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domingo, 5 de mayo de 2013

Diario, 3: Incoherencias sin fin, palabras nada más.

Se supone que un diario debe ser diario. Pero el rumbo de los días es incierto, y yo estoy seco. De ideas, de ganas, de talento para juntar 4 míseros párrafos. El día es nuboso, como acaban siendo aquí los días. Yo estoy un poco triste, pero también alegre de estar aquí. Total, todo este remolino perezoso me arrastra, me hago la picha un lío y no sé que es exactamente lo que pienso, o siento, o hago, o deseo. Y luego me siento mal, porque soy injusto con todos los que me rodean, me dan tanto calor... y vuelta a empezar.

Debería cambiar el objeto de mis deseos 
sin conformarme con las alegrías cotidianas, 
hacer como un ermitaño que renuncia a sí.


Algo así...nadie tiene la misma vida, y cada uno lleva sus propias medallas y heridas, que se desvanecerán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Eso es ser un ser humano. Pero estoy aprendiendo a conocerme más, a intentar querer mejor, a mi familia, a mis amigos, a dejarme querer...y, como Pessoa (salvando las distancias) siento que cuando quiero quitarme la máscara, ya no puedo. Y es como morir por dentro.

Esta semana ha muerto mi abuela. Cuando me despedí antes de venir, daba por hecho que la volvería a ver. Por supuesto, existía la posibilidad de que algo así pasara, pero eso no me consuela de las veces que pude estar a su lado, aprender a ser mejor persona y escuchar sus consejos. Y ahora me siento mal, por todo el cariño recibido que no he podido devolver. Y esta semana ha sido una de las más extrañas, jodidas, reconfortantes y sobrecogedoras de mi vida. Y aquí estoy exhibiéndola, para ver si vomitando lo primero que se me pasa por la cabeza, puedo entenderlo.

Sólo estamos en sitios distintos
Y no, 
ni en cien vidas más 
Lograría
entender 

Uno solo de estos últimos días

No, 

yo a este lugar 
No pretendía llegar...





Bueno, ya no doy más...me siento...extraño, quizá no debería publicar algo así...pero, al igual que mi tocayo Cervantes, creo que un lector es un amigo. Y al igual que los esforzados alumnos de loca academia de policía, pienso que lo que diga podrá ser utilizado en mi contra. Pero tenía que decirlo. Estoy tratando de encontrar cual es mi lugar en el mundo. Estoy tratando de no huir de mí mismo y de algo interior, profundo, que ha sido sofocado demasiadas veces,

me lo dicen en los bares,
es algo que llevas dentro.
Que no dejas que te quieran,
sólo quieres que te abracen.


estoy tratando de escribir algo, una serie de relatos... ay, pero soy tan inconstante...Prometo volver pronto, y leeros, escribiros, ser mejor persona con vosotros, ser más feliz... y aprovechar mejor cada segundo de mi incomprensible y maravillosa vida. Y en fin, no, yo a este lugar...no pretendía llegar. Pero necesitaba decirlo, escribirlo o pagar a un psicólogo, y he elegido lo que más a mano tenía

Hasta siempre, abuelita. He escrito algo pensando en ti. No he podido hacer más, y apenas lo he revisado. Que la tierra te sea leve, y que tu fe te ayudara en el momento postrero. Quien sabe si hasta nunca o hasta la eternidad...


Tenía una carraca y cuadernos de tarea,
también un cochecín y cubos amarillos
donde las moras rebosaban incitantes
tras pelear con los zarcillos.

Tenía aquellas eras y los prados,
irresistibles como sabanas africanas
y aquellas excursiones a los huertos
cuando se esclarecía la mañana.

Las noches de verano eran verbenas
borrachos y puestos de balines.
Cuando la noche regresaba al viento
las cigarras tomaban los jardines.

Yo era tan niño entonces... era otro.
Todo me parecía mágico y dulce.
Ignoraba la zapa cruel del tiempo
y el vértigo engañoso de las nubes.

Todo está en niebla ahora, y este frío
ya no es el mismo que aturdía en la ermita
Los días me han arado y he llegado
a ser un extranjero en mi misma vida.  

Había un corral, familia, había luz  
hoy todos esos momentos se han marchado
y deambulan en mi pensamiento
como el despojo del otoño atormentado.

¡Cuanto daría hoy por volver a ese lugar sagrado!
Sentarme en ese trillo, alborotar el gallinero triste
A veces pienso que sigo haciendo igual, atizando
las brasas apagadas de un cielo que no existe.



domingo, 31 de marzo de 2013

Sex is in the air. Vidas ejemplares: I, Wilhem Reich, el ideólogo del placer.

Me he dado cuenta de que abro series y luego las voy dejando a la mitad. Debería cerrarlas, pero como tampoco importa mucho, prefiero abrir más. Ésta tratará sobre personajes que eran unos personajes. Espero que resulte divertida. La inicio con alguien fundamental. Allá vamos, que os guste.


Wilhem Reich es responsable de dos hitos monumentales. Fue el primer ser humano que puso en fuga a los extraterrestres, según su propia afirmación, y se anticipó a Rihanna unas cuantas décadas.

Nacido en un pueblo del adorable Imperio Austrohúngaro, ese que ahora es una reliquia que recuerda a Berlanga, la marcha Radetzky y  los soldaditos de plomo, se interesó por el psicoanálisis, la teoría histórica del marxismo y el sexo. Bueno, en realidad se interesó por el sexo, y lo fue adornando con otras teorías más intelectuales. Aunque no parece que inventara esta forma de ligar, por lo que no podemos añadir este descubrimiento a la lista. Basta citar algunas aportaciones al psicoanálisis ("La salud mental de una persona se puede medir por su potencial orgásmico"), o al marxismo ("La revolución sexual") para darnos cuenta de que nos cae bien. Toda esta etapa de aprendizaje acerca de cómo ligar con éxito y profundizar en las grandes filosofías de su tiempo desembocaron en la creación erótico-intelectual más ambiciosa que el mundo ha conocido: el orgón. Es como el tao, lo impregna todo, está en todos los sitios, todo lo refleja y lo contiene todo. Sólo que en versión orgasmo. Consecuentemente con su importancia, Reich creó el Instituto del orgón, y un Centro de investigación. Lo que ocurría en esos templos del saber no parece estar muy claro. Como confiesa un piadoso comentario en wikipedia (una de las fuentes de esta prestigiosa entrada) cabe señalar que los resultados de sus investigaciones sólo han podido ser replicados por sus seguidores, en ningún caso por escépticos. Los misterios de la fe son insondables, supongo, guiño, guiño. Tan vanguardista experimentación le abrió las puertas de la CIA, Albert Einstein y los líderes de la contracultura del momento. Y así fue como el orgón se convirtió en el personaje de moda. La CIA encomendó un experimento a Reich. Influir en la cantidad de orgonos en un determinado espacio-tiempo para modificar el estado de ánimo de la población. Así que se creo un cañón para tratar de bombardear el aire con energía orgónica que convirtiera el desierto de Arizona en Gandía Shore
.




también conocida como la "máquina de la canción del verano" o del juicio final, como prefieran


El experimento resultó contradictorio. No alteró el ánimo, sexual o no, de nadie, pero hizo llover. Esos cañones de aspecto rudimentario demostraron ser polivalentes, pues una noche de los años 50, Reich se enfrentó con su sola ayuda a un ejército de naves extraterrestres y como apuntó orgullosamente satisfecho en su diario, por primera vez en la historia un representante de la raza humana las hizo huir. Y como no volvieron, Reich quiso compartir sus descubrimientos, y se dedicó a vender "acumuladores de energía orgónica" que para el ojo que no había estudiado profusamente teorías avanzadas y ciencias ocultas, se parecía a una caja vacía. El fin de su vida siguió siendo grotesco, pero no a causa de su delirio, sino de aquel que se extendió sobre los EEUU. Fue condenado por estafa, vigilado como posible comunista, diagnosticado de esquizofrenia, y sus libros quemados. Murió de un infarto en 1957.

Y así, semiolvidada hoy la orgonomía, la orgonoterapia y sus multiples ramificaciones, el mundo de hoy es un lugar igualmente obesionado con el sexo (ni siquiera internet puede aburrirnos aún) pero mucho menos divertido y más uniforme. No imagino a nadie hoy debatiendo sobre el papel del irracionalismo y de la economía sexual humana en el origen de las dictaduras, descifra ecuaciones orgonométricas  o imagina Hipótesis de sobreimposición cósmica de dos corrientes de energía orgónica como base de formación de los huracanes y de las galaxias.  Desde que Wert dejó las tertulias, la política es un circo, pero los debates son tan aburridos...y Madonna trata de seguir provocando, pero nunca tendrá un cañón de orgones. Los ministros frikis y las supuestas bombas sexuales fueron derrotados antes de que aparecieran por un semiolvidado profesor Bacterio de Mitteleuropa hace muchas décadas. Supongo que eso los convierte en..extraterrestres. A fé mía, lo parecen.

lunes, 11 de marzo de 2013

El imposible olvido (canciones para la BSO de una vida, track 14)


Esta es la canción más hermosa del mundo. La estaba oyendo, y pensé que quizá podría tratar de escribir algo, y compartirlo, bajo su hechizo. Por supuesto, ella no tiene culpa de todos los defectos que tendrá lo que viene. Espero que os guste :)




Ahora lo sabía: Siempre lo había querido. Años antes de arruinar sus días, gastaba el tiempo construyendo orfebrerías con las que engalanar casas de alcurnia, fiestas y mansiones de lóbrega suntuosidad. Pensaba, absorto en sus minuciosidades, que su destino no le importaba. Y fue olvidando o aplazando su condena. Un día (¿qué fue?, ¿un comentario, una asociación inconsciente, un giro del destino?) la herida se abrió, y manó culpa negra y torvos sentimientos. Un ángel vengador se instaló sobre el dintel de su puerta, y aunque trató de seguir con su vida cotidiana, de repente resultó claro que siempre había sido imposible.

No dejó nada atrás. Eligió para su partida un día ventoso de otoño La noche anterior, sin luna ni nubes, condujo breves minutos y después erigió una hoguera en la llanura desolada que cercaba su casa, pretendiendo que las cenizas fueran lejos y se posaran en inmensidades donde su tormento fuese ignorado o vano. Los recuerdos iluminaron su cara, y el calor del fuego lo consoló. Dudó si dejar el coche y volver andando a casa, pero al final decidió abandonarlo frente a su hogar, no allí.

El amanecer azuló colinas y alumbró su indiferencia, coloreó su vaho estremecido; él sonrió con sus labios resecos. No había podido dormir por la noche, así que se retrasó hasta que el sol estaba alto sobre el horizonte. La carretera perdida que quizá le condujera a una respuesta, los fantasmas familiares de hacía años, sus pruebas...todo ello cargaría, y cargó, sobre su espalda envejecida en cuanto dio el primer pasó. Si él hubiese escrito su historia, diría que no miró atrás. Pero lo hizo, y sintió deseos repentinos de refugiarse en su casa y no salir ya nunca. Pujando contra ellos, la perdió de vista. Se sucedieron los días. El sol amarilleaba rastrojos, cuarteaba las tierras secas y perlaba su frente. El tiempo, el camino, los recuerdos, los deseos, un delirio de soledad le hicieron pensar en obsesiones de un verdadero encuentro y promesas de una redención factible . Pero el camino era largo, y las noches frías. Cuantas veces el viento derramó su acero pálido contra su esfuerzo. Cuantas un demonio interior se burló de su propósito y cuestionó el amor que pensaba que lo había impelido a partir.

No tengo nada, y ya nunca tendré nada, pensaba. El camino es oscuro. No sé si me quedan muchas fuerzas. Y me siento solo. Ni el rumor del agua, ni la agitación del viento o la caricia de la nieve me han acompañado.Pero ahora sé que no me arrepiento. Hice bien en partir, y mi alma no se encuentra abatida. Estoy cansado, y me hundo lentamente, pero sólo siento aprecio por todos los que fueron conmigo. Y un inmenso pecado que el tiempo no borrará, pero dormiré en paz. 

Pero los recuerdos son a veces más persistentes que la voluntad, y muchas veces dolieron como puñales. Los detalles se deformaban, y variaron sus concreciones. El deseo, la ira, la discusión, la crueldad gratuita, la estupidez de rechazar un futuro...todo ello permaneció. Hubo una guerra, y los hermanos se levantaron con furor asesino. Cualquier rencor sirvió a los propósitos criminales, ebrios de triunfo. Denunció a su propio hermano, furioso contra una mujer. Se arrepintió enseguida, pero ya no sirvió de nada. Y el sonido de un motor arrancando en la noche para alejar su proa de los condenados lo destrozó todo. Eligió vivir lejos de los hombres, porque prefería la soledad al desprecio.

Llovía copiosamente cuando vio a lo lejos un perfil similar, recortado contra el cielo. Apenas había cambiado nada. Una gran alegría y una gran opresión nerviosa en el pecho lo acompañaron durante su acercamiento. Contempló la espadaña de la modesta iglesia. La cancela gimió lastimosamente, la lluvia repicaba en las losas. Unas flores resecas que la lluvia apenas pudo revivir antes de ser arrancadas apresuradamente se posaron sobre la hierba húmeda, con dolor, con ansia, con versos semi olvidados, con liberación y horror infinito, con consolación en la vista de un poniente despejado donde no habría más lágrimas, su culpa fuera expiada y llegara la hora de la reunión y la paz definitiva. Sus rodillas maltrechas se posaron sobre la tierra, besó el mármol frío y miró cada relieve y detalle de la inscripción de la lápida. Sus ojos entornados viajaron hacia otros tiempos, quebró la piedra que lo había endurecido y hecho malgastar su vida en la sequedad de los infelices, y viajó a través de las lágrimas, sombrío y eufórico hacia su inocencia perdida, sus recuerdos felices, sus anhelos cercenados por el poder del rencor, volvió a ese lugar, viajó entre nubes, hasta volver a sentir hasta la misma médula latente de su amor recobrado.

Y llegó a mí.





sábado, 23 de febrero de 2013

A hombros de gigantes (Collage)


El peligro de la esperanza (por Robert Frost)





Es justo allí

A veces, al dormir, entre la llanura iluminada aparece un horizonte desolado. Luces iluminan los caminos angostos entre moles de piedra. Atormentadas hileras de agua gotean por sus hendiduras. De repente, una luz baña la pradera, y el paisaje torna  una agradable sucesión de praderas heladas y paredes coronadas de nubes. Esa luz que ilumina se llama sueño.

a mitad de camino entre

"Si uno pudiera ser un piel roja siempre alerta, cabalgando sobre un caballo veloz, a través del viento, constantemente sacudido sobre la tierra estremecida, hasta arrojar las espuelas porque no hacen falta espuelas, hasta arrojar las riendas porque no hacen falta riendas, y apenas viera ante sí que el campo era una pradera rasa, habrían desaparecido las crines y la cabeza del caballo."  Franz Kafka.

el huerto desnudo


La vida del campo es una dura vida. Recuerdo los paseos vespertinos al pequeño huerto de mis abuelos, la labor diaria, la grama, la amenaza de la piedra y la sequía, la premura de las estaciones. La sensación de que cada pequeño fruto u hortaliza en la mesa conllevaban meses de trabajo, dedicación, suerte, esperanza y angustia. Rubén Darío escribió "Yo sé que hay quienes dicen: ¿por qué no canta ahora/ con aquella locura armoniosa de antaño?/ Ésos no ven la obra profunda de la hora,la labor del minuto y el prodigio del año."  Bien, si Rubén Darío hubiese sido agricultor, supongo que hubiera metido la patata o el tomate en la estrofa. Patata tiene más rimas, mata, bachata, rata..

y el huerto verde,

En cualquier caso, que cada nuevo día sea un comienzo lleno de afanes, preocupaciones y esperanzas tiene algo que conecta con la tierra, nuestra condición natural, y con un tiempo de recoger y tiempo de sembrar, de ciclos vitales y sabiduría a pie de sarmiento que hemos olvidado. Todo esto es muy bonito también, pero hace menos de un siglo, si la cosecha se estropeaba, podías morir de hambre, también hay que decirlo. Como niño sin preocupaciones, echo de menos la vida en el pueblo.

cuando las ramas están a punto


Hay nieve hay fuego hay deseo..allí donde me recreo...




de estallar en flor,

La calma llegó entonces. La blancura de los objetos irradiando las púpilas ansiosas, el tiempo latiendo como un núcleo, y su vértigo explotando a través de sus recuerdos y sus añoranzas. Como un velo, la luz se alzó desde su mismo centro. Sintió la caída, y cuando estaba alzando los brazos para  abrazar el aire, todo acabó, y su vértigo le devolvió a la placidez de sus sábanas.

en rosa y blanco,




que tememos lo peor.


Hay tres tipos de personas; las que saben contar y las que no. Aparte, dentro de ese segundo grupo, hay otros dos subgrupos. Aquellas que en momentos de dificultad encuentran fuerzas para seguir adelante contra la tempestad y aquellas que cuando todo va bien, se angustian pensando en las nuevas pruebas que les deparará el futuro. Astuto lector, te habrás dado cuenta de que estos dos subgrupos no tiene sentido porque una misma persona podría pertenecer a ambos, y el ser humano es inagotablemente complejo. Bien, todo esto me coloca a mí en el primero de los grupos acerca de los tipos de personas que hay.


Interludio cómico aquí...



Seguimos...


Pues no hay región

Hay un proverbio chino que dice que el viaje de mil millas empieza con un solo paso. Más allá de la sospechosa utilización de una medida métrica ajena, por lo que sé, al sistema chino, la verdad que encierra es indiscutible. En mi caso, pequeños aparentes cambios han resultado decisivos en lo que es ahora mi modesta vida. Creo que es porque quizá en el mundo aparente, esos cambios resultaban apenas apreciables, pero en el mundo que late debajo, en el de la voluntad y el sentido, una fuerza que no era capaz de ver, pero sí de sentir, se ponía en marcha. O, supongo, esto diría, Schopenhauer, o chopenjauer, que mola más. O quizá todo sea azar. En cualquier caso, hay que actuar como si no lo fuera.

que a cualquier precio


El navío ha anclado sano y salvo; su viaje, acabado y
concluido,
Del horrible viaje el navío victorioso llega con su
trofeo;
¡Exultad, oh, playas, y sonad, oh, campanas!
Mas yo con pasos fúnebres,
Recorro la cubierta donde mi Capitán
Yace frío y muerto.                                                                        W.Whitman

no elija ese tiempo


FUEGO Y HIELO 

Unos dicen que el mundo terminará en fuego, 
otros dicen que en hielo. 
Por lo que he gustado del deseo, 
estoy con los partidarios del fuego. 
Pero si tuviera que sucumbir dos veces, 
creo saber bastante acerca del odio 
como para decir que en la destrucción el hielo 
también es poderoso 
Y bastaría. 

ROBERT FROST (¡EL MISMO!) *fans de ASOIAF, George RR Martin se inspiró en este poema... ;)




para una noche de escarcha





FIN



Bien, llevaba tiempo sin hacer nada, y si la inspiración requiere transpiración, se nota. No me sentía muy inspirado, así que he hecho un collage aprovechando un poema de Robert Frost y mezclándolo con otras creaciones, mías y de otra gentecilla. Es una manera de mantener el espacio a flote, aunque esté ocupado me gustaría tenerlo activo y hoy, que no me duermo, viene bien escribir. Por aquí las cosas van bien, esperanzado y algo cautivo de su peligro, tratando de someterlo. Y espero que a vosotros, los que paseís por aquí, oh lectores, también os sean gozosos los días. Hasta la próxima.



jueves, 31 de enero de 2013

Diario, 1

Últimamente ando liadillo, así que iré entregando entradas breves sobre cosas no demasiado relevantes cuando pueda...y leyendo, también



El periódico traía la acostumbrada tragicomedia de cada día, que el ajetreo externo me había hecho olvidar. Las nubes, el aprendizaje, las dudas, la reflexión sobre que futuro quiero tener... todo palidece al lado de la losa de cada día, esa sensación de cutrez y corruptela, dinero manchado de grasa y sudor, el día que nace sin esperanza, y la sensación desde fuera de que es incomprensible que el país no esté ardiendo, literalmente. Sigo creyendo en mi país... Pero pensar tu nombre ahora...envenena mis sueños. Cada día es una entrada en  las fauces de un presente amargo y un futuro dominado por el ansia tecnológica y cercenado en lo más básico por las ansias de unos pocos canallas. Y la sensación de que debemos cambiar, que no nos resignaremos, que soy afortunado y que tengo que darlo todo para poder quedarme una temporada aquí, que la patria desde la lejanía está tan despojada de brillos canallescos y desvalida que uno podría dolerse por ella. Y ser implacable con sus amantes postizos que la están matando.


  

Un abrazo a todos los que aún quieren pelear..y a los que han perdido las fuerzas...recobrémoslos



Al fin de la batalla, 
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre 
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!» 
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. 

Se le acercaron dos y repitiéronle: 
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!» 
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. 

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil, 
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!» 
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. 

Le rodearon millones de individuos, 
con un ruego común: «¡Quédate hermano!» 
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. 

Entonces todos los hombres de la tierra 
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; 
incorporóse lentamente, 
abrazó al primer hombre; echóse a andar...

César Vallejo

Ha sido una entrada picoteadora de otros..quizá por eso sea mejor de lo normal ;) Un abrazo a todos. Echemos a andar...

jueves, 25 de octubre de 2012

Desde cubierta

Las ondas del oleaje tienen algo hipnótico. Cabalgando sus rizos, subimos y descendemos por espirales de cielo, suavemente en noches despejadas como hoy, entre fragor de hierros, tormentas y precipicios de agua, a veces. Pero exagero. No he sufrido ninguna tormenta así. Y bien que lo agradezco. Las estrellas lucen brillantes, enseñoreadas de la falta de competencia eléctrica. Su baile marcó los surcos invisibles que otros muchos recorrieron con ilusión y nostalgia, creando estelas desagradecidas y cicatrices azarosas.

La noche es plácida. El rumor acompaña pensamientos dispersos bajo un ritmo melifluo y arrullador. Quizá las sirenas de Ulises fueran estas olas nocturnas, cuya escucha aleja y parece liberar. Pero sé que dar curso a los pensamientos solitarios sobre la cubierta tiene un puñal postrero escondido, como espuma furiosa rompiendo contra una pared de roca. Ese es el espolón de aquellas sirenas.

Debe estar sentada en su cocina. Quizá algo somnolienta y dulce, como siempre. Cuando la imagino, acabo escribiendo una carta de pensamientos que bailan con las volutas de un cigarrillo trémulo, envueltas en vientos poderosos que las desbaratan. Entonces, se derraman y caen, inconexos, como la lluvia fina, que golpea donde quiere.

Y que voy a decir. Sólo acuden a mi pensamientos simples, palabras gastadas que relucen de nuevo al calor de la herida de la pérdida. Te extraño. Hace frío. El mar es bello (no logro feminizarlo, supongo que su imagen temible puede más en mí que su dulzura). Pienso en José Luis Perales cuando veo las putas gaviotas y las oigo graznar aparatosamente. Las nubes son más veloces que tierra adentro. La maquinaria llora, crujiendo, por la noche. Y avanzamos y no sabemos cuando acabará este viajar. El viento arrasa la cara y el salitre arde en los labios. Las luces palpitan más aquí. No sé si me acordé de apagar todas las luces al salir de casa (que disparate más recurrente) Algún día llegará la tormenta. Veo tu rostro a veces, lo guardo de cuando no me mirabas. La brisa sobrevuela como un ángel benéfico la noche plácida.

Y sólo ha sido mi intención, por si algún día mis manos escriben una carta torpe que trate de enlazar estos hilos deslavazados y urdir un cesto con ellos, que supieras que recuerdo lo mejor (el olvido sólo se llevó la mitad...vaya noche con las canciones de los 70). Que aquí la vida es simple y grata, pero a veces me pregunto que hago aquí, encerrado en unos metros cuadrados entre la inmensidad. Que los amaneceres del gran sur te gustarían. La luz se agrupa en franjas y la luminosidad crece y declina como una sinfonía muda. Que la comida no es tan mala como parece los 8 primeros meses. Que la lluvia desampara más. Que no hay mejor sensación que sentir el sol evaporando las gotas saladas que el mar te echa encima. Que sigo sin hallarme entre tantos instrumentos eléctricos, y espero no mandar esto a pique por equivocarme de botón.Que aprendí que no hay ninguna frontera más allá de las que el agua impone. Que recuerdo y agradezco hasta la felicidad cada segundo de estancia junto a tu sonrisa. Aún deja estelas en la noche.


El barquito reptaba trabajosamente sobre la espalda erizada del mar. El horizonte perdía estrellas engullidas por nubes umbrías, y la presión atmosférica decrecía, según decían otras voces a sus espaldas. Quizá había llegado la hora de variar el rumbo hacia el oeste. Tras escuchar por decimoséptima vez la misma canción de Camilo Sesto (al menos no es "Mola mazo", se consoló), una súbita melodía sorprendió a los tripulantes y los hizo callar, acunados por una voz y una música sabias y plenas de vida.  Y escuchando, volvió a su hogar, con ella. 





miércoles, 10 de octubre de 2012

Nueva entrada en la que el autor, llamado comunmente por estos predios "Explorador" por la fuerza de la costumbre en una convención que ha ido solidificando con el tiempo y acosado por demonios nocturnos trata de acallar sus voces maliciosas con una letanía calmosa y esperanzada, ante la posibilidad nunca confirmada del todo y para siempre, pero adoptada por los vericuetos de la costumbre, de que mañana vuelva a salir el sol y las cosas sigan, como se dice habitualmente, por su senda y cauce, y que éstos sean fructíferos, fértiles y llevaderos, ante la cumbre de otro nuevo día que habrá que escalar con audacia y fortaleza, entre otras consideraciones que pueden resultar extravagantes e inmaduras.

Entra la noche por los resquicios; traspasa persianas y luces que agonizan, tras parpadear para luego unirse a la negrura. Somos menos, o invisibles, los que aquí seguimos, perdiendo el tiempo, o ganando las dulzuras nocturnas del silencio. Pero a veces, pediendo el tiempo, sin más. Quiero irme a leer y a dormir. Porque es tarde y ya no quiero echarlo todo a perder. Hoy fue un buen día. Sonreí al menos diez veces, y cuando me sentía angustiado, era capaz de vencerme.

Estoy cansado, trato de pensar que mañana será aún mejor y me dispongo a entrar en un reino del que soy soberano absoluto, y en el que mis caprichos infantiles son aún gozosos. Mi único motivo era desearos buenas noches, amables lectores o caminantes que arribéis a este desvencijado pero orgulloso puerto. Esta noche y todas las que vengan. Nuevas nubes vendrán. Hasta mañana. Haz sonar tus rumores, luna. Derrama negrura, oh cielo. Y que en aventuras oníricas, llegue a esa tierra de promisión, y venza a lestrigones y a cíclopes, si se presentan. No creo que se atrevan. Voy a envolverme con la capa del recuerdo del atardecer y a fortalecerme para una nueva gozosa batalla llamada mañana.

Buenas noches a todos.Sed muy felices


Abrázame, oscuridad.



Lo mismo que un rey de la Naturaleza terrestre, la luz concita todas las fuerzas a cambios innúmeros, ata y desata vínculos sin fin, envuelve todo ser de la tierra con su imagen celeste -su sola presencia abre la maravilla de los imperios del mundo. Pero me vuelvo hacia el valle, a la sacra, indecible, misteriosa noche.

Novalis, Himnos a la noche, I


;)

jueves, 27 de septiembre de 2012

Tempestad sobre los infinitos días. Un intento de crítica musical

Sorry, viene entrada larga. Dejad el marcapáginas si queréis, y parecerá que he tenido más visitas xD


Antes de Bob
no me preocupaba del tiempo, ni vestía mis sueños
en la ciudad maldita y desierta:
ellos se desvanecían a golpes de calor,
y se cuarteaban como las tierras yermas

Antes confiaba
en la venida de mi propio reino como un don
Y entonces, la luz cubriría las manchas de sangre
en callejones perdidos de desolación.

Me miraste; había hielo en tus ojos
el predicador se empapaba bajo la lluvia
Segismundo soñaba con las estrellas de la moda
el cortejo ceremonial pasó veloz
y sólo quedó una estela de palabras turbias

La sirena del barco sonó
los tahúres corrieron a sus puestos de proa.
Bajo los cuadros de emperadores antiguos
sus mujeres llenaban de lágrimas sus copas rotas

Antes de que la tormenta
se desatara sobre los trigales y los años polvorientos
alguien afinó su guitarra, como un rifle silbó.
Camino de la aurora, el murmullo del río le hablaba
y cavilaba sobre el juicio de Dios



El ¡trigésimoquinto! disco de estudio de Bob Dylan (¿quién es Dylan? es simplemente una manifestación hecha verso, voz, melodía acerca de cada sentimiento humano en este confuso planeta, un artista que ha llegado a tal dimensión que cada uno se forma la imagen que quiere acerca de él. y está bien así) se llama Tempestad.  y es otra vuelta de tuerca en la carrera de un mito que a estas alturas de su tiempo, aspira a hacer algunas buenas canciones más. Su nuevo trabajo sigue una senda conocida, un interés en investigar esas  músicas populares norteamericanas, cuya transmisión eficaz y sensible de la mitología de una nación culturalmente hegemónica hoy todos reconocemos, y a su vez tratar temas universales a través de letras brillantes y certeras.

Según el propio Bob, la intención de Tempest era crear un disco religioso. Su feísima portada quizá dé fe de ello, acercándose al engendro de Shot of love. Afortunadamente, el contenido sobrepasa ampliamente las expectativas. Dylan tiene una gran virtud como músico: le gusta la música (sí, los dylanianos encontramos innumerables ocasiones para ensalzar a nuestro ídolo al límite de lo ridículo...siendo generosos). Y ha pasado la etapa en la que se cansó de sí mismo y sintió que su caudal creativo se agotaba. Ahora bucea en los orígenes remotos de las fuentes de los estilos que lleva usando toda su carrera. Y adaptándose a ellos, da otra vuelta de tuerca a sus temas primordiales: el mundo es frío e injusto, las mujeres lo han tratado mal, hay gente muy rara, yo soy Dylan y vosotros no, se siente. Bastan 3 acordes y la verdad para hacer una buena canción, y sin alardes virtuosos, pero acompañado de su más que competente banda, sus temas suenan a una fuente de verdad ancestral y a brumas mitológicas. En medio, la voz de Dylan, que ha pasado de parecer un gato al que le pisan la cola (como decían sus detractores hace 50 años) a parecer la de un gato al que le han pisado la cola después de una noche loca y reciné levantado con resaca (según un seguidor suyo 50 años después: yo). Y qué pasa. Sigue siendo una voz que dice cosas tan increíbles que merece la pena escucharla. Anda que no hay voces maravillosas desaprovechadas cantando gilipolleces. Aunque su cuenta corriente lo agradece, supongo.

Y ahora, en un alarde de originalidad, os presento brevemente las canciones, una a una.

01. Duquesne Whistle

No oyes ese silbato de Duquesne soplando?
Soplando a través de otra ciudad que no es buena.
Las luces de mi tierra natal están brillando
Me pregunto si me reconocerán la próxima vez que venga.
Me pregunto si ese viejo roble seguirá estando en pie
Ese viejo roble, el que solíamos trepar.
Escucha ese silbato de Duquesne soplando
Soplando como si estuviera justo a tiempo

Una melodía juguetona de smooth jazz inicia el nuevo trabajo dylaniano. Entra como un veneno dulce en el oído. Dylan juguetea, seductor, con su víctima, y mientras el silbato suena todo parece derrumbarse al paso de una voz vieja como el diablo en los cruces de caminos, aunque al final todo se ilumina al paso de ese sonido que parece conceder una prórroga a todo. Escrita junto con Robert Hunter, un comienzo apañadito y genuino. Llevo toda mi vida esperando oir ese silbato soplando...

02. Soon After Midnight 

Mi corazón es alegre
Nunca teme
He estado en los mataderos.
No tengo prisa
No tengo miedo de tu furia
Me he enfrentado a muros más fuertes que los tuyos.

La dulzura del segundo corte, una canción de amor enrevesada y enigmática como sus canciones de amor y el amor,ofrece una travesía por los caminos de la noche a través de senderos iluminados por la luna, citas con la reina de las hadas, plegarias desatendidas, prostitutas, traidores,barro y una decisión que emerge desde la medianoche: la de los últimos versos (Es ahora o nunca / Más que nunca / Cuando te conocí, yo no pensé que lo harías/ Es poco después de la medianoche / Y no quiero a nadie más que tí) Incluso la voz se dulcifica, el ritmo decae en una duermevela plácida. Y la salvación parece posible.


03. Narrow Way

Este es un país duro para sobrevivir
Las espadas están por todas partes y están desgarrando mi piel
Estoy armado hasta los dientes y lucho fieramente 
No vas a salir de aquí sin cicatrices.

La metáfora del camino, tan grata a Dylan, se repite en la tercera canción, seca, dura.  Una guerra ha estallado y habrá que seguir a los profestas verdaderos para salvarse. Dylan no lo es, no dice que lo es, anque se le nota que cree serlo. Y por eso dice que no lo es. Un blues áspero aunque lúdico que remite a los primeros tiempos eléctricos de su Dylanidad, con letras menos mordaces, más oscuras Pero es que los tiempos han cambiado. Basta de bromas.

04. Long and Wasted Years

Lloramos en esa mañana fría y helada
Lloramos porque nuestras almas fueron desgarradas
Demasiado por estas lágrimas, demasiado por estos largos años desperdiciados.

La transición entre temas rudos y delicados nos devuelve ahora un tema bastante propicio para un crooner. Y aparece un tema estrella del universo dylan: me trataste mal, chica. pero sobreviviré. Una melodía suave, dulce como una fiesta inocente de infancia va desarrollando un tema de tragedia cotidiana, ha pasado el tiempo, nos desgastamos, y nos ha desgastado. Ah, esos años pasados, que harían todos los escritores de canciones sin sus recuerdos agrdiculces.Cuando escucho esta canción me acuerdo mucho del señor W. B. Yeats y su  O do not love too long Y espero que tanta melancolía sea un truco para resultar más impactante. Porque vaya panorama.

05. Pay in Blood

Tarde o temprano vas a cometer un error
Te pondré cadenas que nunca podrás romper
Piernas y brazos, cuerpo y huesos
Voy a pagar con sangre, pero no con la mía.

La relación de Dylan con sus fans no suele ser lo que se dice precisamente madura (confío en que ciertos arrebatos de histerismo adolescente que he dejado en algunas frase anteriores os hagan a la idea. Y eso que yo soy de la facción moderada) En la época de su conversión al cristianismo, los serenos intercambios de opiniones entre el público que pedía rock y no esa "mierda de música" y las amenazas de la condenación eterna del bardo de Minnessota acababan con sílbidos de la pequeña parte de público que aún confiaba en que el catequista volviera a la cordura y la frialdad de bob interpretando desganado un repertorio...eh, irregular. Nada comparado con el escándalo del primer espada del folk abrazando la causa del rock. Ha pasado a la leyenda, y dicha leyenda incluye insultos, hachas, deserciones en masa y mucho ruido. Décadas después, un rock de medio tiempo nos vuelve a recordar que Dylan nunca vierte su sangre, aun cuando paga con ella. Recordadlo si alguna vez váis a un concierto y os disgusta. Y también si veís a gente en trance. Esas cosas pasan...


06. Scarlet Town

En Ciudad Escarlata, el fin está cerca
Las Siete Maravillas del Mundo están aquí
El mal y el bien conviven lado a lado

Un joven de apenas 18 años llegó desde su pueblecito invernal a la capital del mundo. Los años neoyorquinos, tan cruciales y comentados debieron dejar el poso que dejan los descubrimientos esenciales y los años felices, en la imagen de la ciudad, como el ámbito de la vida moderna en su manifestación más pura. A lo largo de su carrera, dylan extrae de la ciudad, sus sufrientes y exaltados habitantes, las masas indiferentes, los prodigios y las miserias que la masificación obra en esos seres dignos, infelices y únicos. La ciudad Escarlata, con su ritmo lento y trabajoso, es una más de esas que esconde tesoros y la condenación en cualquier callejón olvidado. Suena cansada (e inicia la segunda parte del disco, de canciones más largas) Quizá trate de la imposibilidad de que las cosas cambien realmente.

07. Early Roman Kings

Te puedo quitar la vida, dejarte sin respiración,
Enviarte directo a la casa de la muerte.
Un buen día preguntarás por mí,
No habrá nadie más a quién quieras ver.
Traigan mi violín, afinaré mis cuerdas,
Voy a romperlas de par en par, como los primeros reyes romanos.


Hubo algunos bluesmen que trataban de las cosas cotidianas: la cosecha, las fiestas clandestinas en el granero, jugadores de póker míticos que pasaban por el pueblo como una tormenta de verano etc... La raíz de cualquier música que nace de diversas fuentes populares es una mezcla de ingenuidad y sabiduría. Imagino a dylan tratando de ser uno de ellos, o quizá un juglar tocando por un currusco de pan y un lugar donde dormir. Este tema trata de beber de aquellos artistas que a su vez trataron de rescatar del olvido ese sonido, ese blues que navegó por el Mississippi, alivió años de pesar y se convirtió en un monumento de piedra levantado en honor de los Estados Unidos invisibles durante demasiado tiempo. La letra no me llega tanto en esta ocasión, pero el ´ritmo y la vida de la canción es sensacional. Vaya una cosa por la otra.

08. Tin Angel

"Te he dado las estrellas y los planetas también
¿De qué sirven estas cosas para ti?
Inclina el corazón, si no la rodilla
O nunca más este mundo verás."

Dylan tiene una teoría extravagante (aunque hermosa): es un aparato de radio. Las canciones están en el aire y él las sintoniza y las descarga a su cerebro. Me gustaría estar en esa frecuencia. Pero en ese caso, el aire tiene querencias, o su frecuencia, como Kiss FM, que pone siempre las mismas 15 canciones. Ha habido otras canciones con un aire tan de tragedia griega antes, en las que se siente el peso de un destino negro acercándose (recuerdo la estremecedora "Ballad of Hollis Brown"), o la misma "Pedro Navaja", tan magnífica. Una historia de celos mutuos, tres personas hundiéndose en el infierno del odio.

Los tres amantes juntos en una pila
Arrojados a la tumba a dormir para siempre
Antorchas funerarias ardían
A través de las ciudades y los pueblos, toda la noche y todo el día.

Una composición de más de 7 minutos. Pero agarraos, que viene una de 14. Y con esta volaremos...aunque trata de exactamente lo opuesto

09. Tempest

In the dark illumination
He remembered bygone years
He read the Book of Revelation
And he filled his cup with tears.


When the reaper's task had ended
Sixteen hundred had gone to rest
The good, the bad, the rich, the poor
The loveliest and the best.

They waited at the landing
And they tried to understand
But there is no understanding

For the judgement of god's hand.
(ésta en inglés, que es una balada que suena musical hasta leída)

La canción que da título al disco es una epopeya de 13:54 aparentemente acerca del hundimiento del Titanic: en realidad trata del apocalipsis y mirar a los ojos a la muerte bailando, de mirar atrás y sentir orgullo. No es la primera vez que Dylan trata de encerrar todo un mundo en unos versos febriles, ya sea en un callejón de desolación, en las visiones de Johanna, en la búsqueda de la mujer de ojos tristes de las tierras bajas o en el cambio de guardia de algún palacio de algún lugar remoto. Pero esta vez el intento se hace entre salones lujosos de lámaparas de araña balanceándose suavemente (al principio, al menos...), muchedumbres despreocupadas, y al fin, la danza de la supervivencia y la tragedia. Con una cadencia folk, de las tierras de Irlanda (las últimas que vió el Titanic) y un majestuoso violín (un buen momento para lamentar no poder oir la majestuosa armónica esta vez...), similar al de Scarlett Rivera para Desire, imagino a Dylan y su banda tocando mientras el barco se va a pique y los gritos casi ahogan su música. Pero sólo casi ;) Una canción muy hermosa.

10. Roll On, John

Navegando a través de los alisios con destino al sur
Con andrajos en tu espalda igual que cualquier otro esclavo,
Ataron tus manos y sellaron tu boca
No había manera de salir de esa cueva oscura y profunda.

Haz brillar tu luz,
Sigue adelante,
Ardiste con tanto brillo,
Vamos John.

Querriamos hablar con quienes no están. La muerte es la veda a ese anhelo fundamental, poder comunicarnos. Saber, decir, contar, expresar, sentir. Necesitamos a los demás, simplemente. y hay una porción entre los demás que elegimos para compartir parte de lo que somos, y para que los demás lo compartan con y en nosotros.
Toda esta farfolla viene a colación del cierre del disco .Un homenaje/dedicatoria a John Lennon, un recuento de vida, unos consejos para que siga adelante. Y una citación para verse dentro de un tiempo (espero que mucho) en verdes praderas bajo los cielos de la eternidad.

La sensación del disco, es magnífica, a sus años lo ha vuelto a hacer. Es un disco de una persona de su edad. in fingimientos ni búsquedas de una gloria que ya no necesita y que a veces es una carga. Las letras son estupendas, la banda lo acompaña de maravilla, los arreglos son sutiles y la mezcla de estilos junto con la magia propia de su lírica producen una grata escucha. La división entre la primera parte y la segunda, de canciones más largas y oscuras desconcierta en una primera escucha, pero va adquiriendo sentido. En algunos retazos se advierte la intención religiosa que confesó Bob, y resulta adecuada una frase que usó para hablar de uno de sus últimos discos, en los que  "quería hacer un disco sobre las espantosas realidades de la vida, más allá de ese rosado idealismo de hoy". O algo así. Más allá de que a Dani Martin le parezca que siempre hace lo mismo (tiene huevos...xD) siempre busca algo en lo que reinventarse. Tampoco le vamos a pedir un disco de david Guetta. Ni falta que hace. No sé cuanto durará el entusiasmo y la vigencia del folk, el rock, el pop y demás estilos productos de la sociedad moderna... pero mientras lo haga, Dylan tendrá un sitio en nuestra memoria. O en la mía, al menos. Cantando caer la tempestad sobre los infinitos días.

Well done. Roll on, Bob.

martes, 4 de septiembre de 2012

Cuento apresurado...


Entonces todo volvió, como en un remolino. Y una voz que eran espadas que chocaban, llamas crepitando salvajes en selvas nocturnas, tifones golpeando muros de piedra que la sal de las olas había maquillado, rugidos de muchedumbres, la voz clara del Dios de muchos nombres y tantos otros sonidos que una mente humana no puede concebir, mezclados y armoniosos, habló.

Has visto y sólo comprendes ahora. Caminabas por un sendero angosto cuando viste la entrada. Te has acercado y has llegado a uno de mis sirvientes, uno de los que menos poder emanador podría poner a tu servicio. Pero caíste deslumbrado. Has pedido por tu porvenir y tu heredad. Si hubieses sido sabio la hubieses mantenido con vigor y prudencia. Pero deseabas tanto que los ojos se cegaron y tu boca no supo callar.

Recordaba una gruta, una luz, un prodigio. Ante sus ojos, la bruma se convirtió en un genio. Lo envenenó con palabras. Creó ante sus ojos el horizonte de un porvenir, pero le advirtió de la futilidad de los sueños humanos. Gustan los genios de endulzar sus palabras para perdición y sarcasmo de los mortales.

Te concederé todo lo que puedas pedirme antes de que el sol se retire de esa franja. Entonces, saldrás de aquí y verás el mundo que has creado. Elige con perspicacia, pues no sabes nada de aquello con lo que soñarás mañana. Nada te será ocultado

Durante un segundo, sintió el vértigo. Lo superó con la gula del deseo y el poder, construyó un futuro , se sintió benévolo o autoritario, sintió el poder demente del creador, el vértigo del usurpador hacia un poder divino. El tiempo corrió deprisa.

Había anochecido cuando salió de la cueva y emprendió el camino a casa. No se cruzó con nadie en su regreso, pero veía las formas de las casas de sus vecinos, grandes y mejoradas. El camino lucía iluminado por antorchas esbeltas y la noche se retiraba del claro del bosque donde hasta hace unas horas se apiñaban chozas desvencijadas y ahora lucían casonas robustas. Encontró a su mujer llorando -es un milagro- repetía. Sus útiles de cocina parecían extraños, desconocidos y provenientes de otros lugares desconocidos.Los vanos que eran simples rendijas se habían convertido en amplios espacios que hacían el aire más claro. Durmieron felices en un jergón amplio que sustituía sus telas casi deshechas.

A la mañana siguiente, la salida del sol sorprendió a la aldea en una ofrenda espontánea. Todos dirigían sus pasos hacía la imponente Iglesia que sustituía a la ermita modesta del lánguido ayer. Los murmullos de bendición sobre el misterioso viento que había cambiado en un instante sus casas, sus ropas, sus posesiones y sus vidas eran orgullosos, pasados los primeros instantes de temor. Pero tras las celebraciones y las fiestas, llegó el recelo. Pues los labradores cuyas tierras colindaban con las de los aldeanos del pueblo más próximo habían visto en la distancia las mismas casas y los mismos lugares, sin cambi aparente. Así qe sintieron temor, y decidieron esconderse. Compraron tierras a su alrededor,hicieron crecer vallas y empalizadas. Y sus campos se agostaron. Sintieron punzadas de envidia entre ellos. Y sus bienes se echaron a perder, y su vecindad se agrió. Así que nuestro pobre, y trágico, héroe, decidió volver a la angosta cueva de la cual había nacido la alegría y la amenaza de la perdición. Pero de su benefactor inesperado un día sólo encontró palabras frías: los humanos sabéis construir, pero no sabéis fortalecer la savia de lo construido. Vuestro espíritu no persevera en la energía de la ilusión. Fui generoso. Y tú estás siendo ingrato. Lo sé-replicó el hombre, -sólo te pido que consideres mi último deseo. Deseo que todo lo que te dije fuera un sueño, aunque se haya convertido en realidad amarga. Y deseo que puedas hacernos despertar de ese sueño. Los ojos del genio se entornaron. ¿Eres consciente de lo qué me pides? No cambiarás la realidad de los semejantes..la tuya propia. Lo sé. Sólo quiero que me ayudes a hacer crecer otro tipo de planta. Estas serán mis últimas palabras para ti, dijo el Genio desvaneciéndose. Sea como quieres...

El regreso fue amargo. Campos secos y cuarteados, estructuras desvencijadas, lamentos, harapos. En su frenesí, no había sido capaz de despertar de su delirio. Y ahora el esplendor se había convertido en un recuerdo cruel. Los vecinos se agolpaban en la vieja ermita, suplicando perdón a una divinidad despiadada que le había retirado sus favores, tratando de desentrañar su voluntad y sus propios pecados. Y la voz resonaba en el interior de nuestro personaje y era una ola de frialdad lejana venida desde el seno del tiempo y fuera de él, lo abrumaba:

Nada te ha sido ocultado, como prometió mi sirviente. Has deseado  y has obtenido, has visto y quizá hayas comprendido que hasta en la  mañana más luminosa crece la semilla de la destrucción. Habéis vivido en vuestro delirio de bienestar material y egoísta, y olvidasteis de dónde veníais. O quizá simplemente un genio travieso ha jugado con vosotros. Vuestra vida es corta. Recuerda sin rencor vuestro momento y sin angustia vuestros errores. Edificad sobre la fértil tierra. Disfrutad los días y el estar vivos. 

El sol declinaba como una bola líquida y naranja enorme sobre la silueta de una ermita modesta y una multitud reunida en torno. Las sombras se alargaban sobre los surcos renovados.Un genio volvía a dormir un sueño de siglos. Acababa lo que quedaba de un día que culminaba y derrumbaba un viejo sueño. Y mañana empezaría otro, tan viejo como el antiguo.



Sí, es apresurado, pero tampoco quería manosearlo más. Espero que haya sido una buena decisión :)


sábado, 25 de agosto de 2012

Salir de casa, volver al hogar

Desde mi ventana veo la luna, difuminada por un velo de nubes. Ulula el viento, y el aliento de la temporalidad resulta más amable entre sombras claras. En definitiva, que estoy rayado. Leo, por enésima vez un fragmento de mi admiradísimo JoséLuis Pardo...

Por mi parte, recuerdo perfectamente que, como millones de infantes del  mundo entero (por cuyo llanto inconsolable me creí yo aquel día también acompañado), me sentí como un «niño abandonado» cuando me obligaron por primera vez a salir de casa para ir a la escuela: una sensación que, en lo esencial, habría que calificar de acertada, porque esa partida no es más que el prólogo de todas las salidas en busca de la hazaña, en busca del hegeliano reconocimiento, en busca del propio nombre y de la propia identidad, es decir, en busca de la culpa y de la infelicidad. Ya sé lo que los psicoanalistas dirán de esto: complejo de Edipo mal resuelto, rechazo de la castración, apego patológico a las faldas maternas y denegación del padre, instinto de muerte, nostalgia de la vida intrauterina resimbolizada por el «hogar»; ¿Qué pasaría si los niños no abandonasen nunca su hogar para ir a la escuela, al trabajo, etc.? En efecto, nadie haría nunca nada. No habría historia. ¿Qué sería de la humanidad? No habrían existido Alejandro Magno, ni Julio César, ni el Papa Borgia, ni Napoleón, ni Hitler, ni Stalin, ni Franco, ni Pol Pot, ni George W. Bush, ni Mohamed Atah..., con la cantidad de valor añadido que esta gente ha producido y los placeres que han proporcionado a cientos de miles de personas en el mundo. Lo que nos habríamos perdido. Hay historia porque los hombres salen de casa, fundamentalmente para ir a la guerra, aunque luego a eso se le llame también ir a la escuela, ir al trabajo, etc. El niño que consiguiese no abandonar su hogar —cosa que yo, lamentablemente, no conseguí— no haría historia alguna, pero sería feliz. Su felicidad le parecería a todo el mundo —y los freudianos no serían más que una vocecilla en ese inmenso coro— injusta, irresponsable, inmadura, insolente, etc. Pero como ninguna de las voces de ese inmenso coro está en condiciones de aportar siquiera la menor prueba a favor de que el niño tenga que salir de casa para hacer historia o aún el menor argumento que ligeramente pueda sugerir que es preferible hacer historia que no hacerla, todas esas voces pueden irse al cuerno y dejar al niño en paz.

Me siento inmaduro, una vez más. Me siento mal, me siento orgulloso, me siento confuso, dejo de sentir, intento pensar. En un mundo que apenas tiene tiempo de ser consciente de la dramática falta de tiempo, en la ambición que se confunde con la codicia, en la competencia que se confunde con la rapiña. En la perversión de las palabras, que es de las ideas. En nuestro señor Don Quijote, que salió a ser alguien, pero para abolir la historia e instaurar un reino fraterno en mitad de un reino podrido, y que volvió a casa como un niño que ha jugado. Una frase "yo sé quien soy". Qué sabio, que distinto de los idiotas que claman "Usted no sabe quién soy". Supongo que muchos de ellos nos han devuelto a la intemperie de la historia en marcha, sin refugios ni luz de estrellas. Siento algo de frío. Nietzsche decía que la muerte del sol había desencadenado la tierra de su sol y...pero qué digo, divago, me entrometo, se me va la perola.  Grito sin emitir sonidos. La luna acoge mis desvaríos y guiña, las nubes se mueven. Me tumbaría en un parque y sería un inspector-colocador de nubes, les pondría nombre atendiendo a sus formas y las aparcaría. También es verdad que quizá lo único peor que envejecer es ser siempre un niño, como dijo alguien. Y otra vez la confusión. Y otra vez descontextualizadas frases ajenas. "Educar es templar el alma para las dificultades de la vida", dijo Pitágoras, por lo visto. sumergido entre triángulos rectángulos de colores. Pero la vida desgasta igual. No se trata de vivir en la inopia. Es acerca de tener un refugio contra la tormenta voraz, una lumbre en la que sentarse con quienes quieres, leer ese libro, ver esa peli, reunirte con amigos que hace tiempo que no veías, volver a sentir el tacto de una mano amada en la tuya. Una vida más humana. Una vuelta a casa. Sin honor ni gloria. Con pura y simple felicidad. Pero, ay, ahora...ahora tengo que salir.

Los padres de la chica saben cómo terminan estas salidas de casa, cuando el hijo retorna al hogar envuelto en un féretro militar o laboral o hecho pedazos y sin carácter, y por eso temen por ella, como han temido todos los padres a lo largo de los siglos. Sólo que, por esta vez –y únicamente debido a la suspensión temporal de la Historia que supone el estado social de derecho–, la chica no se va de casa para hacer Historia ni en busca de la hazaña, sino precisamente aprovechando que la Historia ha decretado una tregua, sabedora de que, como decía Hegel con pleno conocimiento de causa, la felicidad solamente es posible cuando el libro de la Historia Universal deja una página en blanco. Pero los padres también sufrían porque sabían que la Historia no puede interrumpirse eternamente y que las treguas son miserablemente cortas
José Luis Pardo, Mother & Child Reunion

Estas lecturas nocturnas hacen bien. Cargan las pilas. Mañana seguiré pensando igual, pero tendré más fe en que puedo elegir un buen camino. No era necesario ponerlo en un blog, pero así aprovecho ;P


¿Por qué este video? Porque morirse debe ser dejar de caminar, y porque esta canción, como Verne, como Parque Jurásico y Batman, como Maus, como Dylan, como Camus, como Sabina, como Dumas ,como tantos, mis amigos, mi familia...me apartan a veces del camino arduo y rodante de la Historia y me devuelven  a una habitación cálida, desde donde ver la luna y el camino de las estrellas. "La pálida noche que fluye en mi corazón/rompe las férreas rejas de tu prisión..."

Descansad bien. Y ved este vídeo por la noche, en una noche clara y cálida. Si no lo hacéis...os maravillará igual...pero hacedlo como os digo, solo por una vez. Y que seáis felices :)


La luna me enseñó el camino a casa. Y la música hizo un refugio de cristal. La selva se serenó. Y el acantilado era otro tipo de camino.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Olympic Games, 2. La soledad del mito inalcanzable, o del mérito y el éxito


Se equivocó, dicen los expertos. En el primer viraje no imprimió toda la fuerza que podría y al fianl se dejo llevar demasiado, así que 5 centésimas le privaron de lo alto del podio, ese que siempre ha parecido su lugar natural. Más en una prueba que llevaba 11 años dominando sin misericordia. Su vencedor, el joven sudafricano Chad le Clos, no se lo creía, una victoria ante su ídolo, al que parecía avergonzado de ganar. Tras el podio, la vuelta a la piscina para recibir la ovación (¿Cómo se oirá el estruendo de la gente entrando en el agua y saliendo a la superficie?). El segundo guió a su sorprendente verdugo a través de las cámaras y le recordaba que mostrara más su oro. No era para menos, era un orgullo. Tras la lección de competitividad en el agua, le lección de deportividad fuera de ella.

Mientras el deporte sucedía, la espiral opinativa que crece insoportablemente cuando algo va mal en España (y en estos momentos, pocas cosas parecen ir bien) se centraba en esa conducta antideportiva analista del deporte que promueven los medios de comunicación envueltos en una bandera que ni respetan ni aprecian,de acuerdo a su odiosidad analítica y su antipatía. Los árbitros nos odian, los rivales nos envidian...en definitiva, que suplimos con una falsa competitividad disfrazada de excusas y envidias rastreras lo que no sabemos competir (con una actitud generalmente encomiable por parte de los profesionales y los que mejor saben lo difícil que es ganar a cualquiera) en los terrenos de juego. Y esta actitud que utiliza el deporte para demostrar lo opuesto a lo que el mismo debería ser sirve para todo, en economía, cultura, educación, política, en el día a día. Ganamos y no sabemos acordarnos del vencedor. Perdemos y nos acordamos de todo menos del rival. Pasamos de la soberbia estúpide del "soy español ¿a qué quieres que te gane?" al "nos han vuelto a atracar". Si fuera una pataleta, aún. Pero es una actitud persistente que nos impide ver la realidad. Que hemos vivido durante años manteniendo un sistema económico insostenible. Que hemos permitido que una casta dirigiese, y aún lo hace, los caminos de un país con una sociedad civil anestesiada o presa de la demagogia opuesta a la de los primeros. Que despreciamos los méritos e idolatramos los éxitos. Que fui a una Universidad con casi 8 siglos de Historia y había profesores que dictaban las clases y la hermeneútica (el saber fundamental de un jurista) era despreciada en favor de la competición memorística con un tomo, que nunca olvida. Que eso no me exime de mis errores y de no haber sido un estudiante mejor.

Sólo pensamos en GANAR. Nunca en competir, mejorar, aprender, disfrutar, competir, saber. El éxito es un medio en sí mismo para conseguir el siguiente. Y cualquier triunfo queda empañazdo por una depresión post-éxito que induce a exigir nuevos triunfos a quienes mejor saben lo difícil que es. Perdonamos las trampas. Apólogos del éxito que nunca han ganado nada más que púlpitos desde los que inyectar sus mensajes venenosos, machacan a los perdedores (y a los ganadores, si son extranjeros o no de su equipo) e insisten en que "de los segundos no se acuerda nadie". Y en días luminosos, el mejor deportista que quien escribe esto ha visto, con 19 medallas (15 de oro) olímpicas,  mundiales y decenas de records, queda segundo por un parpadeo, lo asume tras la decepción inicial y da una lección de deportividad que debería ser lo normal. Será que en el agua no hay penalties que lo excusen todo.

Supongo que mucha gente opina que no hay merito en saber perder cuando uno ha ganado tanto. Y esta es la indecencia que impide el debate y lo arruina todo. La forma limpia de pensar es que esa actitud es la causa y no la consecuencia de tantas victorias. Porque lo normal es perder. En cada disciplina hay magníficos deportistas y sólo uno puede ser el primero.El buen deportista se prepara para competir lo mejor que pueda y ganar a través del mérito. El malo repite que sólo le importa ganar, y cuando pierde se justifica, incoherentemente. Ayer escuchaba a un periodista futbolero hablar de que el espíritu olímpico era "una pamplina" y "argumentaba" que a Japón "le habían atracado" en gimnasia. Apostaría que no era un experto en la materia.

Menos de una hora después, Michael Phelps se convertía en el deportista más laureado de la historia de los Juegos Olímpicos. Hoy, la prensa deportiva española trae en portada declaraciones de pretemporada de futbolistas y entrenadores, y rumores. La tragedia del fútbol, un deporte que me encanta. Fuera del campo, está absorbiendo cada rasgo que nos hace ser menos serios, cultos, sabios y buenos para formar una sociedad de canis y chonis, y está desfigurándose seriamente como lo que es: un hermoso deporte. Pero eso hoy no importa. Ayer hubo una muestra más (como ha habido tantas, menos vistas, como la del judoka español al que los jueces dieron perdedor de su combate tras terminar empatados)  de saber estar, vivir la vida consciente de las limitaciones propias, respetar al contrario y saber que la verdadera victoria es dar lo mejor de ti mismo. Y crecer a través de los triunfos, los fracasos, y llegar a saber quien eres. Sin quejarte a voces porque la realidad niega contundentemente aquello que los delirios de grandeza sembraron en un ego siempre fértil. Y sin querer lanzar pedradas contra quien está alguna vez más alto que uno. Algunos están tan alto que es imposible, afortunadamente.

Enhorabuena, Michael, you´re simply the best! :)





viernes, 22 de junio de 2012

Caímos en la noche

Nada había, porque nada existía fuera de nosotros, y lo que nuestros sentidos cercenados vagamente lograban intuir. Silenciados, veíamos con nuestros dedos las piedras antiguas, nuestro rostro sentía las tempestades lejanas, nos oíamos y no pronunciábamos palabras. Olíamos el humo. Pisábamos monedas frías. Avanzábamos en espirales, entre salones derruidos.

No era la oscuridad que alguna luz lejana disipa y burla de repente. Era viscosa y helada. Había gritos y a veces risas nerviosas. Las estrellas no aparecían. Los susurros daban noticias de nosotros. Había una guerra. Quien buscaba la luz, rasgaba la palma de sus manos, sacrificando algo más claro que la noche cruel. Quien apelaba diciendo que deberíamos esprear la luz del cielo, sin enemistarnos con el creador de la oscuridad, habían cubierto sus manos con el lodo del suelo. Se buscaban, discutían, gruñían y construían teogonías detalladas. También existían ateos, sofistas, místicos, violentos. ¿Quién creyó en las revelaciones de videntes en un mundo cegado? ¿Qué se manifestó en esos rumores persistentes de una hoguera lejana desde la que se había iniciado la redención? Separados de la luz. Una espesa negrura que ningún límite contiene. El goteo de una tubería cercana nos parecía la percusión de una sinfonía, y los gruñidos de violencia y agonía de animales salvajes una manifestación de vitalidad y alabanza.

Había quien se acostumbró a vivir entre muros, y recorrerlos. Hubo quien siguió el sonido de las corrientes del gran río, que nunca se demostró ser el mismo, o bien distintos. Breves formas que adaptadas surgieron, alimentaban ascéticamente y de vez en cuando proporcionaban visiones de colores. Su crueldad fue declarada y prohibidamente veíamos grifos, leviatanes, hidras, recuerdos de cuentos que los viejos enseñaban a los jóvenes, cada generación más absortos. ¿Qué es un hocico, qué una escama, qué una ola? Sorprendidos por la súbita oscuridad, todo se simplifica y la cadena se torna de terciopelo (un día nos dijeron que era lo contrario del tacto de las rocas).

En esa noche ferviente, construíamos vidas. Aprendimos a conocernos por el ruido de las pisadas, a reunirnos en asambleas banales que daban constancia de nuestra resignación y lamentos, pero que servían para llorar porque al lado había alguien que también había compartido nuestras esperanzas, y también lloraba. Pedíamos una explicación, un salvador, una promesa. Pero caíamos, y seguíamos cayendo, pocos habíamos conocido la luz, y para algunos, su vuelta sería el verdadero suplicio. La madera podrida. La lluvia, ácida. En despojos de palacios, cabalgaba la muerte en manos de sectas terribles. Y en las orillas del río, un olor indescriptible nos alejaba. Vagábamos enloqueciendo. Huíamos sin pausa. En pozos antiguos, nos aferrábamos a las ramas de frutas dulces, sin importarnos nada.

Caídos en la noche, esperábamos merecer la nueva oportunidad de una aurora.

domingo, 3 de junio de 2012

La imposibilidad de la lluvia

Puede acariciarte o golpearte, estremecerte o liberarte, pero es imposible expresar lo que es la lluvia. Una vez más no, por favor. Hemos oído todas las onomatopeyas y las enumeraciones son un desperdicio de imágenes. La lluvia es imposible de expresar. Sobre un papel y una pantalla. Afortunadamente, su magia recurrente ha sido compartida y sus símbolos se nos dan con frecuencia como para que no haga falta.

Ayer, la lluvia rasgaba mi ventana y ponía un fondo de percusión y trazos líquidos que aislaban mi cuarto del mundo exterior. Creo que me sentía bien. Melancólico y distante. Los ritmos de la lluvia fina serenaban todo, y acompasaban todo. Los esfuerzos juguetones de la memoria y la imaginación para recordar volutas de humo surgiendo de una taza blanca de chocolate. Otras ventanas. El olor de la tierra mojada. Las espinas y los arcos oxidados de cementerios de pueblos moribundos. La lumbre que crepita en un cuartín diminuto y dialoga rítmicamente con el caer gota a gota. La mitología privada irlandesa que uno va confeccionando caprichosamente. Las lágrimas en la lluvia, las tempestades que nadie oirá sobre mares que han sepultado cosas que otros desdichados ojos vieron y no pudieron contar. En fin, hay millones. Pero que difícil es dejar de describir la magia de formar parte de lo de fuera a través del hechizo interno y el asombro ante lo más natural. La nieve cae en el silencio, y ese silencio es fecundo para soñar (al menos, supongo, para aquellos que no hemos nacido en países nórdicos o Invernalia . El intervalo de la caída del agua crea un espacio imposible de mejorar con nada que no sea ese compás primario imitado con resultados parecidos a los míos intentando ganar al ajedrez a Fritz (un insolente amigo ajedrecista que vive en un juego) cuando se pone en un nivel medio o alto. Ridículos, jugadas extravagantes. pero tampoco importa demasiado, porque es algo común. Quizá no visteís la fina película de agua que difuminaba colinas y campos ondulados, pero visteís otros contornos, y os sentisteís de una forma similar. Sólo sé que no sabía que escribir, y ayer pensaba viendo la lluvia en el suelo de una calle preciosa y querida para í los reflejos de los faroles antiguos, y una grata sensación de que a veces todo parece encajar, o al menos, sería posible.que hay cosas que no sabemos expresar, per todos hemos sentido. Que vivir (generalizando a lo bestia, en cierto modo) es más fácil, si uno se lo propone. Que hay palabras: mar, libertad, azar, hogar, fuego, amor de madre, ventura, macroeconomía... cuyo eco fortalece o enerva. Y que hay que usarlas con cuidado. Y si las cosas viene bien, engullir con gula. Y salir a la lluvia, o sentir la paz.

¿Alguna más, gente?



Es la lluvia de siempre, la actual
que en lo tocante a lluvias
es un absurdo ser original

Andrés Trapiello






jueves, 24 de mayo de 2012

Siste viator

Detente, viajero. Contempla el mar y el muro de piedra, que va cayendo, como cayeron tantos sueños que el tiempo y el rencor sepultaron. Piensa en la magia. Resuelve ser honrado y valiente. Y no ignores el destino de aquellos que se rebelaron contra la agonía de las nubes. Sé uno de ellos. Más allá del breve camino entre precipicios y galernas, una breve cabaña hallarás, que una habitacíon encierra. Y si te atreves a pasar, te mostraré que hallarás cuando cruces la puerta.

La habitación es austera, y apenas filtra el sol. Y cada puerta es una caída de algún abismo anterior, entre ardiente oscuridad y ecos de magia, chirriando para romper la conciencia. Puedes caer sobre una ciudad costera, que alberga un palacio de cristal que impide mirar a las muchedumbres rencorosas, condenadas en sus casuchas de barro, dedicados a la dura tarea de alimentar al señor del palacio, y ninguno de los cuales ha visto el rostro siquiera del más humilde de sus sirvientes. Sus costas marinas, escarpadas y fieras, como un predador acechado. Puedes flotar por encima de tu propia conciencia, ser tu propio angel, amansar tu bestia interior y contemplar el reino que antes de nacer, fijado estaba para ti, y que quizá obtengas. Incluso se mostrará, si deseas, como hubieras sido, si hubieras seguido otra vereda que creíste peor y que quizá...¿qué destino me espera en la dirección que no tomo? que se te mostrará, si lo deseas.

Puedes mirar a la cara de un dios que cuando era poderoso entre las naciones, rompió la soberbia de las olas, su creación inacabada y su rugido que nadie oirá más allá de aquí. Puedes experimentar el vacío del absoluto. Puedes conocer el nombre de las plantas de la selva y de las aves. Sentir que la lanza te atraviesa, y despiertas, la espesura antes del momento postrero, la decadencia del ocaso y la maldad indiferente del cielo estrellado, que no es tuyo, aunque las voces te susurren que fue colocado para alabarte. Pero puedes viajar a ellas. A su vacío sórdido, a su consuelo extraño. A esa luz mentirosa que no refleja una verdad. Pero puedes viajar a ellas.

Entra y contempla la gran corte del sultán y el terror de sus fieras lejanas, con dientes como puñales. Sé el sultán, su favorita, su visir taimado, su habitación repleta de lujos vanos, su muerte que teme, o su placer esquivo y encerrado. Sé el abanderado en la batalla, con el espíritu inflamado de una sensación demente resuelto a no dar ni pedir tregua. Sólo correr hacia el enemigo y encontrarse con sus filos y caer...caer al traspasar otra puerta al azar. Besos de fantasía. Discusiones apremiantes oídas tras la pared, con vergüenza. Miradas de condenados. Lenguas que osan hablar, aunque no hagan nada con sus manos. Conocerás con súbita clarividencia la ciencia y el arte. Enjambres de átomos te poseerán y viajarás hacia la esencia de la realidad. Políticos perspicaces y honestos, prohombres de las patrias, todos escribieron para ti. Augures que leen tu futuro en el filo de un sable, sangrando tus entrañas. Menús que fueron populares en una barriada de París entre casas ruinosas y la revolución flotando. Proyectos de tus viajes se convertiran en realidad, resumidos en un verso. "Yo viajé en el Transiberiano, y fui acunado por la mano leve de la nieve plácida". Verás, si quieres, un mapa de dragones, y portentosas fieras, guías para el sonámbulo que atraviesa los días a través de la llanura. Crecerán cordilleras frente a tu ventana, y las cumbres te llamarán. Caerás al llegar, de nuevo. Serás galerista, artista, marchante y excéntrico comprador. Olvidarás que el arte es un juego de espejos y serás otra pieza. Compondrás canciones populares que tu gente adoptará. Vivirás sobre una columna. Bucearás hasta simas innacesibles, y tus iluminadas manos sonreirán al convocar las maravillas y verlas.

Tienes bibliotecas de paredes hexagonales que asemejan almenas para ti, salas repletas de sepulcros donde huele a miel y a la cera donde grandes reyes del pasado trataron de vencer al olvido. Allá estás tú también, que ahora lees, antes de nacer, olvidando, con la misma dificultad con que aprenderás después reglas y picardías. En un barco de guerra perseguirás a alguien que eres tú, con diferente alma y con la cara distinta. Sentirás entre los ecos guerreros de la habitación el frenesí del perseguidos y el pavor de la víctima. Y te matarás, después, para volver a nacer, convertido en quimera. Quizá tus llamas incendíen y destruyan de nuevo la biblioteca. Pero, como la doctrina de los místicos, es eterna, aunque nada quede. Tu propia eternidad será mostrada. Y tu fragilidad pavorosa. Y tu fuerza, y tus lágrimas de pérdida. Profecías impetuosas te aturdirán. Tormentas que iluminan una escalera sin fin, pero a cada peldaño más estrecha. Caerás y renacerás. El ciclo debe ser completado, aunque sea una espiral moviéndose en las ondas del agua. Verás aún muchas más cosas, que mi imaginación ni sospechar puede siquiera.

Y si al final, vencedor refulgente como eres, más sabio y más sutil, entenderás lo que significan todas estas palabras. No te detengas, viajero. Abre las puertas.