sábado, 7 de noviembre de 2020

Mensajes del futuro pasado.

 Vimos caer la lluvia y cerramos los párpados. Habíamos nacido al sol duro y justo del sudor y el pan. Nos levantábamos con la aurora para amasar el día y sacar de él el sustento que necesitamos para vivir. Y ese sustento es la verdad misma. Nada vive sin verdad, y por eso el poblado perdió color hace anyos. Hemos visto tanta pasión que escapaba de nuestros labios dolorosos como una fruta fresca, pero tras su suave hálito no quedaba nada. La tierra se agostó y el agua no caía ya sobre la tierra roturada, sino sobre el yermo satisfecho de sí.

Vimos correr el viento y volvimos la mirada. Antes de que la podredumbre se instalase, el espíritu del cierzo avanzaba noticias que eran demasiado desagradables para confrontar. Perdimos fuerza en el brazo y la ganamos en la lengua, siempre presta a herir. Nos revolvimos contra la pureza y abrazamos lo que nos servía, hasta que nos encadenó.

La verdad es aquello sin lo que uno no puede vivir, que marca la respiración y el paso. La verdad es la vida misma. 


Nota fechada en 2028, encontrada en el parque de San Genaro y conservada en el Museo de la Humanidad, sito en Tokio, año 3124 

sábado, 21 de marzo de 2020

La eternidad


Aquí tienes, a los pies de tu altar
Postrado y vencido al momento. Contempla tu cariátide,
Silenciosa y blanca, su perpetua agonía.
Desprecia sin emoción la lucha de un anhelo
Entre las fieras fauces del inacabable olvido
Que allana sin esfuerzo las cumbres de los días.
Luchan algunos por fijar su deseo. Tú, madre del tiempo
Ajustas las horas vanas e impones tu paso, tutelar y sombrío.

Haces un ramo del devenir constante
Con el que el firme paso se recrea en arder;
Tú, madre de la esencia, haces de ellos soplo
Y al calor de su grito, los demás se desvelan
Por dejar su huella en el aire cruel del instante
Como fingiendo no saber.

¿Nunca has posado las manos sobre las sienes cansadas
De aquellos que aún ayer pretendieron vencerte?
Acaso son solo ecos de voz ronca y aromas de amargor
Que en los brazos para caerlos divertida viertes
Pugnando en las tinieblas para contemplar tu cara
Porque desean aspirar tu secreto sabor
Para deshojar por última vez la flor de la esperanza.

Y tú, envuelta en misterio y con carne de mármol
Das al desastre nuestro amor y nuestra sed de verte
Contemplando a tus hijos con tus ojos de piedra
Y esparciendo corazones en el mar helado, de donde nadie vuelve.

Mas sabe que el alma que puede hablar con la madrugada
Y siente en sus labios un perfume de vida y de fulgor altivo
No cerrara los ojos contra tu mirada desdeñosa y apagada
Y a su postrero segundo, encenderá en tus ojos su brillo.

Allá la eternidad al día habrá sumado
Otra onda más en el estanque de la laguna
Oscura y fría que nunca se embravece
Y en la pausa sin prisa, inconcebible y ardiente
Las sombras que seremos también serán llama en su impulso bravo
Y serán para siempre.


 


martes, 14 de enero de 2020

La lectura o la vida. 2019.

12 libros durante el 2019 que me hicieron pasar mejor mi tiempo. Aquí os dejo algunos.


Enero

Kafka en la orilla/La muerte del comendador. Haruki Murakami crea mundos con la solidez de lo real y la extrañeza de los sueños para mostraros la magia imaginaria de lo que somos. Para leer en la duermevela, antes de viajar hacia nuestro propio enigma.

Febrero

La imaginación conservadora. Ayer murió Roger Scruton, admirable filósofo conservador. Gregorio Luri sigue su senda sensata y luminosa para mostrar las virtudes de una concepción de la vida frecuentemente denostada. Para leer en el silencio de la mañana. Es muy fácil destruir algo hermoso y bueno, y lleva mucho tiempo crearlo.

Marzo

El castillo de los cárpatos. Verne imagina un amor grandioso y terrible y desentraña su poder maligno con la ayuda de sus dos aliados habituales; el conocimiento y el coraje. Para leer con la embriaguez de la aventura que las primeras capas de la noche alientan.

Cripta capuchinos

Abril

¿Que pasaría si..?

Si alguna vez te has preguntado si eres "normal", como todos, este puede ser tu libro. Como celebrar la curiosidad humana en un éxtasis de absurdo y buen humor. Para leer cuando todo parece mentira.

Mayo

La batalla de Occidente. La mayor estupidez de la historia europea, acaso humana, narrada sin concesiones, con las fanfarrias que anuncian sangre y olvido. Para leer en las noches frías, cuando lo que nos falta anuncia lo que ya debe viajar con nosotros para siempre.


Junio

Tiempo de magos, la historia convulsa del siglo XX a través de cuatro filósofos que asumieron que pensar era adentrarse en el peligro y pagaron su precio. Nosotros, más sensatos, nos dejamos ir en la corriente insensible de trabajos y pesares para conservar lo poco que perderemos. Para leer a mediodía y pensar con el sol del bien y el peligro.

Julio

Humanos, una divertida recolección de idioteces y delirios, si es que pueden ser diferenciados, que han hecho de nuestra especia lo que es, unos primates con un agrio sentido de su propia valía que las circunstancias se esfuerzan repetidamente en desmentir.

Agosto

Fuego y sangre. George RR Martin se embarca en una historia general de Poniente que se memoriza en la Ciudadela. Curiosa y narrada con pulso, acaba adoleciendo del mismo defecto de su saga cuando se simplifica. Ignora el sufrimiento de la gente corriente mientras los grandes señores juegan al perverso juego de tronos.

Septiembre

Voces de Chernóbil. Una estremecedora crónica de los numerosos sufrimientos que se esconden tras las tragedias a las que asignamos estadísticas para compensar su inconcebible dominio sobre nosotros.

Octubre

El diamante de Monfleet. Una grata aventura de ron y mar, al estilo de Stevenson que es la historia de una amistad valerosa, uno de los mas gratos nombres del amor.

Noviembre

Una odisea. Una hermosa búsqueda de la figura del padre entre Homero y una familia judía occidental de nuestros días. También es una convincente representación de la la vida como un viaje que solo acaba cuando nos agotamos tras la persecución de lo que ya tuvimos.

Diciembre

Serotonina. Una gamberrada made in Houellebecq en la que la vida mediocre de todos nosotros es puesta bajo la lupa del enésimo alter ego del autor, sardónico  y nihilista.


En fin, estas doce me han parecido estimables. Espero que os interesen.

martes, 5 de noviembre de 2019

Del estado del mundo. Un boceto simple. II, Los otros.

El estado actual del mundo se reduce básicamente a la búsqueda de la virtud incesante. Es una pelea personal entre el individuo y un mundo abyecto que pelea por superarla, de modo que la radicalización constante de explosiones emotivistas crea un santuario de belleza moral en el que los hombres no son felices. Porque desean la soledad en su esencia y la compañía para desplegar su exhibicionismo ético. En su competencia por el liderazgo, todos desean el cambio ajeno y no parecen apreciar el cálido aliento del cambio irreversible. Nada importa; todo pasa. El aliento humano se enroca en los deseos negados durante las horas agrias. Algo de paz, algo de compasión y un gesto amigo. Dejar de opinar sobre todo y dejar un capa superflua en el mundo para creer en algo y compartir dentro el fuego que, se intuye, forma la vida conectada de los seres y las cosas.

Lo que hace negar lo que de común hay en el otro acecha, sin embargo. La ideología, que abstrae los sufrimientos y el quebrar de las  almas que sienten lo mismo que nosotros, simples peones en el juego de otros que fingen merecer ser reyes. El ego, que multiplicado, ansía y preludia el terror. La banalidad, del mal que ríe lo que destruye y del bien que finge lo que anhela impotente. La soledad que acosa los fantasmas irreales que pueblan las horas lentas de la gente y envenena su falta de sentido.

La extrañeza gobierna la masa y su confusión la dirige hacia territorios sombríos. Ser individuo es difícil y pertenecer a la tribu, exigente y desalmado. Contra la cumbre escarpada, miran la noche y se estremecen contra el cielo sin estrellas. Ciegos, buscáis el lenitivo, el antídoto que dé al desamparo un olvido. Rota y desquiciada, la marea busca rocas contra las que romperse y no encuentra el ideal grandioso que otorgue bravura a su desesperado empuje. Tristes, buscamos en grupo lo que en el ser humano puede salvarlo todo. No es fácil y exige sacrificio, aceptación y olvido, un precio que pagar y una voz que ahuecar en su formulación, tan sencilla y tan llena de espinas: la verdad.


domingo, 3 de noviembre de 2019

Del estado del mundo. Un boceto simple. I, el ser humano.

Llegó al mejor de los tiempos conocidos, pero muy lejos de los mejores posibles, como se le recordaba cada día amargamente. Confuso andaba, tratando de desentrañar de entre todos los impulsos de información y acción que recibía, que podría servirle. Navegaba en olas crispadas de ira tratando de aquietar su rincón secreto, aunque a veces no sabía si lograría mantenerlo a salvo.

Como la mayoría de los hombres de todas las épocas, él también había asumido los mitos de su tiempo por pura pereza. Recibió las ideas naturales de su era. El alma y Dios eran inventos para controlarlos. Todo marchaba cada vez peor por culpa de otros y era la labor heroica de su generación salvarlo todo; le dijeron que la rebelión era una fruta dulce contra un orden abyecto; que el individuo estaba en peligro por la acción de la masa y el capital, amenazado de convertirse en un autómata en manos de quienes ostentaban un poder en la sombra. Finalmente, lo más asombroso, la violencia fecundaba sueños hermosos y el heroísmo recuperaba lo que comprometía en virtud de su sacrificio, resaltado por el aplauso flácido del sentimentalismo imperante, saliendo así gratis. A él, en verdad le costaba verlo.

No creía que el reto fuera la rebelión del individuo, sino la de la humildad, sin que todos pretendieran ser distintos a todos los demás y arriesgasen el orden social con frivolidad y vacío espiritual. Le divertían y asustaban los eslóganes que hacían de la rebelión una pradera hermosa, pues había aprendido a saber que las acciones revelaban más que las frases y dudaba que un poder omnímodo financiase a su resistencia; así pues, sospechaba, que el poder verdadero era el que luchaba por la hegemonía y se aliaba con los pobres de alma que deseaban ver el mundo arder para castigarlo por sus frustraciones personales. La revolución renace siempre como un fénix porque promete una libertad por la que nunca habrá que pagar un precio. La potestad de los dioses, no la contingencia humana. De tal modo, veía los ideales y las ficciones de sus años y le resultaba que el miedo siempre primaba en ellas sobre la esperanza. Y de esa forma, supo que la vida era torbellino y cambio y que quien le ofreciera algo seguro, trataba de utilizarlo. Y se desembarazó de cuentos infantiles y de cuantos pretendían fijarlos en  la puerta de su vida.

Su vida no es modélica ni representa nada. Pero intentó romper con la sensiblería que impone malvados y seres de luz con sensibilidad, la simpleza que confunde rutina y memoria con falta de pensamiento con pensamiento y humildad y la culpa que envenena la vida por medio de traficantes maliciosos con alegría de vivir y de compartir.

Quiso unir la bravura con la perspicacia y a eso le llamó fuerza. Quiso aunar fracaso y sonrisa, y deseó que esa fuera su autenticidad. Trató de mejorar su mundo alegrando a quienes le rodeaban. Vivía, quizá aún vive su vida mediocre entre barras de bar y oficinas, o campo y cielo. No sabe que traerá mañana. Sea luz o penumbra, eligió hacerlas suyas. Camina, pues morirse debe ser dejar de hacerlo, por caminos normales y para pelear contra el temor, ha decidido aceptar su reino y no darle ni un palmo más. Se irá a dormir pronto. Mas antes, dará gracias y se envolverá en su mundo para no perderlo.