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domingo, 5 de agosto de 2012

Olympic Games 3. Impresiones fugaces

Bien, ya ha pasado una semana desde que Mr.Bean y yo soñábamos que algún día seríamos campeones olímpicos. Queda una semana por delante para disfrutar, pero se pueden escribir algunas cosas, una ez que el Dios Phelps nos ha llenado de dolor acabando su majestuosa carrera y el Dios Bolt ha reivindicado su dominio en el atletismo mundial.

1. ¿Cuánta tierra necesita un hombre? es un maravilloso cuento de Tolstoi, que trata con desenfado asuntos como la ambición, la codicia y la fragilidad humana. Cuántas medallas necesita un país para olvidar que el juego prevalece sobre la exigencia, que una mdealla alegra pero no cura, y que es imposible recoger sin sembrar.

2. Dobles de tenis. Disfruté y sufrí el partido de semifinales que perdieron Ferrer y Feliciano contra la pareja francesa. Pero es muuuy incómodo ver 5 segundos de punto y más de medio minuto de preparación, con las parejas cuchicheando. ¿Qué es eso tan importante que tienen que decir? ¿no pueden esperarse? ¿necesitan darse ánimos cada 10 segundos? Ay de mí.

3. Doma olímpica. De todos los animales, uno de los más bonitos es el caballo (lógico, habiendo tantos insectos repugnantes). Pero aún sin ellos, lo sería. Entiendo que las pruebas con caballos son estéticas, pero entre su ambiente versallesco y sus bailes gráciles, no acabo de entender por qué gigura en el programa olímpico y no un campeonato de Super Mario Bros. Y perdón si algún insecto que haya leído este punto se siente ofendido.

4. España es...españa, pero esto ya no debería ni servir de excusa. Invertimos en los eportes rentables e ignoramos otros cuyo fomento facilitaría conductas más saludables. La fractura entre el deporte hiperprofesionalizado y de base es algo doloroso de ver. Y el equivalente en este campo a una conducta generalizada, y a mi juicio errónea, en el país.

5. El tiro. Coger un rifle o una pistola y empezar a pegar tiros me recuerda a la escena de Torrente, cuando se va a hacer el dominguero tirando a latas de fanta usadas. Lo siento, pero no lo puedo evitar.

6. La gimnasia. No es mi deporte favorito, pero le reconozco un mérito tremendo. Me parece crudelísimo depender de evaluaciones subjetivas, tras jornadas extenuantes de preparación, y teniendo que mantener na concentración en la competición que me parece que roza lo humanamente posible. Que cosas hacen :)

7. Las mujeres mantienen a flote a este país. Es un hecho.

8. El festival nacionalista es comprensible, dentro de unos límites. Francamente, prefiero ver a los mejores sobrecogiéndome que a compatriotas que, con todo su esfuerzo, caen eliminados en primera ronda y se van a casa contentos de haber disfrutado de la experiencia mientras llevan cobrando una beca ADO 4 años. Y aunque en general me gustan los comentaristas, no entiendo su histerismo cuando un español está en liza. Ni tampoco creo que nadie vaya a destrozar sus marcas dándose cuenta repentinamente de que en la grada hay dos personas gritándole que vamos, que siga, que lo dé todo. Aunque bueno, eso es como cuando una grita al elevisor para que un futbolista chute. que se le va a hacer.

9. Dos comentarios memorables. El primer día, en la natación al de teledeporte creía que no estaba en directo para la primera carrera pero no le importaba, porque según dijo, esa ronda era "para mataos" y otro en la programación ayer, más o menos algo así como...""¡Esta noche tendremos la final de 10.000 masculina! (sonrisa amplísima) donde ya saben que siempre contamos con un participante español en dicha final...desde...20007, un...ehh...un marroquí" Fue un 0_o importante. pero bueno. Si alguien sabe que quería decir, que me avise.

y 10. El tiburón de Baltimore y el guepardo jamaicano. Dos monstruos irrepetibles que nos hacen soñar con que lo que nunca se hizo, podrá hacerse alguna vez, quizá antes de lo que pensamos. Creo que prefiero la natación, pero también es cierto que da más posibilidades de medalla. Así que que cada uno elija su favorito. Dos deportistas inigualables. Dos excusas para encontrar un poco más de alegría en estos tiempos oscuros.

PD1: Para los amigos de fieredeportiva.es escribí esto acerca del gran Phelps, por si os apetece, me spameo mi propio espacio xD

PD 2: Disfrutad del deporte olímpico, es imposible que no haya nada que os guste. Incluso si es domar a un caballo y hacerlo bailar. Un abrazo, amigüitos. Que la paz olímpica os acompañe.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Apuntes sobre la alegría de vivir y de encestar

Estoy volviendo lentamente a la civilización. Ayer, un puñado de deportistas me hicieron el tránsito mucho más agradable. Pensé en escribir algo rápido, pero no sabía como podía hacerlo, ni como evitar caer en el tópico, la pretendida sublimidad que acaba siendo cursi o el pedestre recuento de lo obvio. Hoy me he decidido a dejar unos apuntes para olvidar mi peregrinación matutina por las Administraciones Públicas, ese castigo, y para a pesar de todo, reivindicar la gran virtud a la que podemos aspirar: la alegría. Allá vamos.

- Lo dice el gran ganador histórico del baloncesto, Bill Russell: la magia del baloncesto es el salto. Saltamos cuando estamos alegres o eufóricos, sin darnos cuenta. Saltar, buscar un centímetro más, hacer de nuestro cuerpo acechado por las enfermedades y la erosión del tiempo un instrumento de gracia y alabanza es una alegría que todos podemos compartir. Hacerlo con una coordinación perfecta provoca admiración y deseos de emulación. Esta tarde se intentará, con resultados discutibles :DD

- La igualdad. El deporte nace junto con la idea revolucionaria de la democracia. La idea de que cualquiera puede aspirar a la excelencia intelectual, política, corporal, es una idea maravillosa. Cuando veo a alguien hacer arte jugando con una pelota puedo sentir un respeto inmenso por él, y no me importa de dónde viene, su raza o su religión. Ay, ¿por qué lo olvidamos tan pronto?

- El Congo, Cataluña, España. Desde el antiguo y atroz corazón de las tinieblas, un chaval que ayer cumplía 22 años nos ha conquistado desde su blog Air Congo (leedlo, ya vereís), su humildad, su trabajo y su saber estar. Desde hace no demasiado tiempo hay muchos Ibakas en España, aportando, creciendo y haciendo crecer al país, sumando para que seamos mejores. Por supuesto, siempre hay problemas (y miserables) pero debiéramos contraponer a la cruz de los problemas que la integración acarrea la cara de tantos que pueden mejorarnos. Y ay, Cataluña. En tiempos de crispaciones y mensajes groseros, creo que queda demostrado, una vez más que todos juntos podemos hacer buenas cosas. Y de paso, que Cataluña puede ser en muchas cosas un fabulosos ejemplo para el resto de España. No sé que deparará el futuro, pero defenderé que seamos un equipo de buenos compañeros siempre. Y desde hace siglos, Oh Dios que buen vasallo...si hubiera buen señor.

- El esfuerzo transfigurado en gracia. Después del partido oí en televisión esta expresión a un filósofo español que no me llega demasiado, aunque su expresión me recordó vivamente lo que acababa de ver minutos antes, en cada rebote, cada bloqueo, cada salto. Convertir ese esfuerzo personal en principio tosco en algo que va adquiriendo sentido según las piezas siguen su patrón que parece caótico al principio pero es geometría e improvisación repentina, es mágico. Y como lo que te puede ofrecer un segundo, la eternidad no te lo devolverá (Hölderlin, creo) ese instante en el cual el esfuerzo de un cuerpo tensionado y castigado a la búsqueda del límite de ruptura logra una figura sublime constituye uno de los pocos milagros que nos es dado presenciar. aunque sea a cámara superlenta.

-Tenemos unos deportistas asombroso en la actualidad. Un dinero parece que razonablemente bien invertido, entusiasmo, capacidad, falta de miedo, implicación de todos en busca del mejor hacer posible...¿nos imaginamos que intentamos repetir este modelo en la educación?

- León Felipe decía que mientras el niño de Vallecas pintado por Velázquez siguiera ahí, con su cabeza rota, de aquí no se va nadie. Hoy me tentaría decir, cegado por el entusiasmo, que mientras ciertos ejemplos sigan funcionando e inspirando, aquí no se rinde nadie, pese a todos los problemas, y pese a que nadie dice ni dijo que fuera fácil.

- Honor a los perdedores. Ofrecieron lo mejor de sí mismos, compitieron con honradez y audacia, y lo volverán a intentar, sabiendo que el éxito no es lo mismo que ganar unos partidos, sino, en palabras de John Wooden, el gran patriarca del basket universitario USA, "paz interior alcanzada sólo a través de la auto-satisfacción de saber que hiciste el esfuerzo de hacer lo mejor de lo que eres capaz". Bien dicho. En especial, creo que todos los aficionados nos hemos hecho un poco de la selección de Macedonia. Que gran ejemplo han dado.

- Verlo da grandes alegrías. Jugarlo, aunque sea mal, es acojonante. Coged un balón, hinchadlo y bajar a la cancha. Pasareís un buen rato :)

- A veces, todos los días sale el sol. Gracias, chicos.



jueves, 30 de diciembre de 2010

64 (creo) razones para invitar una entrada al nuevo año

La mar. Algún eclipse. El recuerdo de Shackleton. Las llanuras. La fraternidad. Un rato de soledad dichosa. Los chistes. La devoción. El pan. Los viajes, reales, soñados, imaginados o interiores. Las aves. La lumbre. Las bibliotecas y sus códigos. La música. Alatriste. Los ángeles. Las volutas de humo en el cine. El erotismo. La canción de Lara. Woody Allen. Las biografías de Manuel Fernández Álvarez. Las ciudades. El trabajo. Las nubes. Las ciudades imaginarias. El sexo. La luz de los atardeceres.Bob Dylan. Los antiguos pozos de agua, con sus roldanas que suenan al subir el agua. O principezinho. La nieve. Los villanos de Shakespeare. Escuchar el rumor de los ríos por la noche. La esperanza. La música de idiomas que no dominamos. El viento. Canción de Hielo y Fuego. La poesía. Las sonrisas tímidas, y también las carcajadas. La lluvia. Las pequeñas historias de la Historia. Los acantilados. La pasión. Aníbal y su posible cerco a Roma, que ya nunca sucederá. Las manzanas. El baloncesto. Los expresionistas. La ética. Las duchas. Lo que aún nos queda del día. Blade Runner. El agua fresca. La aventura de la melena de leon, de Sherlock Holmes. Los rincones diversos de España. Los relámpagos. El séptimo sello. La tele. Las plantas. Los viajeros. La Biblia. La alegría. Stefan Zweig, y su mundo de ayer. Los buenos recuerdos. El tiempo cuando pasa deprisa. El amor.

...

Bueno, he estado algo ajetreado estos días, pero os deseo la mejor despedida al año 2010 y que entreís en el nuevo todo lo mejor que se pueda. Mil besos y abrazos para todos. por supuesto, si quereís añadir buenas razones (seguro que hay dos millones, esto se ha escrito en ná xDDD) para tratar de continuar sin bajar los brazos, aquí teneís vuestro folio en blanco, y todo vuestro es. Hasta el año que viene... :)

viernes, 24 de septiembre de 2010

De los peligros de la alegría, el peso de los recuerdos y los Mundiales de baloncesto


Dime, Legolas -continuó-, ¿cómo me he incorporado a esta misión? ¡Yo ni siquiera sabía dónde estaba el peligro mayor! Elrond decía la verdad cuando anunciaba que no podíamos prever lo que encontraríamos en el camino. El peligro que yo temía era el tormento en la oscuridad y eso no me retuvo. Pero si hubiese conocido el peligro de la luz y de la alegría, no hubiese venido. Mi peor herida la he recibido en esta separación, aunque cayera hoy mismo en manos del Señor Oscuro. ¡Ay de Gimli hijo de Glóin!

-¡No! -dijo Legolas- ¡Ay de todos nosotros! Y de todos aquellos que recorran el mundo en los días próximos. Pues tal es el orden de las cosas: encontrar y perder, como le parece a aquel que navega siguiendo el curso de las aguas. Pero te considero una criatura feliz, Gimli hijo de Glóin, pues tú mismo has decidido sufrir esa pérdida, ya que hubieras podido elegir de otro modo. Pero no has olvidado a tus compañeros, y como última recompensa el recuerdo de Lothlórien no se te borrará del corazón y será siempre claro y sin mancha y nunca empalidecerá ni se echará a perder.
-Quizá -dijo Gimli- y gracias por tus palabras. Palabras verdaderas sin duda, pero esos consuelos no me reconfortan. Lo que el corazón desea no son recuerdos.

J.R.R.Tolkien, La Comunidad del Anillo

El año 2006 la selección española de baloncesto se convertía en campeona mundial de baloncesto. Una actuación fabulosa impulsó a un gran equipo hacia un lugar que parecía reservado desde siempre a selecciones "de siempre": EE.UU, URSS, Yugoslavia y legatarios de su tradición, básicamente. Fue un estallido, una fulguración. Fue la leche. Poder ver esa categoría, esa competitividad, esa fluidez, esa suficiencia sin nuestro mejor jugador disponible. Nos instalamos en lo más alto de un podio con una rotundidad incuestionable, y el segundo después, cuando uno se pregunta, ¿y ahora qué?, sacamos 2 conclusiones: era un equipazo, y seguiría ganando mucho, compitiendo por todo.

Y pese a tan altas expectativas, la selección fui cumpliendo de una manera abrumadora, llegando a todas las finales siguientes, 2 europeos y unos JJOO. Pero en el último Mundial, a falta de 3 segundos, una decisión muy discutible de un jugador contrario salió muy bien (para su equipo), y las voces que se oían cuando el equipo había perdido otros partidos y no jugaba muy bien, subieron de intensidad. En parte era razonable, no se hizo un buen campeonato. En parte era irracional, una exigencia de excelencia en el juego desmesurada. Esos recuerdos de gloria, con los que comparábamos a la selección no con otros equipos sino con un recuerdo idealizado del mismo equipo llegaron a ser (creo) un lastre, una comparación que no era es fácil de sobrellevar y sobre todo, era imposible e injusta.

Si el triple de Teodosic no hubiera entrado, los méritos y fallos hubieran sido prácticamente iguales, y los amantes del baloncesto hubiéramos permanecido en la fulguración inconsciente y placentera del éxito, que oculta cualquier defecto, así como el fracaso deforma groseramente los méritos. Y la rabia, las maldades y los susurros maledicentes que se insinuaron no hubieran sido pronunciados o escritos...hasta la gran derrota siguiente, que esperaría otro recodo del camino para aparecerse y cambiar la percepción de las cosas. Al fin y al cabo, la crítica moderada parece ser en España el breve lapso de tiempo y espacio en el que las opiniones viajan desde el endiosamiento vociferante hasta la saña con la que se vitupera a los caídos (una vez que ya han caído, nunca antes). En fin, supongo que las generalizaciones son injustas, y a saber como son en otros lados.

Pero lo cierto es que también ocurre en nosotros y nuestras luchas diarias, buscando triunfos que nos hagan sentir reyes y huyendo de fracasos que nos vuelvan gusanos que no valen nada (que grandilocuente ajajajajja). También nosotros tenemos momentos de gloria que saboreamos y queremos volver a repetir. Pero si no somos conscientes de la separación, la pérdida y la sombra, que no siempre es tan terrible, en ocasiones un paseo por otra realidad que entraña más vida que el Olimpo perpetuo (en el que viven tantos idiotas, según se puede ver en la tele :DD). Simplemente, hay momentos de luz, a veces cegadora, y de oscuridad, a veces siniestra. Los peligros de la oscuridad aprendemos a temerlos pronto. Los de la luz, a veces pueden golpearnos de pronto sin estar preparados para ello, y con mayor castigo en sus designios que el Señor oscuro, como bien supo Gimli.

Porque las alegrías y los triunfos también encierran peligros yacentes, y la vuelta de la fulguración a las luces pálidas puede conllevar un sufrimiento y un desamparo mayor a quienes la han contemplado, como un guerrero que de pronto se viese privado de su armadura se sentiría más indefenso de aquel que siempre tuvo que combatir sin ella. Porque al final, la alegría y la felicidad son respuestas a preguntas que nadie sabe.

Pese a todo y por eso mismo, gracias, campeones. Por el esfuerzo, por la pasión, por el intento de prolongar una serie (inconcebible hace poco tiempo) de triunfos y juego. Porque os levanteís pronto. Porque sepaís que también nosotros sabíamos que algún día esto llegaria. Y no ha sido tan grave.