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jueves, 24 de mayo de 2012

Siste viator

Detente, viajero. Contempla el mar y el muro de piedra, que va cayendo, como cayeron tantos sueños que el tiempo y el rencor sepultaron. Piensa en la magia. Resuelve ser honrado y valiente. Y no ignores el destino de aquellos que se rebelaron contra la agonía de las nubes. Sé uno de ellos. Más allá del breve camino entre precipicios y galernas, una breve cabaña hallarás, que una habitacíon encierra. Y si te atreves a pasar, te mostraré que hallarás cuando cruces la puerta.

La habitación es austera, y apenas filtra el sol. Y cada puerta es una caída de algún abismo anterior, entre ardiente oscuridad y ecos de magia, chirriando para romper la conciencia. Puedes caer sobre una ciudad costera, que alberga un palacio de cristal que impide mirar a las muchedumbres rencorosas, condenadas en sus casuchas de barro, dedicados a la dura tarea de alimentar al señor del palacio, y ninguno de los cuales ha visto el rostro siquiera del más humilde de sus sirvientes. Sus costas marinas, escarpadas y fieras, como un predador acechado. Puedes flotar por encima de tu propia conciencia, ser tu propio angel, amansar tu bestia interior y contemplar el reino que antes de nacer, fijado estaba para ti, y que quizá obtengas. Incluso se mostrará, si deseas, como hubieras sido, si hubieras seguido otra vereda que creíste peor y que quizá...¿qué destino me espera en la dirección que no tomo? que se te mostrará, si lo deseas.

Puedes mirar a la cara de un dios que cuando era poderoso entre las naciones, rompió la soberbia de las olas, su creación inacabada y su rugido que nadie oirá más allá de aquí. Puedes experimentar el vacío del absoluto. Puedes conocer el nombre de las plantas de la selva y de las aves. Sentir que la lanza te atraviesa, y despiertas, la espesura antes del momento postrero, la decadencia del ocaso y la maldad indiferente del cielo estrellado, que no es tuyo, aunque las voces te susurren que fue colocado para alabarte. Pero puedes viajar a ellas. A su vacío sórdido, a su consuelo extraño. A esa luz mentirosa que no refleja una verdad. Pero puedes viajar a ellas.

Entra y contempla la gran corte del sultán y el terror de sus fieras lejanas, con dientes como puñales. Sé el sultán, su favorita, su visir taimado, su habitación repleta de lujos vanos, su muerte que teme, o su placer esquivo y encerrado. Sé el abanderado en la batalla, con el espíritu inflamado de una sensación demente resuelto a no dar ni pedir tregua. Sólo correr hacia el enemigo y encontrarse con sus filos y caer...caer al traspasar otra puerta al azar. Besos de fantasía. Discusiones apremiantes oídas tras la pared, con vergüenza. Miradas de condenados. Lenguas que osan hablar, aunque no hagan nada con sus manos. Conocerás con súbita clarividencia la ciencia y el arte. Enjambres de átomos te poseerán y viajarás hacia la esencia de la realidad. Políticos perspicaces y honestos, prohombres de las patrias, todos escribieron para ti. Augures que leen tu futuro en el filo de un sable, sangrando tus entrañas. Menús que fueron populares en una barriada de París entre casas ruinosas y la revolución flotando. Proyectos de tus viajes se convertiran en realidad, resumidos en un verso. "Yo viajé en el Transiberiano, y fui acunado por la mano leve de la nieve plácida". Verás, si quieres, un mapa de dragones, y portentosas fieras, guías para el sonámbulo que atraviesa los días a través de la llanura. Crecerán cordilleras frente a tu ventana, y las cumbres te llamarán. Caerás al llegar, de nuevo. Serás galerista, artista, marchante y excéntrico comprador. Olvidarás que el arte es un juego de espejos y serás otra pieza. Compondrás canciones populares que tu gente adoptará. Vivirás sobre una columna. Bucearás hasta simas innacesibles, y tus iluminadas manos sonreirán al convocar las maravillas y verlas.

Tienes bibliotecas de paredes hexagonales que asemejan almenas para ti, salas repletas de sepulcros donde huele a miel y a la cera donde grandes reyes del pasado trataron de vencer al olvido. Allá estás tú también, que ahora lees, antes de nacer, olvidando, con la misma dificultad con que aprenderás después reglas y picardías. En un barco de guerra perseguirás a alguien que eres tú, con diferente alma y con la cara distinta. Sentirás entre los ecos guerreros de la habitación el frenesí del perseguidos y el pavor de la víctima. Y te matarás, después, para volver a nacer, convertido en quimera. Quizá tus llamas incendíen y destruyan de nuevo la biblioteca. Pero, como la doctrina de los místicos, es eterna, aunque nada quede. Tu propia eternidad será mostrada. Y tu fragilidad pavorosa. Y tu fuerza, y tus lágrimas de pérdida. Profecías impetuosas te aturdirán. Tormentas que iluminan una escalera sin fin, pero a cada peldaño más estrecha. Caerás y renacerás. El ciclo debe ser completado, aunque sea una espiral moviéndose en las ondas del agua. Verás aún muchas más cosas, que mi imaginación ni sospechar puede siquiera.

Y si al final, vencedor refulgente como eres, más sabio y más sutil, entenderás lo que significan todas estas palabras. No te detengas, viajero. Abre las puertas.




sábado, 17 de julio de 2010

En tiempo de verano, recoge los frutos del invierno

Bueno, como las vacaciones serán para mí algo más ajetreadas que mi vida insulsa normal xPPP voy a hacer mi nueva entrada con retales antiguos, y así puedo dejar de sentir el extraño agobio que siento cuando veo que han pasado varios días desde una entrada anterior, maldito espacio. Y también pudeo usar a granel negritas y cursivas, que es algo que me gusta mucho, quizá demasiado...ahí vamos.

Con el número 1, algo que no recuerdo cuando escribí, pero que parece no fue en mi momento más optimista


LA CIÉNAGA

Hoy vivimos en la ciénaga
donde la corrupción exhala sus vapores y epidemia horarios,
y el pesar vaga en cada ocupación.
Ojos vigorosos marcan pasos uniformes.
Se cree que una vez la verdadera vida huyó de la ciénaga.

La belleza se pudre
y necios la cubren con máscaras para engañar a otros más necios.
Las veletas no guian los vientos,sino venenos
a refulgentes templos
donde multitud voluntaria los sigue
y exuda sacrificios.

En la ciénaga,todos solos,luchan solos
cráneo y fémur,pulmón y bazo,celula contra célula
y cuando los cadáveres se descomponen feroces
sus miembros destrozados no cesan de guerrear.
Nunca más se podrá dormir,pero no se espera nada
si hubo buenas noticias,pasaron hace milenios
Insomnes,sueñan con verdes praderas
mas a cada segundo es más infinita la ciénaga.

Sonidos metálicos de muerte graznan esperanzados atronadores
la oscuridad cegó de abismo los ojos,y el frío
color dio a las espadas.Ser muerto
es la condición envidiada por los deambulantes
(y es tan dulce la lluvia sobre las calaveras)


En el 2, una chorrada sobre la vejez de Aragorn, una vez que el destino quiso castigarlo concediéndole el cumplimiento de todos sus sueños. Igual sentía envidia, no sé

BLUES DE ARAGORN

El Trono está frío y yo estoy griposo
Trato de calentarme bajo un enorme manto
Y contengo mi llanto.

Juglares y bufones recitan mis hazañas
Pero querría salir de este triste Palacio y ver la hierba
Oh,si,la verde hierba

Arwen me cansa,me incita a que conquiste y batalle
Se reprocha a cada rato su renuncia a su pueblo.
A mi me importa un bledo

Faramir no me visita,dice estar ocupado
Dicen que en Ithilien se produce la mejor cerveza
¡Ahhh,una cerveza!

Sobre los días de antaño se ha posado polvo
Óxido y humedad mellan mi antigua espada
Y yo ya no pienso en nada

Ahora en Gondor mandan los mercaderes
Traen ingenios del norte y los venden a voces
Que desde aquí se oyen

Cúan feliz fui en el Norte,sin pesadas cargas
Sauron,Gandalf,Eowyn,Mordor,Arwen,la tierra entera...¡¡¡que me importaban!!!
Quien me mandaba.



En el 3, un día que llovía decidí querer ser otro que quien era, aunque su destino no fuese envidiable

LLUEVE

Llueve, llueve y llueve. Llueve y seguirá lloviendo. Llueve hasta aburrir. Va a llover hasta el día del Juicio. Llueve de cojones, en definitiva.

Tras mí, el acogedor radiador me presta una comodidad que, combinada con la vista de las colinas con pinares que ofrecen las ventanas detrás, me va amodorrando...

Sueño despierto que no estoy aquí cómodo, sino en la ribera del río Tesino, hace más de 2000 años, con mi uniforme desastrado y sucio de un barro que la lluvia hace brillar. Mi cuerpo, sometido a los rigores del trabajo del campo, ni siente ni padece,adentrándose en el laberinto del terror inminente. Acabamos de comer, después de haber fijado el campamento, y pareciera que una relajación imperara en el bosque sombrío. Pero mi mente está inquieta. El pérfido púnico ha atravesado las fronteras lejanas, ha domado la gran cordillera, y con sus bestias africanas, grandes como 10 caballos, nos amenaza. Nuestras legiones son fuertes, dicen, pero todos somos campesinos, artesanos, herreros.Y no hemos podido evitar que llegue a las puertas de nuestros aliados, cuyo rencor siento.

Pienso en mi familia y en mis esclavos, tan caros, en el duro acarreo diario y en la guerra. No la veré acabar nunca. El viento aúlla, y con él, a lo lejos, los sonidos del ejército de Cartago, con sus galos, sus íberos, sus baleares(honderos temibles,he oído) y sus elefantes. No logro imaginar a su Caudillo, ese Aníbal. La lluvia sigue golpenado mi casco, pero ahora ni su sonido arrítmico me molesta. Astero de tercera fila, entraré en combate pronto, y si los Dioses no nos son propicios, saldré pronto también y me reuniré con los manes, los muertos turbados. Y que más da. Arrasarán mi pobre tierra, esclavizarán a mis hijos y reducirán a Roma a un recuerdo fugaz en las próximas generaciones.Cartago properará a través del tiempo y sus Dioses serán venerados. Pero, aunque así no fuera, hoy voy a morir, y si Roma sobrevive, nadie sabrá quien he sido, ni porque estoy aquí, intentando limpiar mi pilum mientras entreveo en la niebla y la lluvia tras los árboles de la colina.

Intento descansar.

No puedo.

Parece que han llegado ya,y a toda prisa, nos preparamos para recibirlos. Esas bestias aplastarán mi pobre cuerpo. Y le he visto a lo lejos, pequeño y barbudo, sonriente. Comienzan a correr. Mis sentidos se nublan, y mis armas pesan como el mundo al que hoy digo adios. Ojalá hubiera ordenado un sacrificio, antes de partir. Se acercan. Llueve, llueve,llueve...


Y en el 4, congestionado por la rabia tras saber que tendría que seguir tomando medicamentos para tratar mi hipertiroidismo durante otro año más (en septiembre volveré, a oir de nuevo mi sentencia). En realidad este tratamiento es muy leve, pero siempre gusta hacerse la víctima un poco, ¿qué no? ;)

EY, DOCTOR

Ey, doctor
ya mi alma se ha vuelto una ola de residuos
en un atardecer nublado.

Los remedios químicos laceran los impulsos como una sierra oxidada
y acudo del ánimo suicida a la exaltación visionaria
como un sol paranoico,
que se encendiera y se apagara.

Ey, doctor
Yo no solía ser así, disfrutaba
una existencia cómoda, de brasas apacibles y nieves susurrantes
blanca y roja como el aliento de un lobo.

Sus pastillas y mi cuello están en guerra ahora
y cada día es subir en meteoros
y cruzar un río de huracanes.

Ey, Doctor
firmemos un pacto:
yo acallo mis alacranes cerebrales
y usted deja en barbecho sus planes de batalla.
Mi mente explota o fecunda
y la ciudad se hace viñedo o fábrica.

Doctor, creame, no es nada personal
respeto sus estudios y sus procedimientos.
Es sólo que necesito una estabilidad mínima
No excuso mis culpas, no, ni lanzo mis palabras
contra su esfuerzo, es sólo que pasan estos años
y siento que esos desayunos
me revuelven la calma.

Y si me dice que no, que imposible,
que necesita que necesite sus designios y tratamientos
coja mi cabeza, desenrosque, palmo a palmo el terreno,
empieze a navegar,salte el craneo, la mandibula
aplique bien la suela, bareme sus instrumentos, pode y siembre

y haga lo que quiera.


Bueno, pues ha sido corto, que bueno, ojalá pudiera tardar algo así en todas (ojalá aprendiese a resumir de una santa vez :DDD), me animo a improvisar el 5º (antes, nota mental, releo y tampoco ha quedado muy corto, que incapacidad la mía...en fin)

Lectores y visitantes
que acudís diletantes
a esta humilde casa

Que disfruteís las vacaciones
que os deís buenos remojones
que aprovecheís el tiempo que pasa

Espero veros a todos, en mi sitio y en los vuestros
amables e interesantes, alumnos y maestros.


Hummmm...mejorable ;PPP. ¡Hasta pronto, disfrutad del verano lo máximo que podaís!

viernes, 9 de julio de 2010

Monólogo interior bufo (un sueño de la razón)

Chuang-Tzu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que había soñado ser hombre. Herbert Allen Giles

Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en todo. Gilbert Keith Chesterton


Una vez leí un problema que un sabio antiguo planteó a sus discipulos: en medio de una situación desesperada alguien se ve obligado a dar algo a otro, sin querelo, para poder salvarse (cosa que quiere). ¿Actuó libremente? En mis ratos de ocio he reflexionado sobre el dilema, antes de salir a dar muerte o no poder sobrevivir, cercado por las garras de la necesidad y atormentado por mi conciencia, me resistía a creer que tenía elección. Porque no quería perder nada, elegir es renunciar, y siempre he querido ver todo, saber todo, sentir todo. En el otoño de mi vida, la fama me llegó, pero no fue por mi sabiduría, y ahora las trampas de la causalidad me tienen perplejo también. Curioso mundo.

Tantas páginas, tantos viajes, tantas preguntas...tantas horas en una sala oscura, intentando que la luz del conocimiento asomara tras arduas horas ingratas de picar en las paredes hasta conseguir ahuyentar supersticiones y desvaríos de los seres, tantos libros casi ilegibles por la humedad y rescatados del olvido...tanta tinta gastada en el rescate de la razón frente a la ignorancia. Me pregunto que quedará de esto, de tanto esfuerzo, siempre parece que la irracionalidad acecha y crece cuando se piensa que ya fue arrancada.

Lo que me quede, lo pasaré entre amigos, y mis discípulos, impetuosos e ingenuos, piensan que ya está casi todo hecho. Si ellos supieran...pero espero que su labor prospere, y lleven las luces adonde aún las sombras imperan. Mi pesada carga se ve aliviada a veces en las noches. Nunca he creído que los sueños tengan razones o motivos, si la recta razón no guía nuestras interpretaciones, pero mi edad permite que a solas la fantasía se haga algo más fuerte y gozosa. Unos seres extraños, venidos de algún lejano lugar, vienen a verme, a consultarme algún importante tema. Aunque la comunicación es difícil, he anotado al despertarme ciertas pautas para ntentar seguirlas si logro que algo de mi ser quede consciente durante el sueño. Esta noche, mientras las brumas se vayan extendiendo como gasas en mi mente, ante sus caras atentas, intentaré probar una comunicación más avanzada, me extenderán un artilugio con dos recipientes, intentaré entrar con mis tentáculos en ambos, y abrir las cajas a la vez. Me ofrendan algo de comida, lamento no saber cuales son sus modos de alimentación para corresponderles.

¿Es posible que estos extraños que aparecen persistentemente en mis sueños puedan ser reales como nosotros?. Mi alma se alegra ante la perspectiva de que esos seres junto con nosotros, la vanguardia racionalista, podamos iniciar una etapa de razón en nuestro pobre mundo. Esta noche, quizá haya un poco más de lucidez sobre los seres. O así quiero creerlo. Me prepararé para otro contacto. Pudiera ser hoy, porque no...






(siento la entrada apresurada, pero el veranito deja menos tiempo libre. Que lo paseís muy bien todos los que leaís esto, ¡hasta pronto! Y en el Pulpo confíamos, por supuesto)

sábado, 19 de junio de 2010

Siempre acabamos llegando a donde nos esperan

Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.

Una caravana de nieblas corporeas pero traslúcidas, bajo un sol de justicia, recorre las pedregosas sendas hasta llegar a cierta casa. Hay filas de coches, furgonetas de los medios, encorbatados sudorosos, una casa blanca en la plaza, con las puertas abiertas de par en par, custodiadas por un afanoso guardián, contratado para dejar paso a las autoridades que le pagan para impedir el paso de los que no son ellos. Todos ellos se han presentado ante él para acceder al velatorio.

Venimos a llevárnoslo, se ha adelantado una mujer adulta, de pelo rizado y ojos negros, cuya voz suena neutra y a la vez parece un eco de todos los idiomas en que se ha manifestado, quienes, han respondido el guardián, nosotros, y quienes son "nosotros", sus amigos, como se llaman ustedes, yo soy la mujer del médico, eso no es un nombre, mi nombre es ese, un nombre debe nombrar y diferenciar a unas mujeres de otras, le aseguro que mi nombre es más diferente e individualizador que cualquiera de los nombres que tiene en esa lista, y más querido para él. Ante el rostro sorprendido del custodio, se acerca un hombre pequeño y algo inclinado hacia adelante, me llamo Don José, como él, quizá pueda identificarme mejor, si es lo que desea, sólo cumplo órdenes, lo siento, Que órdenes, la lista que tengo aquí , con las autoridades que pueden accedr hoy, y sus lectores, tendrán unas horas para pasar por delante de él e inclinar la cabeza, que clase de órdenes son esas que diferencian hasta en la hora de la muerte, las órdenes del que paga, con que dinero, con el de la gente que no puede pasar. Don José siente la indignación quemándole la cabeza junto con el sol abrasador, pero luego ve la figura del guardia y se apiada de él, y de sí mismo, y de todos.

Vienen con él, en una armonía curiosa y sorprendente, gentes que nunca ha visto pero que siente cercanas, un elefante débil (según los criterios aplicados comúnmente a los elefantes), dos inseparables polemistas, Ricardo Reis y Álvaro de Campos, que suelen discutir con vehemencia acerca de la posibilidad de que exista en algún lugar otra persona igual que nosotros y que a la vez complete todo lo que sentimos que nos falta, un alfarero sabio, un señor que se llama Baltasar Sietesoles, Joana Carda, una mujer que sostiene un varal sobre el que se apoya y con el que a veces realiza extraños dibujos en el suelo. Una marcha de personajes, personas o sombres que desde donde nadia sabe han llegado a la casa desde la que salieron, para ir a vivir a donde nunca recuerdan.

Salvo los dos que se han adelantado, nunca se hablan, parece que se miran con desconfianza pero a veces se sonríen o hablan brevemente. El de la mirada ardiente y maliciosa es alto y fuerte, su voz es suave pero firme. Dice llamarse Pastor. Su acompañante no tiene rostro, y a veces desaparece. Ambos se han acercado ahora al guardia, y en conversación amistosa, parece que convencen al guardia. Vuelven al grupo, la mujer del médico habla con ellos, cómo lo habeís conseguido, El Pastor sonríe, sólo le pregunté si conocía al señor José, cuando me dijo que sí, le aseguré que no seríamos un problema para nadie, porque en la sala no seríamos vistos, llevamos un rato aquí y han parado algunos coches negros grandes, los que llevan a las personalidades, y no nos han visto, así que ha sido fácil para él dejar de ponerse a discutir con reflejos de su imaginación, entonces ¿somos eso?, se adelanta don José a preguntar, somos tan reales como él, pero vivimos en sitios distintos, yo me he olvidado de dónde vivo, se oye resignado don José, vives en un espacio donde no siempre están ellos, pero ellos viven en un espacio donde no siempre pueden estar con nosotros, hasta que su tiempo acaba y vuelven con nosotros, puede ser, añade Cipriano, a veces me siento cansado y confuso, como si la realidad en la que me veo ocultara otras, todos sienten esa extrañeza y por eso buscan y siguen buscando lo que les complete e integre, y quizá para eso estamos nosotros, sí, ¿pero a nosotros, quién nos completará?, y entonces, una sombra ha inundado la habitación soleada y las conversaciones han cesado y, todo eso no importa, lo único que importa es que el Señor José ya no puede ver porque una blancura lechosa se ha instalado en su mirada, y quienes estaban con él no pueden ya ayudarlo, así que nosotros, que aún podemos ver, tenemos la obligación de ser sus ojos.

Pronunciadas estas palabras, el rival de El Pastor ha desaparecido y el eco de algo irreal se ha apoderado de todos unos instantes, antes de que el propio Pastor haya dicho que tienen que velar al Señor José, y luego lo llevarán consigo.

Escribo para comprender, y desearía que el lector hiciera lo mismo, es decir, que leyera para comprender. ¿Comprender qué? No para comprender en la línea que yo estoy tratando de hacerlo; él tiene sus propios motivos y razones para comprender algo, pero ese algo lo determina él.

DEP

miércoles, 24 de marzo de 2010

Una conversación, una carta, un olvido.

Quería escribir algo y no se me ocurría nada especial como de costumbre, más allá de algunos temas ni siquiera iniciados. Pero leyendo algo me encontré con el tema "es demasiado tarde" (quizá no sea un tema agradable, pero da juego :P) y he escrito tres cosas sobre el tema, supongo que divagantes en exceso, pero espero que gusten un poquillo. Entre tres cosas, algo podrá salvarse, digo. Por cierto, el poema es una imitación bastante evidente de un poema de Peter Porter, que se titula "Historia". Si no os gusta lo mío, al menos espero poder ser útil en la recomendación...algo es algo.


La conversación


- ¿Qué ha pasado?

- Se nos ha hecho demasiado tarde. La luz se ha despeñado hacia donde no sabremos verla y se derrama entre nosotros la oscuridad, desde algún otro cielo. El espacio entre nosotros, y nosotros y todo lo demás, crece hacia la lejanía inabarcable. El frío corre por las calles y esas risas podridas que traen más frío crecen desde las afueras. Hasta la alegría es oscura hoy. Las figuras se han convertido en siluetas, decorados marchitos, hasta nuestras voces tienen otro tono si no podemos ver las caras. Todas las cosas se van alejando y siento vértigo. La luz que imaginamos es de otros días y no vendrá la de mañana. Todo es oscuro, y dentro de los edificios, las formas abigarradas de cualquier objeto inocente parecen amenazas fieras. Las paredes se inclinan, frágiles, y los pájaros trazan inquietud en su batir nervioso de alas.

- ¿Y el sol?

- El sol es otro abismo. Desde lejos vienen, desde las entrañas de la tierra han cabalgado sobre los charcos, y no los veremos llegar, sentiremos los cascos de sus caballos cuando sea demasiado tarde y el amanecer traiga un manto lechoso que aprisionará la tierra.

- ¿Y las bombillas?

- Reflejan tonos de ayer, y sólo resaltan más la oscuridad, se pliegan a su condición primordial que han recordado de repente. Mañana ya habremos olvidado como soportarla. Regresamos al inicio de las edades, quizá podríamos hacer un nuevo comienzo...pero es vana esperanza, todo será igual, de nuevo. La fatiga de construir durará demasiado.

- ¿Y nuestras palabras?

- Las palabras nacen muertas, y saben amargas en la boca. No saben que quieren nombrar, y el corazón se esfuerza en expresarse, pero no le sirve el lenguaje humano y se angustia por no poder ser ayudado, se consume y se quema dentro.

-¿Por qué siento entonces cada vez más frío?

-Porque la claridad se nos ha muerto y el fuego que nos va consumiendo es un hacha de plata que con cortes precisos y sinuosos y como un demonio jovial, hace formas burlescas con nuestras entrañas.

- ¿Y esa luz que se acerca desde el cielo?

- Podría ser una nueva forma de esperanza, que trajera nuevas formas de mirar. Ojalá así fuera, pero temo que será de nuevo na luz cegadora, que dañe nuestras pupilas aún más que la negrura que nos envuelve alrededor.

- ¿Y tú?

- Siento mi cuerpo y mi alma como una serie de pliegues que se revuelven contra si mismos. Y cuando el aliento del aire llegue desde las simas en las que ha crecido hará de ellos arenisca torpe que caerá en silencio y sin honor. Oigo mi voz más maliciosa, noto mi mirada más susceptible, soy más propenso al odio. Amigo mío, debemos separarnos.

- Adiós, amigo. No te dejes vencer, aunque seas vencido.



Una carta irrelevante


Hola, amigo _______

Esta carta no atravesará ningún desierto, ni sentirá la brisa suave en un viaje a través de reinos desconocidos. Su destino será reposar en un cajón ajado y triste bajo una pila de papeles:la experiencia, hija de la memoria y maestra de la vida, aunque en mí es breve, me permitirá acercarme al que serás, cuando el tiempo cobre sus usuras y la casualidad te traiga de nuevo hacia mí.

Ahora el futuro es un reino ignoto y que conquistarás sólo con tu sonrisa displicente, piensas. Todo tiene arreglo y las riquezas de la vida y el mundo se abrirán ante ti, porque lo mereces y vales. Mientras esperas la invitación a la fiesta perenne de tu vida, esperas y esperas.

Pero tú también envejecerás. Tu piel será menos tersa, tus sentidos menos fiables, tus músculos menos complacientes a tu orden, tu cerebro más confuso. Te arrepentirás, culparás al mundo y a la vida, y apurarás el trago amargo. Cuando te contemples joven, sentirás que has perdido todo un reino, y será verdad. Adios. Un día, al ordenar tus cosas,recordarás esta carta y curioso la leerás. Ya sé que acabarás con ella, conmigo, que soy lo que tú pudiste ser, si lo hubieras deseado. La rabia adoptará la forma del desdén, para que puedas engañarte mejor. Me romperás en mil pedazos. Me olvidarás enseguida.



Olvidado Siglo

Andrei Chernikovski, probo funcionario del partido
fue arrojado a las frías aguas del Nevá. Los enekauvedés
encontraron pruebas de su conspiración
para adquirir una tableta de chocolate en el mercado negro. Su hermano, Dmitri
que atacó un nido de ametralladoras y sobrevivió, perdiendo su pierna, fue juzgado
por su falta de valor en la defensa de Viazma. Su hermana, Olga,
trabajaba en la construcción
de engranajes frenéticos
y escribía poemas de amor subversivos y antipatrióticos, dedicados
no se sabe a quien.

Oskar Diermissen, ciudadano sombrío, consiguió una medalla
auxiliando a su vecina, a la que un puñado de niños famélicos parecía haber atacado
hasta que una patrulla urbana los aplacó. Las madres que seguían vivas
esperaron algunas noches, antes de asumir lo inevitable.

María Chacel fue conducida por Santiago, entre coches blancos,
hacia un sotano donde los agentes no tenían ojos, como nadie, esos días.
Un 15 de septiembre entró, para nunca salir de su celda
exactamente en el mismo sitio en el que hoy remolonean los oficinistas.

En la exótica Camboya (o Kampuchea democrática) cerca de
el refulgente Angkor Wat
un puñado de campesinos aplicaban las doctrinas de un libro proscrito
para iniciar una revuelta con insólito gozo.
Los "enemigos ocultos"
formaron termiteros con sus craneos destrozados, y sus cuerpos
al igual que el de los oficiales polacos en el bosque de Katyn, iniciaron
un nuevo ciclo otoñal y melancólico.

Manuel Ruiz, un campesino fue llamado en el 38 español,
para dar un paseo. Su amigo Julián,
había ido a Madrid unos meses antes y nunca volvió.
Solían discutir de política.

René Baum, que como los anteriores es una ficción, basada en hechos inconcebibles,
y tenía la cara de todos los abuelos en él
fue deportado hacia algún campo, y probablemente ni siquiera llegó a su destino.
Como los anteriores, se llamaba de miles de formas distintas,
con distinta edad, distinto sexo
distintas costumbres y personalidades, creencias y temores, angustias, esperanzas.
Debo esta escritura
en confort y en libertad a muchos de ellos pero
de ellos no puedo hablar como de sus representaciones en personajes de 3 versos.

Porque su historia ya ha pasado y no será contada.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La destrucción

Vae Victis
¡Ay de los vencidos!



(Thomas Cole fue un pintor estadounidense, aunque nació en Inglaterra. En una serie de 5 cuadros alegóricos llamada El curso del Imperio creó una historia atemporal de inicio, ascenso y caída de una ciudad, de un imperio, de una civilización. El cuadro que se ve corresponde al cuarto de la serie. Su título es La destrucción)




El humo sube en un vórtice irresistible y se revuelve entre el cielo frágil, mezclando gritos y oscuridad en las alturas azules. Desde los flancos hacia el centro, ataca con fiereza la claridad que parece nacer brevemente antes de ser engullida por las nubes más oscuras y la humareda. Esa luz que agoniza quizá sea un reflejo de aquélla otra en la que los dioses están vigilando y miran esta jornada negra desde su morada, si es que existen. Mientras persiste, ese cielo plácido que llega desde el fondo hasta el que alcanza nuestra vista, viene por el mar hasta la entrada en la bahía y parece acompañado de una luz mansa, aún. Su diáfano azul va acercando entre las olas la brisa, que mueve barcos lejanos que pugnan y se hunden, y según se acerca se transforma en un vendaval que parece insuflar la violencia suficiente para convertir una cierta inquietud en la lejanía en violencia y terror, más cercanos a nuestra vista.

Una gran columna derruida bajo los templos y la gran cúpula de la derecha son azotadas sin piedad por otro viento vacío que nadie sentirá. Ondea con viveza una bandera en uno de los extremos del paseo que tras el rompeolas cerraba la apacible bahía, caerá enseguida. El otro extremo se desploma con violencia en el mar hacia su abismo. Antes, el enorme peñón parecía un presagio de fuerza y resistencia, como si fuese capaz de protegerlo todo, una barbacana inexpugnable. Hoy parece una montaña árida y empequeñecida ante el furor humano. Y otra columna, caída tiempo atrás, parece en sus grietas una boca de fiera encadenada sufriendo golpes. Acercándose a la entrada de la ciudad que vivía y soñaba, acompañaban el paseo edificios destinados a la eternidad para la gloria que serán una sombra en horas. Más arriba cúpulas y columnatas como brazos a la entrada de la bahía. Hoy, esos edificios arden, se desploman como la memoria de su esplendor. El palacio tras la columnata ya también es víctima de un fuego que hace huir a la gente buscando un refugio que no existe. Los invasores han entrado, desde el mar o desde la montaña. El puente que comunicaba las dos partes de la ciudad, antes de llegar al puerto, se hunde con fragor, y los fugitivos caen envueltos con la roca frágil ahora, junto con algunos de sus invasores. Y las naves se agitan en la lucha, bailando una danza que deja de tener sentido más alla de la pervivencia, y el odio atruena en las mentes y deja el sabor de la sangre en la boca. Matará y hará morir a muchos, algunos quizá habrían podido escapar entre el caos.


Los defensores, sorprendidos, se han retirado a la plaza y al débil puente para realizar un último contraataque desesperado, entre la humareda caótica y un terror informe y vigoroso. Se agolpan, acometen, hienden, caen, gritan, golpean, sufen, sangran y cercenan cualquier tejido, malla o carne, la más cercana, la más indefensa, la única en la que pueden descargar su ira que pronto también será vana, empavorecidos y rugientes avanzan hacia donde su destino les ordene morir. En las escaleras que bajan al mar, también empezaron las peleas. Hay algunos con lanzas, alguien alza sus brazos pra dar el postrero golpe, alguien se esconde detrás de un escudo, tras caer al saltar desde arriba y trastabillarse.Mira, pero no ve. Contrasta con el hombre a su lado, que tensa su brazo para asestar un golpe o lanzar una honda, o un objeto a alguien que no vemos, auqnue sabemos que sufrirá también la misma sed de sangre. Algo más abajo, un guardián va a arrojar su lanza contra alguien, detrás de él, los cuerpos caídos y la sangre forman su retaguardia. Una figura postrada entre ellos alza los brazos y se desespera, a su lado otra detenida entre los cuerpos muertos, y mientras, la muchedumbre rueda por encima de ellos, algunos caen. Los que pudieron llegar hasta allí, imploran bajo el pedestal de la gran estatua, uno de ellos resulta presa fácil.

Una mujer se lanza al mar ante el guerrero que viene persiguiéndola, ha conseguido atrapar su manto, pero el peso ya se inclina hacia la caída. En este recodo más cercano, la resistencia ha cedido, un guerrero se asoma en primer plano y otro porta una antorcha hacia algún lugar. Los cadáveres de los ciudadanos pueblan también el lugar, acompañados por el de algún militar con una flecha en el cuello, justo donde acababa su coraza. A los pies del guerrero protector, un escudo pesa sobre un brazo y un cuerpo muertos, un arquero resiste y un lancero sostiene la lucha contra la embestida que llega desde el barco que nos tapa el muro. La estatua parece inflamar el furor de ambos, pero terminará enseguida, y el tiempo que ha mellado el escudo, derruirá el lugar donde serán abatidos. La cara del espíritu de la lucha hecho piedra también ha sido desmoronada por el espíritu maligno que hoy trae la desgracia.

Y a su lado yo, que he sido elegido para la encarnación de ese espíritu y he adoptado su cara, el ciudadano que soñaba con otras glorias, que advirtió a los bárbaros y facilitó su estrago. El traidor por siempre y para siempre. Bajo mi manto verde contemplo la facilidad de la devastación, el ímpetu de su dominio, y me estremezco ante el poder de la aniquilación ciega y el sufrimiento que he asestado como un heraldo negro. Pienso en mi culpa, en la del mundo, que nadie es culpable, que lo seré para siempre. Creo que antes de que todo termine, me apoyaré en el pedestal de la imagen guerrera y dejaré ver mi rostro a aquellos que ayer eran mis vecinos y hoy serán mis víctimas, para que antes de sucumbir puedan hacer renacer en sus miradas sanguinolentas y febriles el fuego del odio y el desprecio que ya no me abandonarán nunca.


Para finalizar, enlace a una página donde podreís ver este épico cuadro. Espero que os guste, como me pasó a mí. Evidentemente, él no tiene la culpa de mi entrada, dadle una oportunidad :) .

http://www.paintinghere.com/painting/The_Course_of_Empire_Destruction_2628.html

miércoles, 6 de enero de 2010

Una navidad como cualquier otra.

La llamada se había interrumpido repentinamente, así que las sirenas hendían el aire y las luces se difuminaban en la neblina del centro de la ciudad, mezcladas con los palidos reflejos del resplandor de los adornos navideños. La avenida lucía vacía los cierres sombríos de las tiendas céntricas, que habían sido el día anterior un frenesí de voces y deseos que desembocó en un desorden nocturno que ellos no podían ver, desde su coche a toda velocidad, mientras se repetían los datos de la llamada: afueras de la ciudad, un niño desvalido, un tejado de chapa iluminada. Una dirección. Antes de que tuviesen que decidir el camino más rápido a tomar, la centralita les puso al corriente de otra llamada, parecía que la familia había abandonado la dirección a la que se dirigían. Así que decidieron en pocos segundos de deliberación acudir a ese lugar, para poder encontrarlos mejor.

Entre chapas y uralitas, una luz muy tenue iluminaba un espacio mínimo, con una cuna y una cocina de gas, que nutría un cazo que parecía inservible...en otros contextos más amables. Un colchón en el suelo ocupaba el resto de la estancia. Y estaba vacía.

Joder- murmuró 1- que navidad más... (buscaba una palabra, que nunca llegó. No hizo falta. Sus compañeros asintieron) .

La lluvia comenzaba a repicar en los techos, y debían encontrar a quienes habían ido a buscar. Subieron al auto y se dirigieron más allá en la barriada. No tardaron en encontrarlos, un hombre en una camiseta de manga corta y una mujer envuelta en unas mantas raídas que sostenía un fardo apretándolo como si quisiese convertirlo en algo propio, en parte de ella.

Fue una conversación breve, no hubo solemnidades ni reparos, el cansancio y el desamparo encontraron mejores voces: Son ustedes, sí, somos, por qué, porque tenemos miedo, miedo de que, miedo del frío, la lluvia, la enfermedad del niño, de que se lo lleven, llevarnoslo por que, por que digan que no somos buenos con él, ahora lo importante es si el niño está bien, no lo está, como va a estarlo, entonces le ayudaremos, pero no nos separaremos, iremos al hospital, no, no iremos. Y ahí acabó esta breve conversación, en el cual unos accedieron a volver a su lugar, y los otros a permitir que su niño fuera examinado, y quizá ellos avergonzados. Subieron al coche.

Cuando llego la ambulancia, acordaron poner sus puertas traseras a la entrada de la casa para darle luz, calor y abrigo. Ya habían llegado algunos curiosos, atraidos por la luz como las polillas, y desde algunos balcones no muy lejanos, aparecían sombras. Los padres, en una esquina, mantenían la cabeza gacha, y sólo podían verlos ellos, al lado de la cuna de su niño. 1 quiso acercarse y darle una manta para la cuna. La madre, roja, sonrío, pero ni se atrevió a decir nada. 2 tenía un llavero, y al caer con todas las llaves que requería buscando alguna otra cosa, el niño rió tras un silencio, y otra luz más amable inundó la chabola. Así que un improvisado sonajero siguió a la exploración del bebé, y cuando un termómetro fue entregado a sus padres, con el aviso de controlar las temperaturas y acudir a un hospital en caso de fiebres, que por el momento no existían, hubo un instante de silencio que completaba una escena de cierta felicidad.

Cuando las luces de los coches se hubieron desvanecido, perfiles amistosos ofrecían para el recien nacido y su familia comida, prendas de abrigo y sonrisas para ellos, simpatía y comprensión para su situación. Durante unos minutos, reconoció caras y gestos de personas a las que nunca había hablado, y no se sintió humillado con sus ofrendas, era una relación de ayuda entre iguales, con el respeto que el dolor y la dificultad ajena otorga a las personas de buen corazón.Cuando se fueron, pensaron que quizá él, su niñito, podría llegar a ser más que ellos, y se durmieron pensando en su futuro.

Al día siguiente la nieve les sorprendió, y dudaron de si todo sería un sueño. La realidad era igual de poco amable, salvo en un cierto rincón de ellos mismos. pero no sabían si serían capaces de hallar de nuevo el camino.


Muy original, como veís, la misma historia o parecida en la actualidad, y no ha quedado muy bien, pero me tengo que ir a la cama y ya llevaba tiempo sin poner nada xDDDDDDDDd. Hasta pronto, me digo a mí mismo.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Las elecciones papales sí que molan (un escrito anterior)

Esto lo escribí hace un tiempo, pero estoy perezoso aquí y tengo unas obligaciones (con las que tambén estoy más perezoso de lo deseable, pero bueno...ese es otro tema...). así que recurro a él, levemente cambiado, para...pues para poner algo nuevo!!!, espero poder organizarme mejor de ahora en adelante y aprovechar el tiempo. Bueno, basta de preámbulos, ahí vaaa!!!


El señor alcalde de Madrid, en su bondad y con la ayuda entusiasta de otras administraciones, ha gastado unos cuantos millones de euros de nada en su promoc... en el noble intento de que su ciudad fuera elegida para albergar la sede de los JJOO. No pudo ser, porque no podía ser, pero bueno, el procedimiento sorprende por su llamativa diferencia entre lo que pretende ser y lo que resulta. Por eso, podrían aprender de los grandes expertos, los altos cargos de la Santa Madre Iglesia, fuera de la cual no hay salvación posible. Hay muchas razones por la cual los espectáculos de masas que organiza son preferibles a los de la modernidad gris en la que boqueamos. Quizá los Padres podrían sacar un dinerillo extra como asesores de eventos, si no fuera porque viven ascéticamente alejados de los bienes de este mundo.Algunas de las razones por las que se impone su visión del espectáculo, en mi humilde opinión, son las siguientes:


1-La coherencia. Si quieres un proceso oscuro y para iniciados perfecto, pero tienes que dotarlo de una cierta liturgia,no puede ser simplemente un nido de vividores apenas camuflados en el que se pretende una seriedad sobria y moderna. Lleva el carácter opaco hasta sus últimas consecuencias y no lo mezcles con nuevas tecnologías, no hagas procesos de votaciones en base a apretar un botón, innova, busca en el druidismo o algo asín. O si no, de qué.

2-El enigma atrayente. Cualquiera de los electores papales a su vez puede salir elegido, el marketing nunca sale afuera, no se conocen candidaturas, nadie admite sus ganas, se ponen en manos del espíritu santo, que grande. Los únicos enigmas del COI que pueden despertar un poquillo la atención del respetable son todos relativos a Alberto de Mónaco, que tampoco es nadie.

3-El método de elección. Una fogata en la que sólo se cambia un poco de paja para distinguir si se produce el surgimiento del nuevo emperador (espiritual) o si la sufrida grey tendrá que esperar un nuevo conductor providencial tiene un punto de falsa modestia satisfecha de sí misma que sólo pudo concebirse en tiempos remotos (aparte de que la tecnología no daría para más, supongo). Los tejemanejes olímpicos son asquerosamente modernos, dinero, corruptelas, engaños evidentes...nada que no pueda pasar en un Ayuntamiento de una ciudad costera (o del interior, que coño) española cualquier día.

4- La liturgia y la terminología. Acorde con el rito, se adopta sin ningún tipo de complejo un intrincado ritual, absolutamente hueco y por eso mismo tan atractivo, golpear con un martillo la frente del difunto Papa, sellar sus estancias,los tañidos fúnebres de las campanas de la Basílica de San Pedro a las que se unen las de toda Roma... .

"Habemus papam", fórmula en la que cabe todo un mundo, un anuncio gozoso e inquietante a la vez, satán tendrá que esperar...pero portaos mal y ya vereís jejejejej. La palabra "Camarlengo". Camarlengo, camarlengo, camarlengo...es la palabra definitiva, sin duda, se queda en la boca, explota y queda su gusto después de pronunciada. Camarlengo, mmmmmm xDDDDDDDD. En lo de los juegos, votar, eliminar, votar, eliminar, votar, coger. A todo esto, antes con el presidente diciendo la gente que hay, los votos emitidos, los nulos...parece una comunidad de vecinos votando si ponen parabólica, salvando las distancias económicas.

5- El latín. Joder, mostrar el proceso y la elección al mundo en latín es elegante y tiene un ligero toque amenazante, algo así como "haremos un conjuro y resucitaremos las legiones de Teutoburgo si os portáis malamente" (ya, no se trata de emperadores romanos, pero sí de algo parecido). El anuncio de la "villa" elegida tiene un toque gris y burocrático, desganado. Abrir una carta, ya ves, cuando elegíamos delegado en clase había más ilusión.

6- La vestimenta. Por mucho que nos esforzemos, detalles leves aparte, vestir de traje y corbata no diferencia a un elector de unos juegos de un oficinista (con todos los respetos, obviamente). Esos capelos, esas casullas rojísimas...son una manifestación de poder y dignidad por la apariencia que no se adapta al gusto igualitario y decadente moderno ;PPPPPPP , pero les da igual. Hacen bien.

7- La contención. Celebrar algo dando brincos y con bebidas espirituosas está muy bien y es lo que haríamos todos, porque nos falta ese punto despectivo y aristocrático de quien va a elegir a un pastor para un rebaño.Aparecer en un balcón desde la oscuridad, para dar a una plaza impresionante con un leve gesto desdeñoso transmite poderío.

8- El escenario. Entre la Capilla Sixtina y la sala de convenciones de un hotel median siglos de poder y magnificencia, traiciones, secretos, perversiones, hipocresía, etc... todo eso forma un ambiente insuperable e intimidante, la historia como una roca inconmovible sentada al lado de la espiritualidad, una combinación explosiva.

9- La imprevisibilidad. En cualquier momento puede darse la respuesta definitiva u otra que haga que haya que esperar más, nunca se sabe cuanto.Los miembros del COI, tan iguales a nosotros en todo, también viven presos del horario.

10- La irresponsabilidad. Los electores están guiados por una fuerza sobrenatural, y quien sea elegido por ella tiene un poder que va más allá de lo humano. Lamentablemente , todo inclina a pensar que es mentira, pero...¿quién se arriesgaría a suscitar la ira divina, por improbable que sea?

11- La trascendencia en el tiempo. Ser sede de unos juegos está bien. Ser Papa es entrar en la historia, con escudito propio, capacidad legislativa amplísima, poder absolutista, y quizá potestad para influir en el más allá.

12- La solemnidad. Los juegos, aparte de su capacidad para atraer dinero, transmiten una jovialidad clásica agradable y ligera. Un Papa es algo terrible, alguien que escudriña todo y nos censura, como ese Inocencio X que pintó velázquez. Que miedo.

13-La separación. Esa puerta que se cierra, dividiendo de la manera más elitista y genial el mundo en dos clases, para siempre, el cónclave y el resto del universo . Cuando el COI se enclaustra tiene circuito de televisión cerrado y la gente está bien modosita en sus asientos, con los auriculares para la traducción. Pero eso que es.

14- El anillo del pescador. Sería un título magnífico para cualquier obra de arte, lamentablemente está cogido. Aunque supongo que por un módico precio...

En definitiva, hay ciertas ventajas en los ritos de una teocracia orgullosa de haberse conocido a sí misma que en una democracia corrupta, a las cuales ya estamos más que acostumbrados. Propongo que la próxima elección olímpica se realice con augures, ritos de iniciación y danzas tribales. Necesitamos ceremoniales memorables, algo que nos haga sentir enraizados en una historia, como un río que nos trasciende, antes y después nuestro. Supongo que si me eligieran Papa recordaría con cariño a aquel antecesor mío que desenterró a su inmediato precursor en el puesto, lo juzgó y lo condenó, por ejemplo. O los que excomulgaban a la mínima y vendían bulas e indulgencias, o con los que guerreaban. O uno, que insultó a Cristo y se declaró ateo, por lo que se ve (juro haberlo leído). U otros que erán asína, divertidos y tal, y poderosos, y temibles, y los amos. Así que habrá que seguir la próxima ceremonia (esperemos que tarde, claro), y pasar de los del COI, que parecen una reunión de la sucursal del Banco Santander de algún sitio, no cómo el elegido por el Cónclave, que tendrá la sonrisita típica del "ahora me toca a mí" y feliz por su posición. ¿Quién le podría culpar?. Al fin y al cabo, siempre está bien ser acogido en sitios prestigiosos.