otoñal y melancólico.

Manuel Ruiz, un campesino fue llamado en el 38 español,
para dar un paseo. Su amigo Julián,
había ido a Madrid unos meses antes y nunca volvió.
Solían discutir de política.

René Baum, que como los anteriores es una ficción, basada en hechos inconcebibles,
y tenía la cara de todos los abuelos en él
fue deportado hacia algún campo, y probablemente ni siquiera llegó a su destino.
Como los anteriores, se llamaba de miles de formas distintas,
con distinta edad, distinto sexo
distintas costumbres y personalidades, creencias y temores, angustias, esperanzas.
Debo esta escritura
en confort y en libertad a muchos de ellos pero
de ellos no puedo hablar como de sus representaciones en personajes de 3 versos.

Porque su historia ya ha pasado y no será contada.

lunes, 15 de marzo de 2010

Miguel Delibes, o la sabiduría de la tierra


Pero para él fue su última tarde como él mismo,
una tarde de enfermeras y rumores;
las provincias de su cuerpo se rebelaron,
las plazas de su mente se quedaron desiertas,
el silencio invadió los suburbios,
sus sentimientos cesaron, se transformó en sus admiradores.

Ahora se reparte en cien ciudades,
condenado al afecto de los desconocidos,
a intentar ser feliz en bosques de otro mundo,
a ser condenado por un código extranjero de conciencia.
Las palabras de los muertos
se ven alteradas en la conciencia de los vivos.


W. H. Auden, "En memoria de W. B. Yeats"


Cuando era pequeño solía pasar largas temporadas de verano y vacaciones en los pueblos de mis padres y también bastantes fines de semana. Me gustaban: ofrecían a la imaginación abierta de un niño tal cantidad de detalles sorprendentes acerca de otra vida, tenaz y esforzada pero sobre todo, una sencillez en la vida dura y atrayente del campo que cada hora que pasaba allí fue una revelación sobre las verdades que a veces mi privilegiada condición podía esconder mejor en la ciudad y allí se revelaban tan sinceras, sin aspavientos ni justificaciones. La vida era más perra, pero su alegría parecía más cercana. Otra escuela que provenía desde las raíces de un tiempo inmemorial parecía ofrecer ciertos aprendizajes a través de sus gentes y sus manifestaciones a quien quisiera recibirlos. No sé si logré aprender mucho, creo que no. Pero quisiera creer que algo de lo mejor (que no era todo) pervivió, y aún queda un rescoldo de esos días y esas noches vividas en otro mundo, tan distinto del habitual, de deberes y calles donde había que parar los juegos cuando llegaban coches.

Creo que lo que más me sorprendía en el pueblo (los pueblos, vamos, "el pueblo" es una denominación común para todo lo rural en mi caso) era el trato a los animales. En la ciudad eran una compañía, alguien que necesitaba para ello una cierta consideración. En la vida del pueblo, eran instrumentos ante todo, y su condición era más precaria. Una justicia elemental regulaba las relaciones de cualquier animal con su dueño (si eran útiles comían, básicamente) y con cualquier convecino. Las épocas más duras de la miseria habían pasado, pero persistía una mentalidad de privación y austeridad ante cualquier eventualidad futura que para un niño del futuro, de esa España que cabalgaba frenéticamene hacia la modernidad, a veces era un risible testimonio de una etapa superada hacía demasiado tiempo, a pesar de los delirios de unos ancianos, me parecía a mí. Su modo de vida representaba una rareza atrayente en cierto sentido, pero también un testimonio de mi propia realidad, de donde venía, a la cual no quería sostener la vista demasiado tiempo. Las mujeres lavaban la ropa a la piedra en el río, limpiaban la casa y ponían y recogían la mesa, ayudadas por las demás mujeres mientras los hombres y los chicos éramos servidos, los adultos madrugaban para regar o vigilar sus árboles, sus cosechas, sus corrales, para segar o vendimiar en la hora apropiada, con la ayuda de todos los miembros del hogar que pudieran hacerlo sin perder más tiempo del que aportaban, ayudándose entre vecinos mutuamente, a veces, y las bodegas húmedas y oscuras germinaban un vino que sería el consuelo más preciado en una vida de trabajo y esfuerzo. Bueno, breves pinceladas que conformaron una imagen supongo que incompleta. Pero es la mía.

Yo estaba siempre libre de obligaciones (salvo las vacaciones santillana los veranos), todo el día y parte de las noches eran para mí, salir con la bici, ver el río o ir a la huerta o a los chopos(los palos) de mi abuelo, cazcalear, intentar no mancarme, aviarme si me mandaban algún pequeño recado... y en definitiva, observar y aprender que había otra forma de vivir y convivir, a veces envidiable, muchas veces rechazable y casi siempre incomprensible para mí. Miraba y aprendía, o me equivocaba, o sentía desprecio, afecto o indiferencia por esa gente ruda, campechana y en su mayor parte buena, aunque fuera pesada ("y tú ¿de quién eres?") y viera como lo más normal del mundo pararse a hablar con cualquiera, aunque fuera desconocido. Con el tiempo, aprendí que como en todos los sitios, también habían rencores, envidias y conflictos, y que se expresaban de forma más bruta y primaria que en la ciudad, que a veces estallaban de forma mucho más explosiva de lo que creía que podría hacerlo en un ambiente aparentemente más civilizado (era un niño, y pensaba como un niño, simplificando). Aún hoy, algunas miradas torvas bajo boinas caladas son un recuerdo grabado muy vivamente en mí, a pesar de que hace muchísimo tiempo que no he vuelto a ir desde hace mucho tiempo.

Y cuando volvía a mi casa habitual, todo eso se iba desvaneciendo como otra vida que iba muriendo poco a poco sin nada que pudiera sobrevivir de esa otra realidad festiva y vacacional en mi despreocupada vida. Así que cuando en 7º de EGB (creo recordar) hube de leer un libro exigido por el maestro de lengua que se titulaba "Las ratas", algo muy raro se fue apoderando de mí según avanzaba en el trascurso de su lectura. Me sacudieron su ambiente opresivo y miserable, la brutalidad, la atormentada tierra, la determinación de algunos personajes en su modo de vida, su fijeza de ideas y su brusquedad, la tormenta interior en la que va trasncurriendo la historia, la dificultad para salir de esa vida y esas ideas, de esas ratas, por parte de quien aspira a otras cosas, la lucha por la vida y el absurdo, la pobreza, la desesperación, la ignorancia, el hambre.Parecían reales, parecía haber pasado en algún momento, en algún lugar.

Todo eso estaba contado con una sencillez asombrosa, reflejo de la maestría de quien no necesita artificios que se coloquen a la vista del lector para impresionar y puede hablar de cualquier cosa con una sabiduría propia, la que necesita el menor número de palabras precisas para decir cualquier cosa. Unos personajes bien definidos, un ambiente que pesa y tiene forma, una historia que va transcurriendo como un río manso o tempestuoso, una porción de vida libre y fresca plasmada en un papel. Sin embargo, había algo que no llegaba a comprender ni me gustaba. Nunca habia leído nada así, y aunque sabía que debían existir libros oscuros y tristes, no acababa de entender que algo tan crudo pudiera ser un entretenimiento. Con las limitaciones de mi lucidez de niño, era algo que había intuido vagamente en mis temporadas de pueblo, pero era algo nocivo en gran parte, lo rechazaba, trasmitía dolor y sufrimiento real sin visos de final feliz, ¿como podría constituir eso algo que quisiera leer la gente, que le recordara la tragedia de la vida de una forma tan cruda? Lo cierto es que una puerta se había entreabierto, y con una resistencia que fue diluyéndose a lo largo del tiempo en que iba cumpliendo con mi deber escolar, fui acercándome a ella, y cuando estuve más cerca pudo percibir una amable luz detrás que me invitaba a entrar. Lo hice, terminé fascinado, sin eliminar algunas reservas que sentía, pero vencido por la historia que se contaba y lo que se intuía detrás de ella, por la vida que latía en cada página.


Desde entonces, supe que Miguel Delibes ya era un clásico, como todo aquel de quien mandaban leer un libro en el colegio; supongo que esa condición y también cierta propensión a admirar más a aquellos escritores que propendían al malditismo o a cierta imagen más moderna, a quienes exhibían sus rasgos genialoides sin pudor, o bien a clásicos de épocas pasadas y no clásicos vivos y discretos me hicieron considerarlo un gran escritor cuyos libros iban a la cola de los de muchos que quizá eran peores, pero me interesaban más. Así que cuando a falta de otra cosa lo retomé, encontré una fuente de verdad que parecía inagotable, con unas frases fáciles de digerir pero con un sabor muy grato que hacía querer paladearlas durante un buen rato, un avance en la lectura muy natural. Podía ser una literatura muy dolorosa, poniéndo el dedo en las llagas que habitualmente escondemos y apretando como la vida haría, pero también ofreciendo una compasión y una indulgencia con los errores y las debilidades humanas que no es tan frecuente fuera de los libros. Y pensé que allí había algo que permitía conocerme.


En principio, uno ve el paisaje, los campos de castilla, su luz y su frío en invierno, sus extremos, su monotonía. Pero detrás siempre hay tanto...tantos temas universales que se tocan con una elegancia exquisita, como queman las palabras que no pronunciamos, algo que se parece al destino y que siempre nos resulta incomprensible, el paso del tiempo, la injusticia, la crueldad, la nostalgia...aunque sin salir nunca de un punto de contención que quizá podría pasar por simpleza. Creo que no es el caso.No se trata del pueblo, ni de relatos rurales; es el alma. El pueblo, Castilla es un decorado convincente y conocido para el autor. Pero sus temas son los nuestros, los de cualquier ser humano. Adicionalmente, sirve para conocer la historia que no aparece en los libros, la intrahistoria de un régimen mísero que recibía bofetadas en forma de costumbrismo atroz y descarnado. Muestra el modo de vida de un lugar y un tiempo por lo general muy poco envidiables. De dónde venimos. Hoy, que parece que nuestra historia fuera sólo de 30 años, conviene acercarse a lo que fuimos, y a lo que no dejaron ser a nuestros abuelos. Puedo entender mejor a mis abuelos, que nunca tiraban la comida aunque se pasara y atesoraban una caja de tomates, o patatas, o pimientos, como lo más valioso que podrían regalar, que iban a misa (siempre cada uno en el mismo sitio) y a la salida hablaban de lo que pasaba en el pueblo y alrededores...en fin, esas miserias y grandezas cotidianas que se manifestaban así, como se manifiestan de otras formas en otros sitios.

Y de esa forma, juntando recuerdos y lecturas he ido conformando una imagen de una región y un pais, de su historia más reciente, tan alejada y tan presente en ciertos modos y costumbres. A través de una sencillez muy trabajada y un aliento que parece local, se llega a un conocimiento más profundo y lúcido del alma humana. Sirve para entender Castilla, quizá toda España, pero sospecho que podría leerse en otros lugares y no perder esa complicidad con el lector, que cree que conoce la situación. Puedo escuchar "Pueblo blanco" de Serrat sin tener que recurrir al Mediterraneo para comprender todo lo que sugiere; puedo leer "Las ratas" y saber que eso pasa en algún sitio que puede estar muy cercano, del mismo modo. Y creo que un ruso o un francés, o un alemán, también podrían sentirlo. Pero claro, esto yo no lo sé.

Y en definitiva (creo que esta vez no me importa tanto haber sido incapaz de ser conciso, para la siguiente volveré a intentarlo) es muy agradable poder entrar en otros mundos, que a través de ficciones muestran con más verdad las realidades de la vida, de enseñarme con complejidad y con palabras sencillas quiene somos, cual es el alma de la tierra y de las gentes que la habitan, como sufrieron y como fueron tirando por el camino. Y a través de una prosa clara y limpia, que lo convierten en un maestro eterno para cualquiera que pretenda plasmar sus ideas, sensaciones, historias y sentimientos en un papel o en una pantalla. Descanse en paz, maestro.

Pero en la importancia del ruido del mañana
cuando los agentes rujan como bestias en la Bolsa
y los pobres sigan con su sufrimiento acostumbrado,
y cada cual en su prisión casi se convenza de que es libre,
unos pocos millares pensarán en este día
como se piensa en un día en que se hizo algo apenas desusado...
Los instrumentos de que disponemos parecen confirmar
que el día de su muerte fue un día oscuro y frío.

Hasta siempre. Nos quedarán sus palabras.

lunes, 8 de marzo de 2010

El hombre que dijo no (sobre la interpretación de los hechos)

Miles de reflexiones contradictorias, deseos, recuerdos, soledades, triunfos y fracasos, angustias, pesares, sueños, impulsos, añoranzas, disgustos pasados y temores futuros, su esperanza, la certeza de su muerte... y todo ello era un bloque sobre sus hombros, un peso que inclinaba su cuello para que su mirada no viese más allá que 3 pares de botas sobre el suelo húmedo.Cuando todos sus recuerdos y sus anhelos fueron demasiado dolorosos y tuvo que dar su voto en la encrucijada de la historia a la que un maligno espíritu parecía haberle arrastrado, sólo pudo decir en un susurro apenas audible:

-No.

Entre los dedos temblorosos de los dos oficiales que habían apoyado la decisión de iniciar el ataque, las llaves parecían puñales refulgentes hendiendo la oscuridad levemente atenuada por las luces rojizas. Finalmente, los brazos cayeron bajo el peso de la decisión, y se dispusieron a esperar morir bajo más cargas de profundidad en una guerra que quizá estuviese destruyendo ya a sus propias familias, o quizá tratar todo como un sueño desorientador que pasaría en breve y poder ver en unos pocos días sobre la superficie del mar al sol escalar de nuevo sobre el horizonte.


Esto es una simple recreación dramática, falsa y practicamente irrelevante sobre uno de los hechos más trascendentes de la historia humana, conocido hace unos años, a raíz de la desclasificación de los archivos soviéticos. Durante la crisis de los misiles cubanos de 1962, un Submarino nuclear soviético que llevaba horas sumergido y no sabía como se estaría desarrollando la situación altamente inflamable, a un paso de la guerra, que el mundo vivía cuando se sumergió para movilizarse junto a toda la flota de la URSS, pudo atacar con armamento nuclear a los Estados Unidos. El voto de un solo hombre lo impidió. Se llamaba Vasili Arkhipov.


La verdad suele ser poliédrica, o así la solemos interpretar mejor, al menos (cabe la posibilidad de que sea tan clara que en ocasiones no tenga grietas ni meandros ni brotes ni esquinas: pero nosotros sí, y somos nosotros quienes valoramos los hechos, que a menudo son complejos). Así que cuando se conocen historias extremadamente difíciles de concebir, como si fueran nudos en que se anudan la confluencia de la historia y la humanidad de una forma imposible de desenlazar, la tarea es imposible. Pero quedan las aproximaciones. Nunca podremos agotar una verdad como la del marino Vasili Arkhipov, porque está llena de vértices, pero a su vez es sencilla, en lo que concierne a lo esencial. Dijo no en una decisión crucial en un momento trascendente, y quizá salvó más vidas de lo que nadie puede imaginar. O al menos, evitó a otros la posibilidad de equivocarse en "el momento más delicado de la historia de la humanidad", según la expresión del historiador Arthur M. Schlesinger. El destino lo colocó en un sitio poco envidiable, y supo estar a la altura. Por supuesto, son muchos detalles los que desconocemos (es altamente improbable que los lleguemos a conocer nunca), y no sabremos las circunstancias personales, que en ese momento eran las circunstancias más importantes de la tierra. La alegría, el futuro, la existencia de millones de personas quizá dependen en algún momento del desayuno frío o amargo de alguien, su relación puntual con alguno de sus compañeros, la nostalgia por sus seres queridos, y la paz de su mente y el bienestar de su cuerpo quizá sean durante un breve lapso de tiempo el mismo latido del mundo, durante unos minutos infinitos...o quizá esto sólo sea un interpretación exagerada de una de las incontables aristas que podríamos seleccionar. O también puede que sea exactamente lo que ocurrió. Evidentemente no significa que debamos dar el mérito de la prudencia de Arkhipov a quien preparó su café, pero es seguro que si pudiésemos elegir, querríamos que no sufriese en ese momento un corte de digestión.

La reflexión sobre los temas más arduos de concebir está llena de peligros: el embellecimiento, la banalización, la obsesión por los detalles, la búsqueda de motivaciones ocultas. En cierto modo es lógico, es imposible pretender llegar hacia el fondo de algo que resulta tan abrumadoramente real que desprende un aroma a irrealidad tremendamentente esquivo (¿quién puede imaginar seis millones de muertos?, ¿a nadie le pareció que el derrumbe de las Torres Gemelas parecía no estar pasando en realidad?). Así que quedan los análisis de los detalles que poco a poco crean un cuadro más comprensible. Pero creo que siempre debemos aceptar que el núcleo de esas realidades siempre permanecerá cerrado en un sentido sustancial a nuestras explicaciones que llegando a un cierto punto, sólo serán un balbuceo errático. Parece inevitable.

Ahí están, con las llaves en la mano en el puesto de mando, de pie o sentados (¿dará igual?), exponiendo la situación, con discusión previa o no, intentando convencerse o no, discutiendo acaloradamente o en pocas palabras...dos votos a favor (los de el capitán, Savitsky, y el comisario político Ivan Semonovich Maslennikov) y una última decisión por tomar, a cargo del segundo oficial del submarino, entre la presión de los golpes cerca del casco, la profundidad y el espacio angosto. Afuera, la decisión de la invasión de cuba está tomada, fijado su inicio a las 4 de la tarde. 2 aviones abatidos. Todas las tropas movilizadas. Una partida de gélido ajedrez sobre las que los participantes creen tener control. Pero bastaría un fallo o un malentendido para que el tablero les estallase en la cara. Parece que estuvo a punto de suceder, y parece que debemos a la sangre fría de una persona una situación más...bueno, mejor dicho, un poco menos catastrófica del mundo. No es poco.

Otra interpretación del hecho, que, como todas, resalta algunos aspectos, obvia otros, y saca sus conclusiones. Personalmente creo que es un gran artículo, lleno de información y fuerza.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/marino/Arkhipov/suerte/mundo/elpepiopi/20040702elpepiopi_6/Tes/

Y aquí, una visión bastante ceñida a las versiones secretas de ambos bandos. Parece ser que el primer oficial, fuera de sí abogaba por lazar el armamento nuclear y hundir el barco que creía que les atacaba, antes de que su segundo lo calmase, y a pesar de que tenía autorización táctica para lanzarlo, renunciase a actuar de una manera quizá irreversible y esperase una orden que afortundamente nunca llegó.

http://history101.multiply.com/journal/item/192

Y por último, una biografía de nuestro héroe

http://en.wikipedia.org/wiki/Vasiliy_Arkhipov

Espero que los enlaces os resulten interesantes :) , sólo puedo añadir, que la humanidad tenga en su gloria al segundo oficial del submarino soviético B-59 para siempre...

Seguiría divagando respecto a los mismos temas, pero sería aburrido y no aportaría nada más, si es que lo he hecho antes. Lo que pueda pensar a partir de ahora, y lo que (espero) os incite a pensar a vosotros queda fuera de este espacio, para que quizá podamos aprender una valiosa lección. Para acabar, se me ocurre que esta fascinante y trágica historia con un final feliz ofrece una buena razón para intentar hacer lo correcto:nunca sabremos, hasta que llegue si lo hace, si algun día el mundo, la historia, la humanidad o el espíritu de nuestro tiempo nos requerirán.