Mostrando entradas con la etiqueta deporte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta deporte. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de agosto de 2012

Olympic Games, 2. La soledad del mito inalcanzable, o del mérito y el éxito


Se equivocó, dicen los expertos. En el primer viraje no imprimió toda la fuerza que podría y al fianl se dejo llevar demasiado, así que 5 centésimas le privaron de lo alto del podio, ese que siempre ha parecido su lugar natural. Más en una prueba que llevaba 11 años dominando sin misericordia. Su vencedor, el joven sudafricano Chad le Clos, no se lo creía, una victoria ante su ídolo, al que parecía avergonzado de ganar. Tras el podio, la vuelta a la piscina para recibir la ovación (¿Cómo se oirá el estruendo de la gente entrando en el agua y saliendo a la superficie?). El segundo guió a su sorprendente verdugo a través de las cámaras y le recordaba que mostrara más su oro. No era para menos, era un orgullo. Tras la lección de competitividad en el agua, le lección de deportividad fuera de ella.

Mientras el deporte sucedía, la espiral opinativa que crece insoportablemente cuando algo va mal en España (y en estos momentos, pocas cosas parecen ir bien) se centraba en esa conducta antideportiva analista del deporte que promueven los medios de comunicación envueltos en una bandera que ni respetan ni aprecian,de acuerdo a su odiosidad analítica y su antipatía. Los árbitros nos odian, los rivales nos envidian...en definitiva, que suplimos con una falsa competitividad disfrazada de excusas y envidias rastreras lo que no sabemos competir (con una actitud generalmente encomiable por parte de los profesionales y los que mejor saben lo difícil que es ganar a cualquiera) en los terrenos de juego. Y esta actitud que utiliza el deporte para demostrar lo opuesto a lo que el mismo debería ser sirve para todo, en economía, cultura, educación, política, en el día a día. Ganamos y no sabemos acordarnos del vencedor. Perdemos y nos acordamos de todo menos del rival. Pasamos de la soberbia estúpide del "soy español ¿a qué quieres que te gane?" al "nos han vuelto a atracar". Si fuera una pataleta, aún. Pero es una actitud persistente que nos impide ver la realidad. Que hemos vivido durante años manteniendo un sistema económico insostenible. Que hemos permitido que una casta dirigiese, y aún lo hace, los caminos de un país con una sociedad civil anestesiada o presa de la demagogia opuesta a la de los primeros. Que despreciamos los méritos e idolatramos los éxitos. Que fui a una Universidad con casi 8 siglos de Historia y había profesores que dictaban las clases y la hermeneútica (el saber fundamental de un jurista) era despreciada en favor de la competición memorística con un tomo, que nunca olvida. Que eso no me exime de mis errores y de no haber sido un estudiante mejor.

Sólo pensamos en GANAR. Nunca en competir, mejorar, aprender, disfrutar, competir, saber. El éxito es un medio en sí mismo para conseguir el siguiente. Y cualquier triunfo queda empañazdo por una depresión post-éxito que induce a exigir nuevos triunfos a quienes mejor saben lo difícil que es. Perdonamos las trampas. Apólogos del éxito que nunca han ganado nada más que púlpitos desde los que inyectar sus mensajes venenosos, machacan a los perdedores (y a los ganadores, si son extranjeros o no de su equipo) e insisten en que "de los segundos no se acuerda nadie". Y en días luminosos, el mejor deportista que quien escribe esto ha visto, con 19 medallas (15 de oro) olímpicas,  mundiales y decenas de records, queda segundo por un parpadeo, lo asume tras la decepción inicial y da una lección de deportividad que debería ser lo normal. Será que en el agua no hay penalties que lo excusen todo.

Supongo que mucha gente opina que no hay merito en saber perder cuando uno ha ganado tanto. Y esta es la indecencia que impide el debate y lo arruina todo. La forma limpia de pensar es que esa actitud es la causa y no la consecuencia de tantas victorias. Porque lo normal es perder. En cada disciplina hay magníficos deportistas y sólo uno puede ser el primero.El buen deportista se prepara para competir lo mejor que pueda y ganar a través del mérito. El malo repite que sólo le importa ganar, y cuando pierde se justifica, incoherentemente. Ayer escuchaba a un periodista futbolero hablar de que el espíritu olímpico era "una pamplina" y "argumentaba" que a Japón "le habían atracado" en gimnasia. Apostaría que no era un experto en la materia.

Menos de una hora después, Michael Phelps se convertía en el deportista más laureado de la historia de los Juegos Olímpicos. Hoy, la prensa deportiva española trae en portada declaraciones de pretemporada de futbolistas y entrenadores, y rumores. La tragedia del fútbol, un deporte que me encanta. Fuera del campo, está absorbiendo cada rasgo que nos hace ser menos serios, cultos, sabios y buenos para formar una sociedad de canis y chonis, y está desfigurándose seriamente como lo que es: un hermoso deporte. Pero eso hoy no importa. Ayer hubo una muestra más (como ha habido tantas, menos vistas, como la del judoka español al que los jueces dieron perdedor de su combate tras terminar empatados)  de saber estar, vivir la vida consciente de las limitaciones propias, respetar al contrario y saber que la verdadera victoria es dar lo mejor de ti mismo. Y crecer a través de los triunfos, los fracasos, y llegar a saber quien eres. Sin quejarte a voces porque la realidad niega contundentemente aquello que los delirios de grandeza sembraron en un ego siempre fértil. Y sin querer lanzar pedradas contra quien está alguna vez más alto que uno. Algunos están tan alto que es imposible, afortunadamente.

Enhorabuena, Michael, you´re simply the best! :)





sábado, 28 de abril de 2012

Carta abierta de un mindundi a un señor


Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano.


Estimado Señor don Josep Guardiola:

Esta es mi primera carta abierta, ese género inflado y grandilocuente en el que las personas intentan dar su opinión acerca de cualquier tema que creen relevante utilizando como excusa a alguna persona que goza de reconocimiento. Asumo mi dosis de vanidad, pero en mi defensa añado que será publicada en un modesto espacio que representa un punto en el universo de una red infinita. Desconozco la manera correcta de dirigirme a usted, a ti, y el tono a desarrollar. Dado que nuestra diferencia de edad ronda una simple década, espero poder tutearte.

Cuando ayer confirmaste tu marcha de tu club, del mío, de ese Barça que has cambiado, la primera sensación que acosó mi mente era bastante parecida a lo que Philip Roth narra en su estupenda La conjura contra América, la desoladora pregunta acerca de por qué las cosas no pueden ser como antes. Unas horas después, sólo puedeo asumir la infantilidad de mi respuesta y reivindicarla, con matices. Sé que al poco de terminar tu rueda de prensa, empezaba otra, trágica de verdad, sin esperanza, acerca de la situación española y las drásticas medidas que, en principio se supone que hay que tomar para atajar esta hemorragia que parecer fluir desatada. Y mi mente se rebeló, pero mis sentimientos eran de resignación, sin la pueril negativa a asumir lo que oía como cuando oía tus respuestas. ¿Hay justificación a este comportamiento, que creo compartido por millones de personas? Supongo que hasta cierto punto.Es cierto, el fútbol se ha convertido en un sedante social, la respuesta del poder al descontento. Pero el deporte es la más excelsa muestra y manifestación de la igualdad humana y, millones aparte, intereses creados aparte, basura aparte...la libertad de celebrar un gol en un partido, ilusionado y animoso es, parafraseando al poeta, una de las pocas libertades que me exalta, una de las pocas libertades por que muero. Y si uno de los más grandes literatos y referente moral de un siglo suicida declaró que todo lo que sabía acerca de la moral y de las personas lo había aprendido del fútbol...¿quién soy yo para negarlo? Antes en uno de sus libros, "La Peste"hace a sus personajes hablar de fútbol, y un español atrapado en la epidemia, cuenta como el secreto del fútbol está en el mediocentro. Seguro que te gusta Camus.

Bien, doy vueltas. El propósito de esta carta se resume en un gracias. No por los títulos, ni por la elegancia, ni la corrección, ni tu intento de ser ejemplar (sé que algunos creen que era una pose, yo no lo sé, aunque cuando has salido de esa actitud habitual a mí me has parecido más cercano, más humano, aunque fallaras) Ya sabes, a la gente nos gusta darnos el lujo de perdonar. Si no das una excusa ni asumes culpas, la admiración se torna sospecha rápidamente. Sé que tienes defectos, porque eres un ser humano. Sé que la perfección no conquista, y que a veces has parecido crear un personaje irreal e incluso enervante a veces (¿de veras creías que todos esos equipos de segunda B entrañaban tanto peligro ;)?). Pero en un sitio donde la mediocridad, la simple eficacia sin método, el éxito puntual y el estímulo de las bajas pasiones tienen un predicamento tan asentado (hablo del entorno del fútbol y de España) ha sido reconfortante ver tantas escopetas cargadas esperando cualquier tropiezo sin que hayan podido soltar toda su carga nunca, porque los éxitos han sido merecidos. E incuestionables. El mayor de todo, haber parecido ser una persona honrada y un caballero. Resulta estimulante pensar que ahora que honrado es igual a tonto y en las puertas de los bares llaman caballero a cualquiera, puedas haber triunfado. Tampoco me engaño, se puede ser un gran entrenador y alguien deleznable. Yo creo que eres como pareces.

Has sido parte importante en el movimiento pendular acerca del mejor modo de ganar, que se resume en tratar bien a la pelota y, momentáneamente, inclinaste la balanza hacia el gusto por un juego alegre y ofensivo. No se trata de minimizar las indiscutibles virtudes de los equipos que se dejan el alma para defender ante equipos más talentosos. Se trata de ser feliz viendo personas hábiles desempeñando una tarea armónica de una manera inolvidable. Hay que tener materia prima, y son los jugadores los que hacen campeones a los entrenadores, estoy seguro. Pero, en todo lo que pueda influir un entrenador, estoy seguro de que has influído al máximo. Para nuestro gozo.

 Hasta pronto, señor. El futuro es una selva desconocida. Ignoro que nuevos triunfos y fracasos arrastrarás, arrastrará el barça, arastraré yo... lo único que puedo decir es que deseo que sean los mayores (éxitos xD) y que se consigan a través de la misma vía: el talento y la generosidad en su dispendio. Que siga con curiosidad por la vida. Que sea feliz. Que no ponga (mos) el fútbol por encima de todo, para poder disfrutarlo como merece y en su medida. Que los nuevos horizontes sean gratos y no los ilumines solamente la tormenta. Y que sepa que cuenta con muchísimas personas que se sienten agradecidas, algunas al punto de escribir las primeras cosas que se le han ocurrido en forma de modesto homenaje.

Durante unos meses, hemos podido creer de vez en cuando que la materia de que estamos hechos, que se parece tanto a los sueños, era de fiel granito. Y ha sido una pasada.

Sinceramente agradecido.

Miguel

PD: Supongo que a varios de vosotros, amables lectores, os habrá parecido un coñazo, o una basura ;PP pero tenía que hacerlo ;)   



martes, 28 de febrero de 2012

Artistas y atletas



"No soy un atleta. Soy un artista del fútbol" Sócrates

"Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta." Otro Sócrates

Hace unas semanas, murió Socrates. A semejanza de su ilustre antecesor, su pérdida fue discreta y serena, aunque después el recuerdo elevara su nombre. No lo vi jugar. Pero recuerdo que mi padre contaba como en una clase el profesor se puso a elogiar al filósofo y ellos recordaron las jugadas del brasileño, y haber leído una frase maravillosa, antes de un partido importantísimo, le preguntaron que pasaría si perdieran, siendo los grandes favoritos: "¿Si perdemos? Peor para el fútbol" Perdieron. Y fue muchísimo peor para el fútbol...al menos el brasileño...De ser el deporte de masas que servía para alegrar a la gente y mostrarles belleza, talento y sentir que podrían compartir un espacio de alegria y magia, su deporte se convirtió en una cuestión industrial y planificada, el cambio de la gloriosa competencia deportiva basada en los dones naturales, auténtica manifestación insuperable de la igualdad humana, a un asunto de ingeniería social y lúdica donde todo se decide en salas siniestras de blancura cegadora y llena de probetas y científicos despeinados en busca de la formula de la rentabilidad pura y el beneficio interminable. "Un amigo me ha contado, que el martes pasado te escucho gritar, en medio del supermercado, ¿¡¡quien me vende un poco de autenticidad!!??"

Al fin, pensó, aun el dolor más profundo se aplaca, la desesperación más intesa se desvacene. La maldición del verdugo: la víctima se acostumbra al látigo....no hay rebeldía

Futbolista comprometido política y socialmente, como otros que se comprometian con su felicidad y aun sus vicios antes de venderse a agencias de imagen, apoyó el proceso democrático en Brasil y la necesidad de una formación intelectual de los jugadores. Supongo que a muchos sus planteamientos le parecerían a veces desafortunados o grotescos. Porque eran suyos, y no de una corporación destinada a emitir mensajes incoloros e insipidos. Y bueno, mientras desarrollaba su carrera, pudo estudiar medicina. Es decir, que parecia alguien mas o menos normal que jugaba bien al fútbol y podía ganarse la vida bien con ello.

¿Horrible? Era curioso. No había pensado eso durante años. Para él la palabra "horrible" no tenía sentido. Un horror acumulado termina por ser una costumbre

Pero en el tiempo que va desde la retirada de un deportista hasta su muerte prematura, el mundo da muchas vueltas, con la historia, la vida y los vehículos sin tracción animal, y ese mundo placentero y mágico ha sido sustituido por el de los superhombres mecánicos que arrasan sin emocionar ni conmover. Estoy exagerando, as usual.Pero esto se ha convertido en una fábrica. Y el talento ha quedado bajo sospecha (ese Andrés Montes...) Cada vez cuesta más explicar porque seguimos fanatizados por un espectáculo que pierde frescura. Pero, afortunadamente, aún quedan artistas.

Yo soy el anormal ahora. La normalidad es un concepto mayoritario. Norma de muchos, no de un solo hombre

Lo que cuesta entender es lo que parece pasar aquí. Que cada uno se identifique como quiera con lo que quiera. Pero que en un país que no cree en su gobierno, ni en sus políticos, ni en su prensa, ni en sus intelectuales, ni en sus leyes, ni en sus planes de futuro,ni en sus tradiciones, ni en sus conciudadanos, ni en su historia, ni en su capacidad de cambiar el rumbo, ni en nada que no se reduzca a actos que no obliguen a nada y sean fácilmente publicitables. Supongo que soy excéntrico, pero resulta curioso que malgastemos nuestra fe precaria en pobres hombres como nosotros sometidos a presiones extremas por media décima, medio centímetro, un despiste. Merecerían más indulgencia, aún en el caso de que cayeran en la tentación de la trampa Pero un castigo, también. Sin humillaciones puritanas, y sin humillaciones falsas...un abrazo, como desde la cima de un paisaje inigualable, una reconciliación:

señaladme la piedra en que caísteis
y la madera en que os crucificaron,
encendedme los viejos pedernales,
las viejas lámparas, los látigos pegados
a través de los siglos en las llagas
y las hachas de brillo ensangrentado.


Y luego, dar una segunda oportunidad, que como seres frágiles que somos, todos merecemos. Y como seres adultos, hacer saber cumplir los castigos que vengan.
El otro día mucha gente llevó su cruz de ceniza en Cork mientras yo casi había olvidado que día era. La cruz de una sanción se puede superar también, como casi todas. Pero no es fácil, ¿y por qué habría de serlo?. Tampoco es fácil llegar a ser un nuevo ídolo que millones necesitan para sentir que sus vidas contactan con el espíritu de su tiempo, que les llama ahora y ahora pueden oírlo, a diferencia de aquella vez cuando pudieron ser elegidos.

Un nuevo terror nacido de la muerte, una nueva superstición que invade la fortaleza del tiempo.
Soy leyenda.

Quizá mientras tanto, trabajar en aquellas cosas que de verdad nos harían más felices como comunidad. Entre ellas el deporte. Con más artistas y menos atletas. Menos necesidad de trampas y más de alegría y de pan. De Contadores renacidos de sus cruces de ceniza, mientras los Sócrates nos miran y el filósofo le para un penalty a Fausto Coppi, que ha cedido su heroica bicicleta al futbolista para charlar con Jefferson sobre la verdadera democracia y la naturaleza del poder. Y nosotros, peleándonos por tonterías. Esto debe pasar por lo menos, desde que Sócrates preguntaba tonterías, decían. Ah, y gracias a los que me han prestado citas, espero que las encontreis interesantes. Hasta pronto. A ver cuando hay un buen partido...



miércoles, 20 de abril de 2011

Contra el yo, los dioses, el mal, el bien, la banalidad de ambos y el desasosiego. Y un blog amigo (post Thermomix).

Perdón por la publicidad :D A pesar del título, tengo el ego subido y he decidido escribir manifiesto en este vuestro blog. Contra todo, contra todos, a favor de mí.

Soy un ferviente defensor del individualismo. No hay nada (exagero, pero se entiende la licencia) que me atemorice y me produzca más repulsa que el instinto gregario abigarrando conciencias para crear una superconciencia banal y frecuentemente idiota. Pero ay, yo no soy inmune a dicho instinto (me gusta mucho el deporte, y temo que es un ámbito propicio para amasar gente), ni desconozco ciertos beneficios del mismo. Lo que no hago (espero) es propagarlo con alegría. Siento reparo en las celebraciones colectivas, me encanta ver a la gente contenta...pero más pronto que tarde, siempre acaba apareciendo el duende maligno de la degradación, la violencia, la absurda sensación de que como el equipo ha ganado (por ejemplo) todo vale. Hoy Dostoyevski diría "Como Messi y CR existen, todo está permitido". Sólo cuenta la satisfacción expansiva y ganada compulsivamente frente a quien sea y de la forma en que sea preciso. Y los demás, "que se busquen la vida" que "eso no es mi problema". Olé.

Hace unos días, se cumplió el cincuentenario del juicio a Adolf Eichman, que dió oportunidad a Hannah Arendt de definir "la banalidad del mal", un concepto discutido y escurridizo: Tal como lo entiendo, Arendt pretendía explicar que para perpretar uno de las mayores crímenes de la historia no fue necesario un ejército de diablos. Bastó un plan malvado y una legión de personas normales que lo ejecutaron sin preguntarse si lo que hacían estaba bien, sumergidos en un ambiente de propaganada y en un escalafón administrativo. ¿No es posible estirar el concepto y hablar de una banalidad del mal, y del bien, en el fútbol? Las gradas gritan "Mourinho muérete", por ejemplo. también se lo gritarían a otros, como Abidal, por ejemplo. Como resulta que el defensa del Barça ha sido diagnosticado con una enfermedad real, aplauden y piden su recuperación. Las gradas enloquecen, avivadas por la prensa y los oportunistas de todo tipo; al estupido esencialismo de barcelonistas queriendo integrar sus ideas (legítimas) en el supuesto ideario de un club de fútbol, que no suelo tenerlos, no se ocurre mejor idea que acudir a otro de signo opuesto (legítimo, uno se siente un poco ridículo repitiendo obviedades, pero viendo lo que se ve, mejor repetirlas) para identificar al madridismo con él. No es de gran importancia,afortunadamente, pero el espectáculo será extravagante, probablemente mucha gente en el estadio se encuentre agitando su banderita sin saber muy bien por qué, si ellos han ido a otra cosa. Pero todo el mundo lo hace.

"Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano", escribio Hölderlin, y desde luego, los dioses postmodernos no lucharán contra la ola de fanatismo y ridículo que necesitan los mercachifles para vender sus productos. Ellos están bien en sus casas de lujo y con sus cochazos. Supongo que unos cuantos son buena gente, a pesar de los esfuerzos para agilipollarlos. Pero bueno, ni de Xavi me fío, mirad lo que os digo. Sobre el carisma y la supuesta genialidad de los entrenadores no hablo, que me da la risa :DD Sólo espero que sean conscientes de que son sólo entrenadores de fúmbo, aunque, de nuevo, parezca que hagamos esfuerzo por convertirlos en more popular than Jesus.

Y bueno, voy acabando, con una confesión: todo esto lo he escrito porque estoy nervosio xDD deseo que gane el Barça, que sea un gran partido y que nadie olvide que es simplemente eso. Pero que gane el Barça xD

El portero había adivinado la dirección, y durante un breve instante, el mundo se oscureció para él. Las portadas, las sonrisas, las firmas se habían apagado, y un silencio invencible retumbaba en sus oídos. Cuando sobrepasó la manopla sintió que todo volvía al orden natural, la estrella marca y se lleva la admiración con él. Un golpe seco lo derribó. El balón había pegado en el poste y se marcó fuera. Sintió que no se lo perdonarían, que el aficionado exige que siempre gane su equipo porque siempre cree ener derecho a la victoria perpetua y que aquello no podía pasar. Tumbado desde la hierba veía caras demudadas,y oía gritos eufóricos detrás de él. Cerró los ojos, pero esas caras seguían entre la oscuridad, interrogativas, insoportablemente acusatorias. Cuando volvió en sí, vió al portero rival ofreciéndole su mano enguantada para ayudarle a levantarse. La aceptó, se acerco a los suyos, vió que le apaludían. Ninguna portada, premio o elogio le llenó más que su perdón. Se estremeció.

Pobre Cristiano :DDD o quien queraís vosotros que sea. Si os gusta el fútbol, que disfruteís del partido, espero que gane el Barça, y si no es así, pues me alegraré por algunos amigos madridistas, diciéndoles con deportividad que nos han robado, y que no es justo. Noooo, no será así, aunque lo único seguro del partido es que del álbitro se quejarán todos. Disfrutad del fútbol, que para eso está, y que sufran los profesionales, que para eso están.

P.D: 2 cosas. Blog de minirrelatos de una amiga, por si quereís pasaros, espero que os guste. Y un antiguo blog mío,he elegido una entrada de cine clásico imaginado por mí :)) Que gane el mejor esta noche, que nadie haga el burro. Ya lo comentaremos, si ganamos, si perdemos no me espereís por aquí, que he medio quedao. Un abrazo a todo el que lo lea.



jueves, 17 de marzo de 2011

Sport must go on...

Como todos los niños, quise ser un héroe. Un ídolo admirado y querido (adorado, más bien, aunque entonces quizá no sabía distinguir entre ambas cosas)...y no había otro horizonte mental para eso que ser un deportista de élite exitoso y reconocido. Todos veíamos los partidos importantes, apoyábamos a los nuestros, y creo que en el fondo, deseábamos ser ellos. Los imitábamos entre los patios de un colegio de suelo duro, y porterías de redes raídas, en horas de gimnasia o en el recreo con una botella o bola de papel albal como balón y todos contra todos, corriendo sin sentido, o con el sentido que le daba la pelota improvisada, que es el unico sentido que tiene el fútbol. Después de las clases, jugábamos en el patio a balonmano, a veces baloncesto, o volvíamos al fútbol, y en los parques seguíamos pidíendonos países, jugadores, equipos y jugabamos un mundialito. El fútbol no era el único deporte (recuerdo a Lorenzo Rico y a la Jugoplástika de Split como ídolos perpetuos), pero era el rey indiscutible. Y los jugadores parecían trabajadores empeñados en honrar a los aficionados de un club que les pagaba bien por dejar todo en el campo para que quienes no habían tenido la suerte de ser elegidos para representarlos salieran orgullosos de la cancha.

Ese era el fútbol que apasionaba a los personajes de La Peste de Albert camus que en medio de la epidemia discuten sobre el medio centro, el de los héroes refulgentes en el sol o caídos en la sombra de Eduardo Galeano, el Garrincha de la canción de Alfredo Zitarrosa (Lo lleva atado al pie como una luna atada al flanco de un jinete /lo juega sin saber que juega el sentimiento de una muchedumbre /y le pega tan suave tan corto tan bello /que el balon es palomo de comba en el vuelo /y lo toca tan justo tan leve tan quedo /que lo limpia de barro y lo cuelga del cielo /¡y se estremece la gente /y lo ovaciona la gente!) o el de la tripulación de Shackleton atrapada en la Antartida organizando partidos en el hielo.


Luego, mis sueños se quedaron en un cajón de la memoria. Pero seguí aficionado a ese reino mágico de ilusión, donde las desgracias se sepultan por la esperanza que puede traer la próxima semana, la gente se une en pasión compartidas y olvida casi todo lo demás durante unos cuantos minutos plenos de mentira maravillosa.

Pero me lastima es ver que ese mundo de héroes esforzados, tenaces y cercanos es ahora la última premiere de Hollywood, con alfombra roja, mucho envoltorio, y la sensación de barraca de feria y embaucadores profesionales con chaleco. Supongo que cuando era niño tampoco difería tanto y no me daba cuenta...pero es que lo de ahora es una locura, un master en marketing, un producto manufacturado, envuelto y listo para vender en cada hogar que se pueda. Afortunadamente, siempre habrá una pelota que pueda querer entrar o no en una portería o en un aro. Ese instante justifica tantas tonterías.

Ahora cualquier deportista es un superhéroe, con alimentos y ejercicios planificados al milímetro, participa en campañas solidarias, deja los detalles de la vida cotidiana a un representante que le ofreció sus servicios cuando tenía 6 años, tiene asesores de imagen, jefes de prensa, anuncia coches, bancos o espárragos, opina que el equipo lo ha intentado y sonríe mucho en las ruedas de prensa que da cada día para contarnos sus apasionantes entrenamientos y que se encuentra bien. Vende camisetas , cambia de peinado, se hace un tatuaje y tiene detrás suyo a cientos de persona informando puntualmente de cada una de estas gilipolleces.

Hace poco, un entrenador con 23 años a sus espaldas en el banquillo de un equipo, los tah Jazz de la NBA, cesó porque había discutido con la estrella del equipo y el propietario del club no quería refrendar la sanción que Jerry Sloan quería imponer. ¿Por qué? Pues porque el espectáculo es la estrella, sus gestos, sus declaraciones, sus tatoos, su persona misma. Y luego ya, ganar o perder es lo importante. Dinero, me refiero. Los aficionados estamos a merced de la macroeconomía deportiva (que esa es otra, no entiendo que se pueda decir que el deporte, en concreto el fútbol, pueda generar toda la barbaridad de dinero que añoa tras año gasta). Pero seguimos picando.

Y en fin, añoro las épocas en las que mi padre podía llevarme a ver un entrenamiento de la selección, o ver un partido con entradas regaladas en la esquina del estadio en las gradas de cemento en días nublados o lluviosos, ver a los míos esforzarse sobre la lluvia, equivocarse fatalmente o alcanzar la gloria del gol en un ambiente modesto, con aficionados fieles discutiendo sobre necesidad de un lateral o acercándose al portero para felicitarlo por la última parada del día anterior (si soy sincero, añado que tampoco entiendo mucho a la gente que tiene esa devoción por su equipo. Pero cuando es honesta, no me importa. Cada cual tiene sus obsesiones) También había grosería y actitudes reprobables entonces. Pero era más auténtico.

No quiero ser testigo cada día de marcas inconcebibles, hazañas y records, me basta con apreciar el esfuerzo y la habilidad entregadas honestamente. Y disfrutar del juego que cuando los flashes declinan y los micrófonos callan, ofrecen a esos héroes (falsos, pero durante lo que dura el juego lo olvidaremos) la posibilidad de nuestra gratitud. Y discutir sobre aquella falta y aquella tarjeta en un ambiente de camaradería y exaltación. Y seguir la pelota, como en los recreos, entre cientos de piernas indiferentes o con la intención de robárnosla para salir corriendo en cualquier dirección, sólo por el placer de intentar domarla. Porque, más allá de todo lo anterior, el alma de esos deportes es la pelota. Y también, en palabras de Galeano, el clamoroso silencio del estadio vacío, donde ha caído la noche y algún vencido sigue sentado, solo, incapaz de moverse, en medio de las inmensas gradas sin nadie.

P.D: Ánimo, Abidal :)

jueves, 22 de octubre de 2009

Caínes sempiternos (un elogio de la locura)

Bar Extremeño, Salamanca, España, 20.35 más menos de la tarde. Es de los pocos sitios donde se puede ver al Atlético, y en otra tele tienen puesto al Madrid. Así que vamos allá, nos acomodamos y vemos empezar los partidos. El audio es del Chelsea-Atlético

El Atleti empieza razonablemente bien, crea buenas ocasiones aunque sufre cuando el Chelsea aprieta, el Madrid va empatando...y cada uno en el bar habla con sus amigos, se distrae, mira de rato en rato al otro partido, se acerca a la barra...lo típico, vamos. Cada cual ocupado en lo suyo.

Gol de Raúl, que aprovecha un balón suelto tras una exhibición de descoordinación de Dida, que avanza dando pasos de moribundo mientras el balon le golpea en las rodillas hasta que se le escapa definitivamente. Risas generales, de buen rollo, los del Madrid lo celebran, y los del Atlético están a lo suyo, le han anulado un gol al Chelsea (bien) por fuera de juego, con cantada incluída de Asenjo, pero han creado buenas ocasiones también. Todo va bien.

Gol del Chelsea, desbarajuste defensivo, tras falta muy dudosa, y remate en el área pequeña de Kalou, que antes había fallado un gol cantado. Los madridistas, se ven ganando, están a su partido, no pasa nada, decepción general. Acaban las primeras partes, con decepción atlética, que ha recibido un gol cuando la primera parte acababa, y ligera satisfacción madridista, van ganando aunque a la mayoría el juego de su equipo no les gusta.

Comienzan las segundas partes. Durante el descanso, quien más quien menos comenta un poco la primera pero enseguida se aprovecha para hablar de cualquier otra cosa. Apenas comenzada en Stamford Bridge, segundo del chelsea, en un corner. Ya parece casi imposible sacar algo, así que el silencio es generalizado de la mayoría atlética y el tono lánguido del narrador, que también empieza a temer males aún mayores contagia un poco.

Y de repente, se ve, pero no se oye, a Casillas tras una estirada, y unos murmullos de los que seguían el partido del madrid. Unos segundos después, nos enteramos del gol de Pirlo, desde muy lejos, y algunos murmullos de aprobación recorren la estancia. La cosa se anima, se masca la tragedia xDDD.

Los dos partidos se siguen más o menos a la vez ahora, empiezan a escucharse algunas burlas hacia madrid o atleti, y algunos insultos hacia jugadores del Atlético por parte de sus propios aficinados (al tuyo lo insultas, del contrario te burlas, es así) y se caldea la cosa. Lampard mete un buen gol, celebrado abiertamente por la gente del Madrid, con risas incluídas. y de repente casi de la nada, se ve a uno del Milán rematando a puerta vacía, metiendo el segundo. GOOOOOOOOOOLLLLLLL!!!!, los del Madrid se meten con Casillas llamándolo Valdés. Ya se han iniciado las hostilidades. Ahora los atléticos miran al madrid para ver si pierde y los madridistas miran al Atleti para ver si le meten otro, cada ocasión de peligro de ingleses o italianos es jaleada, chillamos contra los otros y nos da igual lo que hagan los nuestros, el dueño del bar, que es del Barça, como yo, se alía (como yo) con el atlético en su propósito de aliarse con el Milán, y pone una cosa en su equipo de música en italiano, como pidiendo que vengan esos extranjeros a poner en su sitio a estos malditos bastardos españoles (aunque bueno, en los españoles juegan primordialmente extranjeros, pero los extranjeros que nos gustan y animamos son los de los equipos extranjeros), unos guiris (franceses, creo) sentados cerca de la barra flipan con el cambio de ambiente y como pasamos casi de nuestros equipos para centrarnos en la desgracia del vecino, yo pienso que si quisieramos explicar la guerra civil a un extranjero interesado habría que pasar de Azaña, Gil Robles, Casas Viejas, la quema de conventos, los africanistas, los anarquistas, los falangistas, las brigadas internacionales y todo lo que sale en los libros de historia y ponerles el puto video de esta tarde aquí (quitándole el ambiente festivo, eso sí, que al fin y al cabo, nos lo pasamos bien y nadie se lo toma a pecho, esto es parte del juego), el Atletico está a punto de marcar, en la repetición los del Madrí se burlan, el del bar pone el himno del Atleti por segunda vez, la primera casi les meten un gol y la segunda se medio lesiona Assunçao (al que el comentarista le da por llamar Assunçado), Ronaldinho juega parado y no se va ni de mi abuela, Ronaldinho se va de Pepe, Drenthe parece que mejora y no se cae, Drenthe dispara después de un corner que nadie quería sacar y se saca a la remanguillé, Drenthe mete gol,los del Madrid lo celebran, pero poco después celebran aún mucho más (no más alto, pero si con más alegría y risotadas) el cuarto del chelsea, que lo ha metido el Atlético de Madrid en propia puerta, en la tele han puesto los dos audios y ya uno no sabe donde mirar ni donde hay peligro, ni de quien ni a quien animar de los cuatro en liza, el Milán mete gol, gran estruendo, acabado de repente porque está anulado, voces de todos, tangana y tensión, más voces, Pepe se mete en medio, miedo y expectación ante un posible nuevo brote psicopático, la gente le pide a voces que recuerde las lecciones del psicólogo o que le abra la cabeza a no sé quien, se acaba sin más consecuencia y se vuelve al juego, voces animando a unos y a otros, sobre todo a los italianos, el madrid se acerca y hay murmullo, el Milán se acerca y hay pasión, y tras una jugada en la tiene un minuto para pensar el pase y el desmarque, el Milán, en concreto un tío que se hace llamar Pato, marca el tercero, su segundo, y eso es casi una fiesta. Pienso que al menos los madridistas se pueden alegrar del resultado del Atleti y del Barça, y viceversa, así que todo queda compensado. Acaba el Aleti, se pone en la tele más grande el otro, no sabemo cuanto queda, porque en Canal castilla y león no deben tener presupuesto para un marcador, y tras pocos momentos de pases al hueco donde no hay nadie del madrid y despejes milanistas buscando el techo del bernabeú, que no tiene techo, también se acaba,con algunos aplausos, como acabó poco antes el Atlético, así que antes de volver con la realidad demasiado negra de sus equipos esa noche, al menos hay una sonrisa pensando en lo mal que esá el vecino. Y a mí el desastre de ayer y las alegrías que propinó a mis amigos madridistas ya me queda lejísimos, aunque... ayyyy.

Ha sido una gran tarde y esos (ponga su propio descalificativo) del (ponga su propio equipo) han recibido su merecido. Ha estado bien pasada la tarde, claro que si. Al menos hasta que minutos después, volvemos a pensar en esta jornada de nuestros equipos. En dos semanas, más.

P.D: Ya sé que he exagerado un poco (sólo un poco, eh???), en otros paises ocurrirá algo parecido y es también normal, en un mundo tan mercantilizado apelar a la patria para apoyar a los que te hacen la puñeta cuando pueden en la Liga es raro...y si te animan de otros equipos es peor, porque eso es que ni te toman en serio . Todos estamos locos :DDDDDDDDDDDDD.